Estos lugares de la Tierra podrían ser inhabitables para el 2050 según la NASA
Algunas regiones ya han experimentado esas condiciones que limitarían la capacidad humana para sobrevivir en ellas.

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Las olas de calor cada vez más intensas no solo representan temperaturas más altas. Para los científicos, el verdadero riesgo aparece cuando el calor extremo se combina con elevados niveles de humedad, una mezcla que puede limitar la capacidad del cuerpo humano para enfriarse de forma natural y aumentar significativamente el peligro para la salud.
Esa es una de las principales conclusiones de las investigaciones respaldadas por la Nasa, cuyos modelos climáticos advierten que varias regiones del planeta podrían experimentar condiciones de estrés térmico mucho más severas hacia mediados de este siglo si continúa el calentamiento global.
El indicador que utilizan los investigadores para medir ese riesgo no es la temperatura ambiente convencional, sino la llamada temperatura de bulbo húmedo, una variable que permite establecer qué tan eficiente resulta el proceso de enfriamiento del cuerpo mediante la evaporación del sudor.
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La agencia espacial explica que este indicador representa “la temperatura más baja a la que un objeto puede enfriarse al evaporarse la humedad”, lo que quiere decir que, cuanto más alta sea la temperatura de bulbo húmedo, más difícil será para el organismo disipar el calor acumulado.
Cuando la humedad ambiental es elevada, el sudor pierde efectividad porque tarda más en evaporarse. Como consecuencia, el cuerpo conserva una mayor cantidad de calor, incluso si la persona permanece hidratada o busca refugio en la sombra.
La organización advierte que, cuando este proceso deja de funcionar correctamente, comienzan a presentarse alteraciones fisiológicas importantes. Entre ellas están la deshidratación, el aumento del esfuerzo cardiovascular y una disminución del flujo sanguíneo hacia órganos vitales, ya que el organismo intenta enviar más sangre hacia la piel para liberar calor.
El investigador Colin Raymond, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la Nasa y autor principal del estudio publicado en la sección Science Advances, explicó que existe un umbral fisiológico que el cuerpo humano prácticamente no puede soportar durante periodos prolongados.
“Una vez que la temperatura de bulbo húmedo supera los 35 grados Celsius (95 grados Fahrenheit), ni la sudoración ni ningún otro comportamiento adaptativo son suficientes para que el cuerpo alcance una temperatura segura”, señaló.
El especialista agregó que en regiones húmedas, cuando estos valores se acercan a ese límite crítico, “da igual lo que estés haciendo. No puedes sobrevivir durante periodos prolongados”.
¿Cuales son las regiones que podrían enfrentar mayores riesgos?
Los modelos climáticos analizados por la Nasa indican que las primeras zonas en experimentar con mayor frecuencia estos niveles de estrés térmico y que podrían llegar a convertirse en territorios inhabitables, serían varias regiones del planeta ubicadas en zonas tropicales y subtropicales.
Hacia 2050, las áreas identificadas con mayor vulnerabilidad son:
- El sur de Asia.
- La región del Golfo Pérsico.
- Las costas del Mar Rojo.
Posteriormente, los escenarios proyectados hacia 2070 incluyen también sectores del este de China, partes del sudeste asiático y algunas regiones de Brasil. La investigación incluso señala que algunos estados del medio oeste de Estados Unidos podrían acercarse a esos valores críticos durante las próximas décadas.
Aunque esos escenarios corresponden a proyecciones futuras, la Nasa advierte que los eventos extremos ya se están haciendo más frecuentes. Según el estudio, desde 2005 se han registrado en varias ocasiones temperaturas de bulbo húmedo superiores a los 35 °C durante breves periodos en regiones como Pakistán y el Golfo Pérsico.
La agencia también señala que los niveles extremos de estrés térmico “se han duplicado con creces en los últimos 40 años”, una tendencia que, de mantenerse las actuales condiciones de calentamiento global, continuará aumentando.
La agencia espacial también explica que existen grupos especialmente vulnerables frente al calor extremo. Entre ellos menciona a las personas mayores, quienes trabajan al aire libre, quienes padecen enfermedades previas y quienes no cuentan con acceso a sistemas de aire acondicionado, considerado uno de los mecanismos más eficaces para disminuir el estrés térmico en ambientes de calor y humedad extremos.
Aunque las proyecciones no significan que esos territorios dejarán de estar habitados de forma inmediata, sí representan una advertencia sobre el incremento del riesgo para millones de personas si las emisiones que impulsan el cambio climático continúan aumentando.
Para los investigadores, comprender este fenómeno resulta fundamental para diseñar estrategias de adaptación, fortalecer los sistemas de salud y preparar a las comunidades que, durante las próximas décadas, podrían enfrentar condiciones ambientales cada vez más exigentes.

