El presidente Donald Trump ha insistido en pedir a los electores que voten en estos comicios de medio término como si su propio nombre estuviera en la papeleta. Aunque formalmente no figura en ella, la jornada electoral de este martes se perfila, ante todo, como un referéndum directo sobre sus dos años de gestión en la Casa Blanca.

La historia electoral, las encuestas y los patrones del voto adelantado apuntan a una noche cuesta arriba para el Partido Republicano, aun cuando la reconfiguración de distritos legislativos (gerrymandering) podría mitigar el avance demócrata en varios estados clave.

El electorado estadounidense acude a las urnas con ánimo de cambio. Según la encuesta AP Voter Poll, cerca de tres cuartas partes de los votantes se expresan “enojados” o “insatisfechos” con el rumbo del país. La mayoría responsabiliza a la administración Trump por el alto costo de vida: unos seis de cada 10 electores consideran que la inflación obedece principalmente a las políticas de la Casa Blanca y no a factores externos fuera de su control.

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Asimismo, cerca del 70% de los votantes encuestados coincide en que el Congreso debe ejercer mayores contrapesos y fiscalización sobre el poder ejecutivo.

El Partido Demócrata busca arrebatar las mayorías en la Cámara de Representantes y en el Senado federal, un resultado que pondría freno a la agenda legislativa de Trump tras dos años de poca resistencia de un Congreso de mayoría republicana. En el tintero también están varias gobernaciones determinantes de cara a los próximos ciclos electorales.

Más de 59 millones de ciudadanos emitieron su sufragio por adelantado, pero la afluencia masiva a los colegios electorales durante el día mantiene a organizaciones de derechos civiles y observadores no partidistas en alerta preventiva, tras desplegar a miles de voluntarios para monitorear el proceso y prevenir controversias en centros de votación concurridos.

Puntos determinantes a observar en la jornada electoral

1. El veredicto sobre la gestión de Trump

Históricamente, en casi todas las elecciones de medio término modernas, el partido que ocupa la presidencia suele perder escaños legislativos. El Partido Demócrata apuesta a mantener esa tendencia, impulsado por los bajos niveles de aprobación presidencial y la preocupación ciudadana por el conflicto militar con Irán y el aumento de la gasolina y artículos de primera necesidad.

La encuesta AP Voter Poll refleja que seis de cada 10 votantes desaprueban la gestión presidencial. Cuatro de cada 10 identificaron la economía como el principal asunto del país, seguido por la preservación democrática (tres de cada 10), temas que superaron a la criminalidad, la salud y la inmigración en la escala de prioridades ciudadanas.

La gran interrogante radica en si la base de clase trabajadora que respaldó a Trump en 2016 y 2024 responderá en masa para contener el golpe político, o si votantes hispanos, afroamericanos y jóvenes que se inclinaron por el mandatario en 2024 le retirarán su respaldo.

2. ¿Podrán los demócratas reconquistar ambas cámaras?

Desde la Segunda Guerra Mundial, el control de la Cámara de Representantes y el Senado solo ha cambiado simultáneamente de partido en tres elecciones de medio término: 1946, 1994 y 2006.

  • Cámara de Representantes: Los republicanos defienden una mayoría estrecha (220-215). Los demócratas disputan más de 60 distritos clave, incluyendo contiendas reñidas en suburbios de Pensilvania (distrito 1), distritos redibujados en Florida (22 y 25) y áreas suburbanas de Virginia (distritos 1 y 2).
  • Senado: Los republicanos mantienen una ventaja de 53-47. Para asegurar el control senatorial, la oposición demócrata necesita sumar al menos cuatro bancas netas en estados donde Trump ganó en 2024, mirando a plazas como Ohio, Iowa, Kansas, Texas y Alaska, a la par que defienden plazas vulnerables en Georgia y Carolina del Norte.

3. La fiscalización federal y el conteo de votos

El proceso transcurre bajo la vigilancia atenta a posibles intervenciones del gobierno central. En días recientes, el Departamento de Justicia anunció el envío de unos 1,000 funcionarios federales para observar la votación en diversos condados, lo que levantó reparos entre defensores del derecho al voto sobre posibles actos de intimidación en precintos de alta concentración de minorías y votantes demócratas.

La Casa Blanca rechazó que tenga intenciones de movilizar agentes migratorios o tropas de la Guardia Nacional, mientras grupos civiles y equipos legales mantienen equipos de respuesta rápida activos en las jurisdicciones más disputadas.

4. El pulso interno demócrata

El balance legislativo pondrá a prueba la correlación de fuerzas dentro del Partido Demócrata, entre el ala progresista y el sector liberal moderado. Candidaturas como la de Abdul El-Sayed al Senado por Michigan medirán si el discurso de izquierda progresista conserva tracción en el cinturón industrial tradicionalmente disputado, mientras que carreras cerradas en Minnesota pondrán a prueba el arraigo del aparato moderado.

5. El impacto del nuevo mapa electoral (gerrymandering)

El rediseño de distritos electorales impulsado el año pasado en estados como Texas y California alteró las fronteras legislativas del país. En el papel, el balance preliminar proyectaba una ventaja neta de nueve escaños para el bloque conservador; no obstante, la redistribución obligó a dispersar el voto conservador en zonas donde la participación latina e independiente podría inclinar la balanza en contra de las proyecciones partidistas.