Una fiscalización vehicular se convirtió en un insólito procedimiento policial en Chile, luego de que un conductor intentara evitar la intervención de las autoridades de transito argumentando que era diplomático de una nación que no figura como Estado reconocido.

Según la información divulgada por el medio local Bio Bio, el caso ocurrió en la Ruta 5 Norte, a la altura del kilómetro 20, en Lampa, Región Metropolitana.

Durante un control preventivo, los funcionarios detectaron un automóvil cuyas placas llamaron su atención por no corresponder con las utilizadas oficialmente por vehículos diplomáticos en el país.

Al solicitar los documentos, el conductor presentó una serie de identificaciones en las que aparecía como “Martín Carlos Adrián Lemurión” y sostuvo que pertenecía a la denominada “República de Lemuria”. Además, las placas del vehículo hacían referencia a otra entidad igualmente inexistente: la “República errante de Menda”.

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La identificación que presentó el chileno, alegando su nacionalidad al país inexistente Lemuria.
La identificación que presentó el chileno, alegando su nacionalidad al país inexistente Lemuria. (El Tiempo / GDA)

La situación tomó otro rumbo cuando el hombre manifestó que no podía ser fiscalizado debido a su supuesto rango diplomático. El capitán Eduardo Oyarce explicó en declaraciones citadas por El País que, al ser requerido por los funcionarios, el individuo aseguró que pertenecía a una embajada de Lemuria.

“Al ser requerido por su documentación, en primera instancia manifiesta que no podía ser fiscalizado por el personal policial al tratarse de una persona que integraba un cuerpo diplomático, específicamente que pertenecía a la embajada de una república ficticia que señalaba que se llamaba Lemuria”, relató Oyarce.

Los funcionarios solicitaron nuevamente los antecedentes del conductor, pero este se negó a entregar su documentación chilena y mantuvo su versión sobre la supuesta inmunidad.

Ante la negativa, fue trasladado a dependencias de la Tenencia Carreteras Lampa, donde se realizó una comprobación biométrica.

El procedimiento permitió establecer que detrás de la identidad de “Martín Carlos Adrián Lemurión” estaba en realidad José Miguel Martínez, ciudadano chileno de 53 años y sin antecedentes policiales previos, según los datos difundidos sobre el caso.

La revisión también permitió establecer que el automóvil no tenía encargo por robo, aunque presentaba documentación vencida. El caso fue puesto en conocimiento del Ministerio Público y el conductor quedó detenido por delitos relacionados con falsificación de instrumento público, usurpación de identidad y ocultación de identidad.

Después de enfrentar a la justicia, el hombre continuó defendiendo la legitimidad de los documentos que había presentado durante el procedimiento. Su explicación se centró en el supuesto derecho de una persona a declararse independiente y crear una nacionalidad propia.

“Yo hacía ejercicio del derecho de la autodeterminación que está incluido en el artículo 5, apartado 2 de la Constitución, en el cual se señala que el Estado debe respetar los derechos naturales de las personas y los tratados internacionales ratificados por Chile”, dijo.

Martínez también sostuvo que los documentos que presentó no eran falsos, sino que correspondían a otra nacionalidad.

“Mi documentación, independiente de mi declaración de autodeterminación, era la que yo presenté y, además, es otra nacionalidad. No es falsa, sino que es de otra nacionalidad”, agregó.

La denominación utilizada por el detenido tiene un origen histórico, pero no corresponde a un país reconocido actualmente.

“Lemuria” fue el nombre utilizado en el siglo XIX para una hipótesis científica relacionada con la existencia de un supuesto continente desaparecido en el océano Índico. La propuesta fue planteada por el zoólogo británico Philip Sclater en 1864, en un intento por explicar la presencia de lémures en zonas geográficas separadas.

Con el desarrollo de la teoría de la tectónica de placas, aquella explicación dejó de tener sustento científico. Posteriormente, el término fue retomado por diferentes corrientes esotéricas que desarrollaron relatos sobre una supuesta civilización lemuriana.

Por eso, la referencia utilizada por Martínez no corresponde a la existencia de una nación reconocida por Chile ni a una condición diplomática acreditada ante las autoridades.

Tras el procedimiento, la justicia chilena no mantuvo al hombre en prisión. El tribunal estableció arraigo nacional y firma mensual mientras continúa el proceso judicial.