Dubái, Emiratos Árabes Unidos. Los ataques de Irán contra la infraestructura petrolera regional y las promesas de estrangular el tráfico marítimo mantuvieron a los mercados en vilo el martes mientras Estados Unidos prometía nuevos ataques fulminantes. La guerra entró en su 11er día sin un final a la vista, mientras sus efectos se hacían sentir en todo el Medio Oriente y más allá.

Ambas partes endurecieron su retórica mientras se atrincheraban, y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, prometió nuevamente los ataques más intensos hasta ahora, mientras los líderes de Irán descartaban entablar conversaciones y amenazaban directamente al presidente estadounidense Donald Trump.

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Irán lanzó nuevos ataques el martes contra Israel y países árabes del golfo Pérsico, mientras que Tel Aviv —el aliado clave de Estados Unidos en la lucha— lanzó oleadas de ataques aéreos sobre Irán y Líbano, donde combate al grupo político-militar Hezbollah.

Residentes de Teherán dijeron que habían experimentado algunos de los ataques más intensos de la guerra, lo que provocó cortes de electricidad en muchos vecindarios de la capital. Un residente afirmó que su zona se sacudió durante media hora por los ataques realizados durante la noche y las primeras horas del martes.

Una mujer de 27 años, madre de un niño pequeño, dijo haber visto cómo fue alcanzado un edificio residencial. Ella y otras personas contactadas por The Associated Press hablaron bajo condición de anonimato para evitar represalias. Decenas de miles de iraníes han buscado refugio en el campo.

Aumenta el número de muertos en el golfo

Emiratos Árabes Unidos reportó dos muertes más después de que nueve drones impactaran el país, mientras que casi tres docenas de aviones no tripulados y misiles fueron interceptados. En Emiratos Árabes Unidos, los bomberos combatían un incendio en la ciudad industrial de Ruwais —sede de plantas petroquímicas— tras un ataque con drones iraní, dijeron autoridades. No se reportaron heridos.

Los ataques contra el rico país del golfo —sede del centro de negocios y viajes de Dubái— han provocado la muerte de seis personas y ha herido a otras 122 desde que Estados Unidos e Israel iniciaron sus ataques contra Irán, el 28 de febrero, lo que desencadenó una respuesta dispersa de Teherán en toda la región.

En Bahrein, las autoridades dijeron que un ataque iraní alcanzó un edificio residencial en Manama, la capital, matando a una mujer de 29 años e hiriendo a otras ocho personas. El Ministerio de Defensa de Bahrein afirma haber interceptado más de 100 misiles balísticos y 175 drones desde que comenzó la guerra.

Las sirenas también sonaron en Jerusalén y se oyeron sonidos de explosiones en Tel Aviv mientras los sistemas de defensa israelíes trabajaban para interceptar las andanadas provenientes de Irán. Hezbollah, que comenzó a disparar contra Israel tras el inicio de la guerra, lanzó misiles hacia Israel.

Líderes de Estados Unidos e Irán intercambian amenazas

En el Pentágono, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió que el martes “será una vez más nuestro día más intenso de ataques dentro de Irán: la mayor cantidad de cazas, la mayor cantidad de bombarderos, la mayor cantidad de ataques, inteligencia más refinada y mejor que nunca”. Añadió que, en las últimas 24 horas, Irán ha disparado la menor cantidad de misiles desde el inicio de la guerra.

El general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, señaló que las fuerzas estadounidenses alcanzaron más de 5,000 objetivos.

El Pentágono informó posteriormente que alrededor de 140 militares estadounidenses han resultado heridos desde el inicio de la guerra. Dijo que la “gran mayoría” de estas lesiones han sido menores, y 108 militares ya han regresado al servicio. Ocho militares estadounidenses han resultado “gravemente heridos”, y siete han muerto.

Los líderes de Irán se han mantenido desafiantes después de días de fuertes ataques dirigidos contra el cuerpo gobernante del país, el ejército, los misiles balísticos y su controvertido programa nuclear. “Definitivamente no buscamos un alto el fuego”, escribió desafiante en X el presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Qalibaf.

