“¿Pero quién ha hablado aquí de siembra de nubes?”.

De esta manera respondía hace un mes en un tono airado el presidente ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), Luis González Delgado, cuando Primera Hora le preguntó sobre el programa de modificación de clima y el dinero destinado para ello.

En ese momento, en conferencia de prensa desde el embalse Carraízo, González Delgado indicaba que el cuestionamiento carecía de “base y fundamento”, pues la medida no estaba bajo consideración de la gobernadora Jenniffer González o los expertos del Comité de Sequía. Un mes después, todo cambió.

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La AAA, según anunció el propio titular, arrancó con la llamada siembra de nubes como parte de las medidas para combatir la sequía en Puerto Rico.

El presidente ejecutivo de la AAA informó que la iniciativa comenzó a evaluarse en agosto -cuando se le cuestionó- y que la primera operación se realizó el pasado sábado, 5 de septiembre, aprovechando condiciones meteorológicas favorables.

“La siembra de nubes es una herramienta adicional” para enfrentar los efectos de la sequía, expresó la gobernadora mediante un comunicado de prensa.

Destacó que esta alternativa no sustituirá las demás medidas que ya implementa la AAA, sino que se sumará a los esfuerzos para extender el rendimiento de los sistemas de agua y fortalecer la respuesta ante la falta de lluvia.

Contrato de $400,000

Para realizar las operaciones, la AAA contrató a Seeding Operations & Atmospheric Research (SOAR) para ofrecer servicios de asesoría y modificación del clima.

El acuerdo, otorgado mediante un proceso expedito relacionado con la emergencia, tiene un costo estimado de hasta $400,000 y estará vigente hasta noviembre.

“Estamos incorporando a nuestra estrategia una alternativa que cuenta con fundamento científico y que ha sido utilizada en distintas partes del mundo. Ante el escenario que enfrentamos, nuestra responsabilidad es evaluar y utilizar aquellas herramientas que sean responsables, viables y que puedan contribuir a proteger la disponibilidad de agua para nuestra gente”, sostuvo, por su parte, el presidente ejecutivo de la AAA.

En la foto, las bengalas desde las cuales se suelta la sustancia que se supone que estimule la precipitación en una nube existente.
En la foto, las bengalas desde las cuales se suelta la sustancia que se supone que estimule la precipitación en una nube existente. (Ramón “Tonito” Zayas)

¿Cómo funciona la siembra de nubes?

González Delgado explicó que la siembra de nubes no crea lluvia cuando no existen las condiciones para que ocurra precipitación.

La técnica busca aprovechar nubes que ya existen y que reúnen determinadas características.

En estas se dispersan soluciones salinas con el propósito de acelerar procesos naturales que pueden favorecer la precipitación.

González Delgado aseguró que las soluciones utilizadas en el proceso no representan un riesgo para la salud humana ni son nocivas para la flora o la fauna, ya que se emplean en cantidades controladas.

La siembra de nubes no se realizará necesariamente todos los días. Las operaciones dependerán de las condiciones meteorológicas, según se informó.

SOAR trabajará junto a meteorólogos para identificar las ventanas de tiempo en las que las condiciones atmosféricas sean más favorables para realizar las operaciones y aumentar las posibilidades de obtener resultados.

Como parte del contrato, SOAR deberá preparar informes sobre las operaciones realizadas y sus resultados. La AAA recibirá y evaluará estos informes y divulgará la información correspondiente a la ciudadanía.

La siembra de nubes no es una estrategia nueva en Puerto Rico. Ya se utilizó durante la sequía de 2015, aunque expertos como el geomorfólogo José Molinelli Freytes sostienen que no funcionó.