Apunta en tu agenda un chinchorreo por Naranjito
Recorrer la Ruta Gastronómica de la PR-152 siempre será una buena idea.
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¿Tienes ganas de chinchorrear y comer rico?
Después del Puente Atirantado, la carretera PR-152 en Naranjito se llena de sabores criollos: pechugas rellenas, cabro, lechón, carne ahumada, churrascos y mofongos.
En cada curva, encontrarás negocios familiares que le pondrán sazón a tu día. Aquí te dejamos varias paradas para que goces.
Para pasar un buen día, hace falta desayunar o “brunchear” bien. Aquí encontrarás revoltillos, “waffles”, avena, tripletas, “hamburgers” y quesadillas para que arranques la ruta con fuerza.
Pero las verdaderas estrellas son el budín y el “cheesecake” esponjoso al estilo japonés.
“Yo traje esa receta en el 77”, recuerda Julio Cabrera, panadero y repostero. “La fui modificando hasta buscar la perfección. Y lo logramos porque ha sido un éxito”.
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Desde entonces, esa “receta perfecta” no ha cambiado. “Eso se llama control de calidad”, agrega. “Me siento bien orgulloso”.
Más adelante encontrarás un negocio con una barra que mira hacia la acera. Al entrar, es como si lo hicieras a un rancho. Sus paredes están llenas de mensajes que te reconfortan.
Entre los platos más pedidos está el Arroz El Limbo, un mamposteao con churrasco, pollo, camarones y carne ahumada. También sobresale el “hamburger” El Limbo con ocho onzas de carne magra y ocho de longaniza.
“Nuestras salsas –de queso, mangó, criolla, ajillo y guayaba– son hechas aquí. La receta se lleva al hilo”, resalta la encargada, Daliza Díaz.
Para el almuerzo, suelen tener burritos, majados, carne frita, carne ahumada, chicharrones y bistec empanado. Y en la barra preparan más de 10 sabores de mojitos.
Abiertos los siete días de la semana, los fines de semana hay música en vivo y los miércoles son de karaoke.
En la próxima curva, aparecerá este restaurante donde solamente los jueves, al mediodía, ofrecen fricasé de cabro.
“La gente es loca con él”, indica la mesera Karina Feliciano. “Queda bien blandito, se desmenuza solo”.
Pero no es su única especialidad. También preparan pechugas rellenas de jamón y queso, churrasco o camarones, bañadas en salsa de queso; y langosta con tostones.
“Todo se hace al momento, hasta las pechugas rellenas”, especifica. “Y el jugo de china es natural. Se para mucha gente solo para eso”.
Los lunes tienen un especial de alitas, camarones empanados y tostones a 50 centavos la unidad.
Rodeado de vegetación y aire fresco, en este establecimiento “todo es rico y de buena calidad”, asegura la encargada, Nelmaris Morales.
A la parrilla destacan el churrasco y el “hamburger”, ambos servidos en salsa de setas y queso gratinado.
Pero también resaltan la pechuga rellena de queso crema, amarillos y salsa de guayaba; y la Pizza Jincha, con salsa Alfredo, churrasco, pollo, cebolla, pimiento y queso muenster.
Para tomar, la sangría de la casa “se hace al momento y queda espectacular, se ve bella”.
El menú de almuerzo varía por día. Por ejemplo, los jueves hay pechuga, carne ahumada, arroz con “bacon” y caderas en salsa Alfredo.
Suele ser una parada casi obligatoria durante el chinchorreo, por su famosa sangría a base de vinos, rones y jugos. Una receta con más de 36 años, ideada por Rey Collazo, el fundador del negocio.
Ahora, su hijo, el chef Jonathan Collazo, continúa el legado de su padre y se ha ganado un hueco en la gastronomía local.
“Hace “rib eye”, langosta, churrasco, mofongos rellenos de camarones, de mero, con una salsa blanca de la casa a base de quesos que él mismo prepara”, explica su madre, Denisse Rivera.
El establecimiento cuenta con un salón de billar, música en vivo los fines de semana y el popular Festival de la Peseta todos los jueves, con sorullos, camarones empanados, “Nuggets” de pescado y tostones a 25 centavos.
En una casita de madera típica puertorriqueña, este restaurante ofrece platos boricuas y mexicanos.
De la parte local, uno de los favoritos es El Platanal, una pechuga empanada con platanutres y una salsa de quesos y cilantro.
“El platanutre es hecho acá, completo”, puntualiza la gerente Yaritza Michelle Jimenez.
Del lado mexicano, tienen burritos, tacos y quesadillas rellenas de carnitas, pollo, carne molida o birria.
También conocidos como “la fábrica de los mojitos”, cuentan con una variedad de sabores, como acerola, guanábana y Pama.
Y si vas un fin de semana, podrás degustar el caldo de la casa, hecho con pollo y plátano.
“A nosotros nos distingue el cariño del personal. Todo el que viene desea volver porque el trato es de un amor bien cálido”, apunta.


