JoCleta Wilson cumplió 101 años y todavía mantiene una rutina que muchos no imaginarían a esa edad: se levanta de madrugada, conduce su vehículo hasta el trabajo y atiende clientes como cajera en una tienda de Home Depot en Louisville, Kentucky.

La mujer tiene turnos dos o tres mañanas por semana, entre las 6:00 a.m. y las 10:00 a.m. Su decisión de continuar vinculada laboralmente no responde únicamente a una necesidad económica.

Wilson aseguró que regresar a la tienda le permite mantenerse en contacto con otras personas después de haberse jubilado en tres ocasiones.

“Me jubilé tres veces, cada vez durante 10 años, y no es tan maravilloso como parece. Me cansé mucho de mí misma”, contó en una entrevista concedida al medio estadounidense WAVE News.

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Fuera de la tienda, Wilson también conserva una notable independencia. Vive sola, conduce su automóvil tanto para desplazarse al trabajo como para hacer compras y prepara sus propios alimentos.

Para aquellas tareas que prefiere no realizar, como limpiar la casa o cuidar el jardín, opta por contratar ayuda. “Podría hacerlo yo misma, pero no quiero. Con la edad, también me he vuelto un poco más lista”, explicó.

Esa autonomía se refleja también en la manera en que afronta el paso del tiempo. Wilson continúa bailando y afirmó que su edad no coincide con cómo se siente. “Me siento como si tuviera 39 años y estuviera a punto de cumplir 40. Es ese tipo de transición”, comentó sobre haber llegado al centenario.

Antes de convertirse en la empleada de mayor edad de Home Depot en Estados Unidos, Wilson tuvo una extensa trayectoria vinculada con la danza. Fue bailarina profesional y posteriormente dirigió durante 37 años la Louisville Dance Academy.

Aunque actualmente no frecuenta gimnasios. Mantiene el movimiento como parte de sus actividades diarias. En su casa suele poner música y bailar, una práctica que considera su propia manera de hacer deporte. “Muevo cosas que había olvidado que podía mover. Me desahogo. Me desahogo”, explicó.

Su rutina también incluye ejercicios de respiración que realiza por las noches. Además, presta atención a su postura y procura mantenerse activa durante sus jornadas laborales.

Wilson modificó algunos hábitos alimenticios después de enfrentar problemas de salud. Tras recibir un diagnóstico de colesterol elevado, dejó de consumir tocino y queso y, con asesoría nutricional, comenzó a priorizar comidas como el pollo, el pescado y la carne, además de reducir la harina blanca.

JoCleta Wilson es la empleada de mayor edad de Home Depot.
JoCleta Wilson es la empleada de mayor edad de Home Depot. (El Tiempo / GDA)

Sin embargo, no considera necesario eliminar completamente los dulces. Guarda bizcocho de chocolate y helado en su casa y consume pequeñas cantidades ocasionalmente.

De allí surge uno de los consejos que más ha llamado la atención al hablar sobre su estilo de vida: “La clave es consentirse de vez en cuando, pero no exagerar, lo cual requiere mucha disciplina”.

Wilson también procura mantener una actitud positiva. Para ella, preocuparse constantemente por situaciones menores puede quitar energía y afectar la manera de disfrutar la vida.

“Siempre digo que no hay que preocuparse por pequeñeces. No te preocupes. No dejes que todo te enfade. El enfado te quita mucha energía y muchas cosas buenas de la vida”, afirmó.

La historia de Wilson trascendió su lugar de trabajo después de que medios estadounidenses contaran su rutina. Incluso apareció en televisión y viajó a Nueva York junto con su hija para participar en el programa Sherri, donde tuvo la oportunidad de conocer al elenco del musical Chicago.

Su caso también llamó la atención científica. Wilson forma parte de un proyecto de investigación del Albert Einstein College of Medicine dedicado al estudio de personas centenarias.

Durante el proceso le realizaron pruebas de fuerza, tomaron muestras de sangre y recopilaron información sobre aspectos como el sueño y sus actividades cotidianas.

La investigación no significa que sus hábitos constituyan una fórmula comprobada para vivir más de un siglo. Su historia, sin embargo, ofrece un retrato particular de una mujer que ha decidido conservar su independencia y mantenerse ocupada.

Además del trabajo, Wilson pinta, canta, cose su propia ropa y ha escrito un libro de cocina. Incluso mantiene actividades relacionadas con las artes escénicas.

Al hablar sobre haber llegado a los 101 años, resumió el paso del tiempo con una comparación sencilla: “Te dan ganas de plantar los talones en la arena y decir: ‘No vayas tan rápido’. Pero pasa rápido. Sigues pasando las páginas del calendario”.

Para Wilson, mantenerse activa no significa renunciar a disfrutar. Su rutina mezcla trabajo, movimiento, creatividad, independencia y pequeños gustos, una combinación que ha acompañado esta nueva etapa de su vida.