Un hombre de Kentucky que en abril del año pasado ganó $167 millones en el Powerball, fue arrestado por cuarta ocasión desde que se volvió millonario, informó la revista People en Español.

James Farthing fue ingresado en la cárcel del condado de Scott el pasado 26 de julio, cuando se le detuvo en relación a un incidente de violencia doméstica. Farthing enfrenta cargos por estrangulamiento en primer grado, agresión y violencia doméstica.

Según la víctima, Farthing y ella tuvieron una discusión después de un paseo en bote, según el medio. Según la acusación, a Farthing se le imputa “poner ambas manos alrededor de su cuello, restringiendo su respiración”. Al hombre se le impuso una fianza de $15 mil y se le ordenó no tener ningún contacto de la víctima. Además, deberá usar un grillete electrónico.

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Desde que ganó el premio, Farthing ha sido arrestado en cuatro ocasiones. La primera de estas ocurrió en mientras celebraba su nueva fortuna en un lujoso resort en St. Pete Beach, en Florida, junto con su pareja. El hombre, quien posee un amplio historial criminal, fue arrestado tras agredir a otro inquilino de la hospedería.

Por ese incidente enfrenta cargos por agresión a un agente del orden público y resistencia al arresto, después de que la policía afirmara que pateó a un oficial que intentaba intervenir para poner fin a un altercado entre Farthing y otra persona.

Según The New York Post, la lista de antecedentes penales de Farthing alcanza las 16 páginas debido a que tiene un historial criminal de décadas. De hecho, ha pasado 30 de sus 50 años en prisión, en 25 instituciones correccionales diferentes.

Entre los delitos registrados en nueve condados de Kentucky están: estrangular a una de sus novias, sobornar a un oficial mientras estaba en prisión, vender cocaína a un policía encubierto, robo y conducción temeraria.

Una de sus últimas condenas fue por tráfico de drogas, operación en la que incluso involucró a su madre con la intención de contrabandear marihuana a una prisión de máxima seguridad. Por dicho delito fue condenado a diez años de cárcel.

Incluso en la cárcel, el hombre constantemente se metía en problemas. Informes de la policía indican que con frecuencia lo colocaban en segregación administrativa debido al contrabando de artículos relacionados con drogas y alcohol, o por cobrar a los reclusos por devolverles objetos que les robaba.