Lo que parecía ser un boleto de lotería más terminó convirtiéndose en un premio que cambió una vida. Un hombre en Canberra, Australia, descubrió por casualidad que había ganado 40 millones de dólares australianos (unos 26 millones de dólares estadounidenses) después de mantener el billete olvidado en su cartera durante más de dos semanas.

El sorteo se realizó el pasado 25 de junio y solo un boleto acertó todos los números ganadores. Sin embargo, el premio permaneció sin reclamar durante varios días, lo que llevó a la organización de la lotería a iniciar una búsqueda para localizar al afortunado ganador.

Relacionadas

Ante la falta de respuesta, los organizadores lanzaron una campaña en medios de comunicación y televisión para alertar que existía un premio millonario sin reclamar.

Fue precisamente uno de esos anuncios el que llamó la atención del hombre, quien recordó que semanas antes había comprado un boleto para ese sorteo, aunque nunca revisó los resultados.

Al buscar en su cartera encontró el billete entre tarjetas y otros documentos. Tras verificar la combinación, confirmó que los números coincidían exactamente con los del premio mayor.

Me había olvidado por completo del billete”, relató el ganador a medios australianos.

El hombre confesó que, al principio, pensó que se trataba de un error y revisó los resultados varias veces antes de aceptar que realmente se había convertido en millonario.

Todavía estoy en estado de shock. No me lo puedo creer”, expresó luego de confirmar oficialmente el premio.

Según trascendió, de no haber visto el anuncio en televisión, el boleto podría haber permanecido olvidado por más tiempo, poniendo en riesgo la posibilidad de reclamar el dinero antes de que venciera el plazo establecido por la lotería.

Tras validar el boleto e iniciar el proceso para recibir el premio, el ganador aseguró que el dinero no cambiará por completo su forma de vivir.

Lejos de pensar en lujos o gastos extravagantes, afirmó que continuará trabajando y que utilizará gran parte del premio para brindar estabilidad económica a su familia, especialmente a sus hijos y nietos.