Dejó la universidad para emprender y hoy abrirá otro local: la historia detrás de La Receta de mi Abuela
Lo que comenzó cocinando junto a su abuela tras el huracán María se convirtió en un negocio de comida que ya tiene presencia en varios pueblos y se prepara para llegar a Bayamón.
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A las 3:00 de la madrugada, cuando el Puerto Rico de finales de 2017 aún dormitaba a oscuras tras el desolador huracán María, desde una cocina en San Juan emanaba un aroma a carne al caldero que, en minutos, alimentaría a quienes trabajaban arduamente por levantar un país.
Entre linternas y cubitos de agua, Nilda Salicrup, a quien conocen como Nanita, no le daba tregua al cansancio. A su lado, con apenas 19 años y un yeso en el brazo, producto de recoger escombros en brigadas comunitarias, estaba su nieto, Abdiel José Soto Reyes, quien aprendía de aquella fuerza inquebrantable.
Ella preparaba la carne “que hubiera en el supermercado” y él, bajo una carpa improvisada, la servía con arroz y habichuelas o la convertía en sándwiches para los trabajadores que recibían los suministros en el muelle de la avenida Kennedy, en San Juan.
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De esa complicidad nació La Receta de mi Abuela, un foodtruck que, con las enseñanzas de Nanita, lleva nueve años de crecimiento y expansión.
Apostar por lo que amas
La pasión de Abdiel José por la gastronomía, sin embargo, venía cocinándose desde mucho antes. A los 15 años ya se había metido en una cocina a trabajar. Y se enamoró. Pasó por varias hasta que a los 18 años fue contratado en Amgen, en Juncos, “una de las cocinas más grandes del Caribe”, recuerda.
Luego, comenzó a estudiar ingeniería en la entonces Universidad del Turabo. Sin embargo, a los dos años, algo cambió.
“Yo necesito hacer algo. Necesito emprender. Si ya cocino para otras personas, puedo hacerlo por mí mismo”, pensó parado en medio de un pasillo antes de una clase de álgebra. “Ese mismo día salí de la universidad y no volví. Emprendí”.
Su primer intento, un carretón que abrió junto a un amigo en Caguas con los ahorros de años sudando frente a los fogones, sucumbió tras el paso del huracán Irma.
El empujón
Fue ahí que su abuela, como tantas otras veces, llegó para guiarle: “Vente para mi casa. Pasas el huracán María acá y metemos mano”. Y Abdiel José se mudó a la capital.
Nanita lo crió de pequeño. “Ella era la que estudiaba conmigo, la que me levantaba y me llevaba a la escuela, porque era la secretaria del colegio”, cuenta.
“Mi abuela me ha llevado de la mano toda la vida, literalmente, desde primero hasta octavo grado”.
Luego de la tempestad, fue ella quien, con la rectitud y firmeza que la distinguen, le dijo al nieto: “Vamos pa’lante. Vamos a hacer las comidas”. Y se convirtió en el soporte durante los días más duros. “Vamos”, le animaba. “Hay que vender”.
“Si no llega a ser por ese empuje, sabrá Dios y no llegábamos tan lejos”, apunta el joven.
La receta
Durante aquellos primeros meses no había energía eléctrica, ni agua, ni muchas opciones en las estanterías. Pero había un caldero. Con eso, Nanita le enseñó a marinar y cocer las carnes dejándolas por más de tres horas en la olla. Dedicándoles tiempo, dándoles cariño.
“Esa forma de cocinar que ella me enseñó es lo que nos ha ayudado a llegar a donde estamos hoy”, resalta. “Yo siento que ella siempre está presente”.
Y es que, en un mercado saturado por carnes a la plancha y alimentos congelados, Abdiel José insiste en que la frescura y los sabores ancestrales de su abuela le han hecho destacar.
“Nosotros servimos un plato de calidad”, afirma. “Nosotros estamos comprometidos con que todo lo que salga sea comida con amor, dedicación y los mejores productos”.
Bistec, hamburgers, papas: Los favoritos de la casa
Entonces, en 2020, regresó a Caguas. Allí, en la PR-156, estableció un food truck con el dinero que había logrado hacer en el muelle. Esta vez, solo, se hizo su lugar.
El bistec al caldero rápidamente comenzó a conquistar paladares. “Realmente, nos queda supertierno, se desmorona en tu boca”, asegura. También recomienda los smash burgers y las ‘Papas Abuela’, inspiradas en las papas supremas, que pueden salir con el bistec, pollo al caldero, tripleta o ahumada.
Las papas las compran frescas y las pican al momento. El pan, un colega lo hornea siguiendo una receta propia y lo recogen fresco tres veces a la semana. Mientras, las carnes se las preparan con un porcentaje de grasa específico.
“De todo eso la gente se da cuenta y por eso vuelven y vuelven”, precisa. “Es no ser más de lo mismo”.
Crecer en Puerto Rico
Todo este esfuerzo ha rendido frutos. En 2025, expandió operaciones a Trujillo Alto y, próximamente, abrirá en Bayamón.
“Cuando empecé, jamás pensé que llegaría hasta aquí”, admite hoy con 29 años. Para lograrlo, ha tenido que sacrificar “tiempo como joven, mucho tiempo en familia y algunos gustos”.
A quienes quieran emprender los motiva a hacerlo sin esperar a “tenerlo todo porque, luego que comienzas, hay mucho espacio para mejorar”. Eso sí, advierte que el proceso requiere de paciencia, “hacer las cosas bien desde un principio”, tener disciplina y la disposición de equivocarse, corregir y comenzar de nuevo.
Porque tener un negocio en el archipiélago no es fácil, “es para valientes”, puntualiza. “Si logras hacerlo en Puerto Rico, lo haces en cualquier parte porque es un reto”.
Por eso, siempre busca ayudar y compartir lo aprendido con sus colegas de la industria. “Nosotros venimos de abajo y no queremos que se tropiecen con los mismos tropiezos que hemos dado… y que seguimos dando”, confiesa.
Pero, a pesar de todos los obstáculos, Abdiel José se levanta todos los días decidido a seguir apostándole a su país desde lo que ama: servir su comida.
“Sigo trabajando porque quiero una familia, porque quiero seguir en Puerto Rico, porque quiero seguir empleando personas, porque quiero dar oportunidades”, sostiene. “Yo quiero hacer mi vida en Puerto Rico”.


