El Gobierno de Estados Unidos publicó un nuevo paquete de archivos desclasificados sobre fenómenos aéreos no identificados (UAP, por su sigla en inglés), a través del portal Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters (PURSUE), administrado por el Departamento de Guerra (war.gov/UFO).

La entrega incluye memorandos de la CIA de 1955, la transcripción de una conferencia científica en Los Álamos en 1949, un informe del Proyecto Sign de 1948, correspondencia del FBI y fotografías tomadas durante la misión STS-80 del transbordador espacial en 1996.

Aunque los documentos develados incluyen reportes de avistamientos por ciudadanos, muchos de los reportes que se hicieron públicos fueron captados por personal militar, e incluso astronautas de la NASA.

“Debido al enorme interés demostrado, ordenaré al Secretario de Guerra y a otros departamentos y agencias pertinentes que inicien el proceso de identificación y divulgación de archivos gubernamentales relacionados con vida alienígena y extraterrestre, fenómenos aéreos no identificados (FANI) y objetos voladores no identificados (Ovni), así como cualquier otra información relacionada con estos asuntos tan complejos, pero sumamente interesantes e importantes. ¡DIOS BENDIGA A AMÉRICA!“, afirmó Donald Trump en The Truth Social.

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El senador que vio ‘platillos voladores’ en territorio soviético

Uno de los documentos más llamativos es un memorando de la CIA fechado el 1 de noviembre de 1955 y dirigido al director de Inteligencia Central, firmado por Herbert Scoville Jr., entonces director adjunto de Inteligencia Científica.

Según el texto, cuatro estadounidenses, entre ellos el senador Richard Russell, observaron objetos luminosos mientras viajaban en tren de Bakú a Tiflis, en la Unión Soviética. El senador reportó una bola brillante de color verde amarillento que ascendía con rapidez, mientras el coronel Hathaway describió un objeto con una luz superior y luces rotatorias en la base.

La conclusión de la agencia fue prudente: las observaciones “probablemente pueden explicarse como aeronaves o misiles en ascenso pronunciado” y la evidencia no era “suficientemente firme” para concluir que los soviéticos hubieran desarrollado un tipo de aeronave radicalmente nuevo.

Un memorando complementario revela, además, que la Fuerza Aérea de Estados Unidos apoyaba en esa época el “Proyecto Y” en la empresa canadiense Avro Aircraft Ltd., dirigido por John Frost, para desarrollar una aeronave no convencional con forma de platillo, cuyos cálculos preliminares proyectaban techos de vuelo de hasta 100,000 pies y velocidades cercanas a las 1,800 millas por hora.

Bolas de fuego verdes y Edward Teller en Los Álamos

Otro archivo, desclasificado por el Departamento de Energía, recoge la transcripción de una conferencia sobre “fenómenos aéreos” celebrada el 16 de febrero de 1949 en el Laboratorio Científico de Los Álamos, Nuevo México.

Participaron figuras como el físico Edward Teller, el director del laboratorio Norris Bradbury y el experto en meteoritos Lincoln LaPaz, junto con representantes del Ejército, el FBI y la Comisión de Energía Atómica.

El tema central eran las “bolas de fuego verdes” avistadas cerca de instalaciones nucleares. LaPaz sostuvo que el fenómeno que presenció el 12 de diciembre de 1948 “no fue, en mi opinión, una caída de meteoro convencional”, por su trayectoria casi horizontal, su color verde inusual y la ausencia total de sonido.

Al cierre de la reunión, Bradbury admitió que seguía desconcertado: “Lo desconcertante es la larga trayectoria horizontal; también la ausencia de ruido”.

Cien incidentes en el primer informe del Proyecto Sign

El informe inicial del Proyecto Sign, firmado el 23 de abril de 1948 por el coronel H. M. McCoy desde la base Wright-Patterson, también tabula 100 incidentes reportados desde 1947.

Entre los hallazgos están: los objetos fueron descritos como ovalados, discos o “con forma de platillo” en 31 ocasiones, los tamaños reportados iban desde una moneda de 25 centavos hasta 250 pies de diámetro, y las velocidades estimadas cubrían desde el vuelo estacionario hasta lo supersónico.

El documento también consigna que el científico Irving Langmuir, consultado por los militares, “fue reacio a considerar los llamados ‘discos voladores’ como una realidad”, y que al menos un caso con fotografías (el incidente #18) fue determinado como un engaño con fines de publicidad y dinero.

Del FBI a la órbita terrestre

Por su parte, la correspondencia del FBI incluida en la entrega muestra la posición histórica del buró: en una carta de octubre de 1974, la oficina de Chicago respondió a un investigador que “el FBI no recopila información sobre avistamientos de ovnis en general”, pues no son asuntos delegados por el Congreso.

El lote se cierra con tres fotografías de la Nasa tomadas en 1996 durante la misión STS-80 del transbordador Columbia, en las que se aprecia un pequeño objeto blanco no identificado sobre el limbo terrestre, visto desde las ventanillas de la nave.

Los documentos completos pueden consultarse en el portal PURSUE del Departamento de Guerra de EE. UU. (www.war.gov/UFO).