‘Toñi’, la orca ibérica más vieja conocida, es el eje de una investigación que realizan las autoridades españolas, luego que el famoso cetáceo fuese avistado en el Estrecho de Gilbraltar con marcas en su aleta dorsal y el lomo, que se cree fueron causadas por perdigones de escopeta, informó Fox News.

En fotografías tomadas hace una semana a la orca, que ha sido protagonista de múltiples incidentes en los que ha embestido embarcaciones durante años, no se apreciaban las heridas. Según el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), las autoridades españolas describieron las heridas como compatibles con posibles disparos de perdigones.

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La organización WeWhale reportó el avistamiento de las heridas en la ballena el 11 de agosto. Inmediatamente las autoridades iniciaron una pesquisa para establecer lo ocurrido y dar con los responsables. Sin embargo, las autoridades españolas aún no han determinado que la ballena recibiera un disparo. Sin embargo, tanto WeWhale como la organización Iberian Orca Guardias aseguran que por la apariencia, la cantidad de heridas y la manera en que están distribuidas, todo apunta a un disparo de escopeta.

Las organizaciones sostuvieron que unas semanas antes habían observado y fotografiado al animal y no presentaba las heridas. Según WeWhale, ‘Toñi’ presenta al menos 10 impactos de perdigones en el lado izquierdo de su aleta dorsal y por lo menos dos o tres, parecen haber atravesado la aleta mientas que los otros podrían permanecer en su interior.

Se cree que la orca, cuya edad se estima en unos 60 años, podría enfrentar complicaciones de salud debido a las heridas. De acuerdo con WeWhale, por las aletas de las ballenas circula una gran cantidad de sangre y estas ayudan a los cetáceos a regulare su temperatura corporal. Si los perdigones continúan alojados en la aleta, ‘Toñi’ podría sufrir inflamación, daño en los tejidos o incluso una infección que podria amenazar su vida.

De momento, la organización indicó que se mantienen observando la ballena de cerca y la han visto cazar y nadar con normalidad. “Conocemos a Toñi. Estuvimos con ella hace unas semanas y no presentaba estas heridas”, declaró Janek Andre, fundador y presidente de WeWhale y de la Fundación Guardianes de la Orca Ibérica.

“Si alguien le disparó deliberadamente con una escopeta, esto no solo constituye un acto de extrema crueldad contra un animal”, afirmó Andre. “Es un ataque contra uno de los últimos miembros de una población en peligro crítico de extinción”.

Según las leyes españolas, una persona que sea hallada responsable por matar, capturar, perseguir o perturbar especies protegidas, podrían enfrentar multas de hasta 2 millones de euros, equivalentes a unos 2.3 millones de dólares, además de posibles responsabilidades penales,

Durante años, las orcas ibéricas han protagonizado incidentes documentados con embarcaciones, por lo que las autoridades han emitido directrices para proteger tanto a animales como a navegantes, y aconsejan a los navegantes que no tomen medidas que puedan matar, herir o perturbar a los cetáceos.

Hasta ahora, las autoridades no han identificado a ningún posible responsable.