“Creemos que al agresor hay que darle un puñetazo en la boca para que aprenda una lección y para que nunca vuelva a pensar en atacar a nuestro amado Irán”.

Un alto funcionario de seguridad iraní, Ali Larijani, pareció amenazar al propio presidente estadounidense Donald Trump, escribiendo en X que “Irán no teme tus amenazas vacías. Incluso aquellos más grandes que tú no pudieron eliminar a Irán. Ten cuidado de que no seas tú el eliminado”. En el pasado, Irán ha sido acusado de planear intentos de matar a Trump.

Ataques destinados a presionar a Estados Unidos

Además de disparar misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región, Irán también ha golpeado infraestructura energética, ataques que parecen destinados a generar suficientes penurias en la economía mundial como para presionar a Estados Unidos e Israel a poner fin a sus ataques.

El crudo Brent, el estándar internacional, se disparó a casi 120 dólares el lunes antes de retroceder, pero aún rondaba los 90 dólares por barril el martes, casi 24% más alto que cuando comenzó la guerra el 28 de febrero. El Promedio Industrial Dow Jones bajó levemente en las primeras horas del martes, pero se tornó positivo a medida que los precios del petróleo caían y aumentaban las esperanzas de que los países industrializados ricos pudieran recurrir a reservas estratégicas.

Irán prácticamente ha impedido que los buques petroleros usen el estrecho de Ormuz, por el que se transporta una quinta parte del petróleo mundial. Los ataques a buques mercantes cerca del estrecho han provocado la muerte de al menos siete marinos, según la Organización Marítima Internacional.

La Guardia Revolucionaria paramilitar de Irán redobló la apuesta, diciendo en un comunicado que “no permitirá la exportación de ni un solo litro de petróleo de la región hacia el bando hostil y sus socios hasta nuevo aviso”.

En una publicación en redes sociales, Trump dijo: “Si Irán hace algo que detenga el flujo de petróleo dentro del estrecho de Ormuz, serán golpeados por los Estados Unidos de América VEINTE VECES MÁS FUERTE de lo que han sido golpeados hasta ahora”.

Un buque de carga a granel probablemente fue atacado el martes frente a la costa de Emiratos Árabes Unidos, y el capitán informó de una salpicadura y un fuerte estruendo cerca, según un centro de monitoreo dirigido por el ejército británico.

Mientras tanto, Amin Nasser, el presidente y director general de la gigante petrolera saudí Aramco, dijo que los buques petroleros estaban siendo redirigidos para evitar el estrecho de Ormuz y que su oleoducto este-oeste alcanzaría su capacidad total de 7 millones de barriles al día que serán trasladados al puerto del mar Rojo de Yanbu esta semana.

“La situación en el estrecho de Ormuz impide el paso de volúmenes considerables de petróleo de toda la región”, señaló. “Si esto dura mucho tiempo, eso tendrá un impacto serio en la economía mundial”.

Cientos de miles de personas, desplazadas por los combates

La agencia de la ONU para los refugiados dijo el martes que más de 667,000 personas en Líbano se habían registrado como desplazadas —un aumento de más de 100,000 con respecto al día anterior— y que más de 85,000 personas de Líbano, en su mayoría sirios, habían entrado en la vecina Siria.

El gobierno británico afirmó que el número de vuelos comerciales desde Emiratos Árabes Unidos a Reino Unido recupera sus niveles normales, con 32 vuelos operados desde Dubái a Reino Unido el lunes y otros 36 programados para el martes.

Sin embargo, British Airways dijo que ha suspendido los vuelos hacia y desde Jordania, Bahrein, Qatar, Dubái y Tel Aviv hasta finales de este mes.

Muchos ciudadanos extranjeros han salido de la región del golfo Pérsico: más de 45,000 ciudadanos del Reino Unido han abandonado el área desde que comenzó el conflicto, dijo la Cancillería británica, y unas 40,000 personas regresaron a Estados Unidos, según el Departamento de Estado.

Desde que comenzó la guerra, al menos 1.230 personas han muerto en Irán, al menos 397 en Líbano y 12 en Israel, según funcionarios. En total han muerto siete miembros de las fuerzas armadas estadounidenses.