Imagínate estar jugando Call of Duty, sacar un skateboard y comenzar a moverte por el mapa como si estuvieras jugando Skate. Después entrar a un mundo de Minecraft, pero todavía con las armas de Call of Duty.

Suena como uno de esos videos que alguien creó con inteligencia artificial para hacerse viral, pero no. Lo que estás viendo está funcionando como un videojuego.

Y no es el único ejemplo. Durante las pasadas semanas hemos visto experimentos que mezclan Minecraft con Elden Ring y Skyrim; Portal con Call of Duty Zombies; Escape from Tarkov con Skyrim y hasta Super Mario 64 con juegos estilo Souls.

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Es como agarrar piezas de diferentes rompecabezas que nunca fueron diseñadas para conectar y encontrar la manera de hacerlas encajar.

Un videojuego puede tener millones de líneas de código que, básicamente, son las instrucciones que le dicen qué hacer: cómo reacciona un enemigo, cómo funciona la gravedad o qué sucede cuando una bala choca contra una pared. Mientras más complejo es el videojuego, más difícil es entender cómo todas esas piezas trabajan juntas.

Tradicionalmente, modificar profundamente un juego podía requerir meses o incluso años de estudio. Es parecido a entregarte un carro completamente montado, sin manual, y pedirte que descubras cómo funciona para después utilizar algunas de sus piezas en otro carro completamente diferente.

La inteligencia artificial está acelerando ese proceso.

Uno de los proyectos que hizo explotar esta conversación utiliza Modern Warfare 2, Skate 3 y Minecraft. AI ayudó a analizar y reconstruir partes de cómo funcionan, permitiendo conectar sistemas que originalmente no tenían absolutamente nada que ver unos con otros.

Cuando decimos que están “mezclando videojuegos” no significa simplemente copiar un personaje y pegarlo en otro juego. Estamos hablando de lograr que cosas programadas de maneras diferentes comiencen a entenderse: que el skateboard responda correctamente dentro de Call of Duty o que puedas utilizar sus armas para interactuar con un mundo de Minecraft.

Para alguien que simplemente juega videojuegos, el resultado puede estar brutal. Para algunos developers, la conversación es mucho más complicada.

El término que ha comenzado a aparecer es “AI slop”, una manera despectiva de describir contenido generado rápidamente con inteligencia artificial y producido en grandes cantidades.

Gran parte de lo que AI utiliza para lograr estos experimentos no apareció de la nada. Detrás hay años de investigación, programación y conocimiento acumulado por developers y comunidades de modders.

Uno de los ejemplos más claros ocurrió con Banjo-Kazooie. Developers que llevan años trabajando para llevar estos juegos de Nintendo 64 nativamente a PC criticaron que herramientas y conocimiento desarrollados por su comunidad pudieran utilizarse con AI para producir rápidamente otro proyecto. Su preocupación es que años de trabajo humano terminen alimentando una carrera por producir más contenido en menos tiempo.

Otros modders han sido todavía más directos, describiendo esta tendencia como una posible “AI slop factory”: coger trabajo acumulado por otras personas, combinarlo con inteligencia artificial y comenzar a sacar experimentos uno detrás del otro porque generan views.

Pero tampoco todos los developers están en contra. Ya existen proyectos diseñados precisamente para utilizar AI como una herramienta para modificar videojuegos, permitiendo analizar un juego, encontrar las piezas necesarias y comenzar a experimentar mucho más rápido.

Hoy estamos viendo los resultados más llamativos porque alguien puso un skateboard dentro de Call of Duty o porque Minecraft terminó mezclado con Elden Ring. Pero estas mismas herramientas también podrían utilizarse para preservar videojuegos viejos, llevar juegos atrapados en consolas antiguas a computadoras modernas o permitir que una sola persona haga trabajos que anteriormente requerían equipos completos.