El narcotraficante Carlos Manuel Cotto Cruz, conocido como “Wasa” y quien figuraba como uno de los líderes de la peligrosa organización criminal Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cantera (FARC), fue sentenciado a 15 años y ocho meses de prisión, informó la Fiscalía federal.

La condena fue por posesión con intención de distribuir cocaína, crack, fentanilo, marihuana y heroína.

La sentencia la impartió la jueza federal Aida Delgado Colón, del Tribunal federal de Distrito.

También le impuso cinco años de libertad supervisada, por posesión con intención de distribuir cocaína, crack, fentanilo, marihuana y heroína en el marco de un delito de narcotráfico.

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La pena se da luego de un juicio con jurado de cinco días, que concluyó el 14 de marzo de 2025. Cotto Cruz fue declarado culpable.

Se informó en un comunicado de prensa que, durante el juicio, la Fiscalía presentó numerosos testigos para demostrar la participación del acusado en las actividades de narcotráfico imputadas.

“Wasa” fue arrestado, tras una búsqueda que duró seis meses, el 7 de mayo de 2021 por la Policía de Puerto Rico en una residencia de Orocovis, en la que se ocupó gran cantidad de droga y alrededor de $300,000 en efectivo. Este se había estado escondiendo allí desde febrero de 2021.

Durante el arresto, los agentes encontraron cantidades de narcóticos suficientes para su distribución, incluyendo heroína, cocaína, crack, fentanilo, pastillas recetadas y marihuana. Además de estas drogas, también hallaron herramientas para el narcotráfico, como dos máquinas de envasado al vacío, una máquina contadora de billetes, bolsas de diferentes tamaños, miles de frascos y tapas, y papel de aluminio para envolver.

La Fiscalía federal informó que la sentencia impuesta por la jueza Delgado Colón se cumplirá consecutivamente a cualquier sentencia impuesta a nivel local, ya que el acusado tiene cargos de homicidio pendientes en un tribunal local.

El Tribunal también impuso una pena consecutiva de 24 meses de prisión en relación con la revocación de una condena federal previa por delitos de drogas y armas de fuego de 2015, ya que el acusado cometió el nuevo delito mientras se encontraba en libertad condicional supervisada federal.

Este caso fue investigado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

Los fiscales federales adjuntos Corinne Cordero, Joseph Russell y Jeanette Collazo, jefa de la División de Delitos Violentos, llevaron el caso.