La captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, durante la madrugada del sábado impulsó nuevas revelaciones sobre el sistema de seguridad que lo rodeaba.

El gobierno venezolano confirmó que la guarda personal del mandatario incluía militares cubanos, un componente reforzado en los últimos meses ante el temor de deslealtad dentro de las propias filas venezolanas. Caracas y La Habana informaron que 32 agentes cubanos murieron durante la operación estadounidense.

El presidente Nicolás Maduro fue capturado y sacado del país.

Desde los primeros años del chavismo, la alianza entre Venezuela y Cuba avanzó de la cooperación social a la presencia directa de asesores cubanos en estructuras estratégicas. Con el paso del tiempo, esta presencia se amplió al terreno de la inteligencia, la contrainteligencia y la seguridad presidencial, en medio de una relación marcada por afinidad ideológica y apoyo político.

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Bajo el mando de Maduro el peso de ese acuerdo aumentó. El gobernante enfrentó deserciones, tensiones internas y señales de fisura en la cúpula castrense. Esta situación lo llevó a desconfiar de los mandos venezolanos y a fortalecer la influencia cubana en su círculo de seguridad y dentro del Palacio de Miraflores.

El presidente insistía en que existían planes para asesinarlo. Su equipo ajustó la estrategia de protección y revisó el funcionamiento de la Guardia de Honra Presidencial, integrada por personal seleccionado con asesoría cubana. Tras las elecciones del 28 de julio de 2014, y en medio de denuncias de fraude, Maduro ordenó cambios en esa estructura y aplicó protocolos más estrictos.

A partir de ese momento el dispositivo adquirió un carácter preventivo. Según fuentes citadas por el New York Times, en diciembre el mandatario cambió con frecuencia los lugares donde dormía y variaba los celulares que usaba. Buscaba reducir el riesgo de una incursión de fuerzas especiales estadounidenses. Estas medidas se intensificaron desde setiembre, después de que Estados Unidos incrementó su presencia militar en el Caribe y lanzó ataques contra embarcaciones que, según Washington, estaban ligadas al narcotráfico.

Los reportes oficiales señalaron que 32 miembros cubanos murieron durante la operación del sábado. El gobierno venezolano indicó el domingo que el total preliminar de fallecidos llegó a 80, informó el New York Times.

La primera confirmación desde La Habana apareció casi dos días después del operativo. En una nota oficial, el Ministerio del Interior de Cuba afirmó que los 32 militares cumplían funciones dentro del anillo de seguridad de Maduro cuando ocurrió la captura.

El gobierno cubano señaló que los agentes formaban parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o del Ministerio del Interior, enviados a Venezuela por solicitud de instituciones homólogas. El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció la presencia de estas tropas, aunque no precisó sus roles ni divulgó identidades. Él decretó dos días de duelo en la isla y destacó la actuación de los militares, quienes murieron tras una “resistencia feroz”, según la prensa estatal.

En Caracas, la presidenta interina Delcy Rodríguez difundió un mensaje oficial de homenaje. Ella afirmó que los cubanos actuaban dentro de la cooperación entre ambos Estados y cumplían tareas de protección institucional. Según la nota, el grupo murió en la madrugada del 3 de enero, durante la acción militar estadounidense, calificada por el gobierno venezolano como una agresión directa a la soberanía nacional.

Rodríguez resaltó la disciplina y la entrega de los militares cubanos y expresó condolencias al gobierno y al pueblo de Cuba. También agradeció a Díaz-Canel y al general Raúl Castro Ruz por el respaldo ofrecido tras los hechos.