Cientos de desaparecidos en Puerto Rico: la plataforma digital que podría dar respuestas después de años
NAMUS ayuda al ICF a ponerle nombre a más de 300 difuntos cuyas identidades son un misterio.

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El cuerpo de una mujer que aún no tiene nombre, hallado en un estacionamiento de San Juan en diciembre de 2019, refleja una realidad que persiste en Puerto Rico: cientos de personas desaparecidas y cuerpos sin identificar que, con el paso de los años, continúan esperando respuestas.
Fue el 29 de diciembre de 2019 cuando la Policía de Puerto Rico descubrió el cadáver de la fémina, que presentaba múltiples impactos de bala. Desde entonces, su identidad permanece desconocida.
Según la información disponible en NAMUS.gov (National Missing and Unidentified Persons System), se trataba de una mujer latina de cinco pies y cinco pulgadas de estatura, con un peso aproximado de 113 libras. Al momento de ser encontrada, vestía una camisa verde y un pantalón corto azul.
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El expediente del caso incluye dos fotografías. En una se observa el rostro de la mujer, con varias laceraciones en la frente, la nariz y los labios. La segunda imagen muestra su espalda, donde se distingue un tatuaje de una mujer con alas que sostiene un sol sobre su cabeza, una de las pocas señas particulares que podrían ayudar a identificarla.
A más de cinco años del hallazgo, la mujer sigue sin ser identificada. Su caso es uno de los 321 registrados en Puerto Rico de personas halladas sin vida cuya identidad aún se desconoce, según datos de NAMUS, un portal creado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos para documentar casos de personas desaparecidas, restos humanos no identificados y cuerpos que nunca fueron reclamados por familiares para su sepultura. El acrónimo en inglés evoca la frase “name us” (nómbranos).
El National Missing and Unidentified Persons System es una herramienta en línea que permite a investigadores de distintas jurisdicciones compartir información para vincular personas desaparecidas con restos no identificados, esclarecer casos y, en muchos casos, ofrecer a las familias la respuesta que llevan años esperando.
Según el portal, “en cualquier momento se pueden reportar hasta 100,000 personas desaparecidas en Estados Unidos y anualmente se reportan hasta 600,000. Aunque muchas son localizadas con vida, algunas permanecen desaparecidas por largos períodos”. Además, NAMUS indica que para 2018 los restos humanos de más de 11,000 personas sin identificar se encontraban almacenados en oficinas forenses a través de Estados Unidos.
En Puerto Rico, al menos 31 personas figuran como desaparecidas sin dejar rastro en la base de datos, aunque la sargento Daimy Viña, directora y coordinadora de la Oficina de Análisis y Seguimiento en Investigaciones de Personas Desaparecidas, reconoció que el número de casos activos es considerablemente mayor. Explicó que, debido a la carga de trabajo de los analistas del portal, su oficina solo puede realizar cinco entradas mensuales al sistema y actualmente mantiene más de un centenar de casos en espera de ser ingresados.
¿Qué casos llegan a NAMUS?
Todas las semanas, la Policía difunde múltiples reportes de personas desaparecidas y activa alertas de búsqueda. Muchos de estos casos se resuelven en cuestión de horas o días, por lo que no todos llegan a registrarse en NAMUS.
“Nosotros resolvemos muchos casos. NAMUS es la herramienta para aquellos que no hemos podido esclarecer y que ahora estamos retroalimentando”, explicó Viña. Detalló que la mayoría de los casos que se suben al portal corresponden a desapariciones de larga data o a situaciones en las que se teme lo peor.
A diferencia del National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC), que trabaja exclusivamente con menores, NAMUS incluye tanto a adultos como a niños. “Podemos ingresar aquellos casos en los que necesitamos cooperación interagencial, especialmente cuando existe la posibilidad de que la persona haya fallecido”, añadió.
El listado de personas desaparecidas en NAMUS en Puerto Rico abarca al menos 51 años. Está encabezado por los hermanos John y Gianina Colonna, desaparecidos en mayo de 1974, y se extiende hasta enero del año pasado, cuando se reportó la desaparición de Chinyelu Irene Iwen Ofu, una joven afroamericana residente del estado de Washington que cursaba estudios de Medicina en la Isla.
A salvo en Nueva Jersey
El caso de Iwen Ofu ejemplifica cómo la tecnología puede contribuir al esclarecimiento de desapariciones. Según el expediente, antes de desaparecer, la joven se comunicó con su familia para indicar que deseaba hacer una pausa en sus estudios. Posteriormente, dejó de responder llamadas, lo que llevó a sus familiares a reportarla desaparecida el 14 de enero de 2025.
Sin embargo, la sargento Viña confirmó que la joven fue localizada recientemente gracias a NAMUS, tras una intervención de tránsito en Nueva Jersey, en la que la conductora del vehículo resultó ser la persona reportada como desaparecida.
“NAMUS nos envía una alerta cuando una persona con descripciones similares aparece en otra jurisdicción. Cuando un agente verifica los datos en el sistema federal NCIC, se genera un ‘hit’ que se notifica a la agencia que radicó la querella original, lo que permite confirmar la identidad y cerrar el caso”, explicó.
Las edades de las personas desaparecidas en Puerto Rico oscilan entre los 67 años, como en el caso de María del Carmen Escudero González, vista por última vez el 31 de octubre de 2013 cerca del San José Santurce Shopping Mall, y Ángel Torres Irizarry, quien hoy tendría 51 años, pero que al momento de su desaparición, el 6 de julio de 1976 en Adjuntas, tenía apenas un año mientras jugaba con su hermano gemelo.
De los casos registrados, 16 correspondían a menores de edad al momento de su desaparición. Al menos tres tenían cuatro años o menos, entre ellos Rolando Salas Jusino (Rolandito), desaparecido el 7 de julio de 1999 mientras jugaba cerca de su residencia en la urbanización Colinas de Toa Baja. También figuran una joven de 17 años, un menor de 16, dos de 15, dos de 14, dos de 13, dos de 12, dos de 11 y uno de nueve años. Del total de 26 personas desaparecidas, 14 son mujeres.


