Un niño de 8 años se llevó tremenda sorpresa tras capturar una piraña mientras pescaba en un lago de Filadelfia el sábado, reportó ABC News.

“Lo estoy recogiendo y creo que es una lubina”, narró Seamus Coffey.

Su padre, Michael Coffey, comentó que la presa no parecía nada que hubiesen capturado antes. “Le dije: ‘Tranquilo, hijo, podrías perderla’. Parece algo que no hemos pescado antes”.

Al sacarla, pensaron que tal vez se trataba de alguna especie de lobina u otro pez. “Pensé: ‘Oh, esto es una mojarra, no sé qué es’”, recordó Michael. “Y él dijo: ‘¡Es una piraña!’”, añadió. El niño dijo que pudo identificar el pez porque lo había visto en YouTube. Su identificación fue confirmada por la Comisión de Pesca y Embarcaciones de Pensilvania.

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“Nuestros biólogos han confirmado que se trata de una especie de piraña”, dijo Mike Parker, portavoz de la agencia. Aunque para Seamus y su padre, la experiencia es una anecdótica, para las autoridades pone de relieve un problema mayor: el tráfico de especies exóticas que terminan introduciéndose en la fauna local cuando sus cuidadores ya no pueden hacerse cargo.

“Creo que muchas veces la gente tiene un sueño: quiere tener un pez exótico, una serpiente o un caimán, y es adorable cuando es pequeño. Pero tal vez ya no pueden permitírselo o mantenerlo, y deciden que ese es el problema de otra persona”, explicó Parker.

“Para muchas de estas especies, tener una mascota implica una responsabilidad de por vida, ya que viven bastante tiempo y su cuidado es costoso, requieren un hábitat especial, alimentación especial y muchos cuidados”, dijo Parker. “Y la gente se cansa rápidamente de eso y decide que lo mejor para el animal es tirarlo al río o a un estanque. Probablemente sea lo peor que se le puede hacer a un animal que ha sido mascota”.

“Así que terminamos deshaciéndonos de él de forma humanitaria”, dijo por su parte Coffey.

Parker por su parte dijo que la piraña no habría sobrevivido por mucho tiempo en el lago. Además catalogó como correcta la acción de los Coffey de disponer del pez y recordó que liberar animales exóticos en Pensilvania es ilegal.

“Aunque la ley permita tener una mascota exótica, ya sea un pez o un reptil, no está permitido introducir esa especie en la naturaleza de Pensilvania. Es ilegal. Se pueden imponer multas y procesar a quienes la tengan”, dijo Parker.

Parker dijo que considera poco probable que haya más pirañas en el lago y exhortó a cualquiera que vea o capture una a reportarlo a la Comisión de Pesca y Embarcaciones.