En el contrainterrogatorio de la exesposa del convicto alcalde de Cataño, Félix “El Cano” Delgado, el abogado de defensa de la exlegisladora María Milagros “Tata” Charbonier Laureano, Francisco Rebollo Casalduc, se centró este viernes en la alegación de que la mujer sólo “sospechaba” que estaba casada con un político corrupto.

A reiteradas insistencias, Roxanna Sifre Maldonado se limitaba a decir “yo lo sospechaba” y negó que viviera la gran vida con los sobornos que recibía Delgado, pese a los lujosos regalos que llegó a recibir.

También salió a relucir que la mujer firmó una “oferta de prueba” con el Negociado Federal de Investigaciones (FBI, en inglés) a modo de protección.

Relacionadas

La información trascendió en el quinto día del juicio por corrupción pública contra la exrepresentante y su esposo, Orlando Montes Rivera.

Con su línea de preguntas, Rebollo Casalduc se enfocó en minar la credibilidad de una testigo que ya delató a su clienta, Charbonier Laureano. Pero, el letrado no cuestionó a la testigo sobre las ilegalidades que le imputó a esta.

La testigo indicó que acudió a testificar, porque recibió un supina de la Fiscalía federal.

Dijo que se presentó, ya que “yo vi algo que no estaba correcto”.

Ayer en la tarde, a preguntas de la fiscal federal Kathryn E. Fifield, la testigo indicó que es amiga de una de las coacusadas en el caso por corrupción pública contra la exlegisladora, Frances Acevedo Ceballos, ya que se conocieron cuando laboraban juntas para Charbonier Laureano.

Estipuló en una ocasión vio cuando Acevedo Ceballos le dejó una paca de los cree era dinero dentro de la cartera de la exrepresentante.

“Creo que era dinero, porque era el día de pago y fuimos al banco”, dijo.

La fiscal también le preguntó a la testigo si escuchó a la exlegisladora hablar sobre las comisiones ilegales que se alega recibía de Acevedo Ceballos.

“La escuché decirle ‘no te olvides de lo mío’”, sostuvo Sifre Maldonado.

Dijo que pensó que se refería al pago de sobornos, ya que “una vez más, era día de cobro”.

La vida matrimonial

En el contrainterrogatorio, Rebollo Casalduc no aludió a tal confesión. Se centró en la testigo y Delgado, sus estilos de vida, su divorcio, sus viajes, sus carteras y zapatos, según resumió la fiscal. También preguntó por espacio de “15 minutos”, según calculó la testigo, sobre Acevedos Ceballos y el exdirector de la oficina de Charbonier Laureano y quien será testigo en el caso, Johnathan Alemán.

Como parte de su testimonio, Sifre Maldonado alegó que desde que conoció a Delgado en el 2010 usaba relojes costosos. La pareja se casó en el 2013 y se divorció el 1 de junio de 2022, luego de que el exalcalde se declarara culpable de recibir sobornos del contratista Oscar Santamaría en diciembre de 2021.

Asimismo, aludió a que comenzó a sospechar que su exesposo, con el que convive en la actualidad tras reconciliarse, estaba implicado en ilegalidad por los reportajes de la prensa.

Aceptó que a su casa entraban “miles de dólares en efectivo”. Pero, insistió en que no habían cambios en el modo de vida en su hogar.

“Mi casa no cambió desde que él era alcalde”, soltó.

También lanzó varios “no recuerdos” cuando Rebollo Casalduc le cuestionó si el dinero recibido en sobornos se gastó.

“¿Usted ha visto la foto de su marido con una bolsa de dinero?”, preguntó el abogado.

Sifre Maldonado respondió con un “no recuerdo”. Rebollo Casalduc le mostró la foto y, entonces, la testigo lo recordó.

El abogado también le preguntó que, si no sospechó de las ilegalidades de Delgado por estar casados, a lo que la mujer indicó: “No era la única cosa que pasa cuando uno está casada. Yo estaba lidiando con un niño pequeño cuando estaba casada con un alcalde”.

Firmó “oferta de prueba” con el FBI

Por otro lado, la mujer aceptó que contrató al mismo abogado de su exesposo, Juan Matos de Juan, y que este le sugirió coordinar una reunión con el FBI para el año 2020, cuando Delgado aún era investigado.

Rebollo Casalduc sacó a relucir una carta que firmó Sifre Maldonado el 30 de julio de 2020 para establecer una “oferta de prueba” con el FBI. La misiva leía: “Su informe incluirá todo su conocimiento de sus actividades criminales y las de sus asociados. El contenido del interrogatorio no tiene por qué limitarse a sus actividades delictivas; pero usted debe revelar todo su conocimiento sobre actividades delictivas que ocurren dentro o fuera de Puerto Rico”.

Sifre Maldonado admitió que tal oferta le dio protección para no ser acusada de haber participado en un esquema de corrupción. Específicamente, Rebollo Casalduc le increpó si buscó tal protección y la mujer respondió que “fue la recomendación de mi abogado”.

El abogado también intentó que Sifre Maldonado estableciera que se daba la “buena vida” con el dinero que su esposo recibió por sobornos, pero la mujer indicó que sólo “estaba viviendo mi vida”.

Aceptó que, al menos, recibió tres carteras de marcas lujosas y costosas, como Ferragamo y Louis Vuitton como regalo de Delgado. Alegó que no sabía si los zapatos que también le regaló eran costosos.

Asimismo, Sifre Maldonado aludió a que desconocía sobre las finanzas de su exesposo.

“No sabía de sus finanzas, lo que ganaba y gastaba o ahorraba”, alegó.

Previo a los incidentes que pasó la mujer con su exesposo, Sifre Maldonado aceptó que estuvo involucrada en un problema federal. Indicó que por un amigo le mintió a un banco cuando “estaba muy joven”. Promedió que tenía unos 23 años, cuando informó que su amigo tenía trabajo aun cuando no era cierto. Por los hechos, no enfrentó cargos criminales.

Se le imputa haber participado de una conspiración en la que se infló el salario de una empleada para que les devolviera entre $1,000 a $1,500 bisemanales.

Charbonier Laureano y Montes Rivera, están acusados de cargos de conspiración, robo, soborno y comisiones ilegales en relación con programas que reciben fondos federales, fraude electrónico por servicios honestos, así como dos cargos de lavado de dinero. Contra la exrepresentante también pesa un cargo de obstrucción a la justicia por destruir datos en su teléfono celular.

Según alega la Fiscalía federal, Charbonier Laureano infló el salario de Acevedo Ceballos, quien era su “recepcionista” en la oficina legislativa, hasta llevarlos a $8,000 mensuales para que esta devolviera a la familia entre $1,000 a $1,500 bisemanales. Se alude que, bajo este esquema, la exlegisladora habría recibido unos $100,000 desde septiembre de 2017 hasta verano del 2020.

Acevedo Ceballos también figuraba en la acusación. Esta se declaró culpable el pasado 7 de noviembre de “soborno relacionado con programas que reciben fondos federales”. No figuraría como testigo, aunque su nombre ha salido a relucir durante el juicio.

El cuarto acusado en este caso lo fue el hijo del matrimonio, Orlando Gabriel Montes Charbonier. Sin embargo, no figurará en el juicio, ya que se acogió a un programa de desvío, en el cual tendrá que aceptar un grado de responsabilidad y cumplir ciertos criterios que le impondrán. Al cabo de cumplidos, se le desestimarían los cargos.