Unas horas después de que se recibieran en el Instituto de Ciencias Forenses (ICF) los cadáveres de una pareja de ancianos que fueron asesinados a mediados de octubre en Isabela, los investigadores de la agencia llevaron a cabo un novedoso análisis de huellas dactilares que fue crucial para identificar al sospechoso del atroz crimen, un policía y amigo de las víctimas que se suicidó este lunes cuando las autoridades se disponían a allanar su residencia.

Las pruebas científicas forenses que ataron al policía José Miguel Centeno Sánchez a los asesinatos de don Idelfonso Janeiro Rodríguez, de 83 años, y doña Angélica Adorno Cruzado, de 77 años, fueron analizadas por el ICF hace dos semanas, unas 48 horas después de perpetrado el doble crimen el pasado 11 de octubre en la vivienda de la pareja ubicada en el barrio Arenales Bajos, en Isabela.

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“Un dogma en la ciencia forense es que no hay crimen perfecto y siempre habrá algún tipo de detalle que el perpetrador -aún el más experimentado- pasa por alto y este caso lo demuestra”, puntualizó la directora del ICF a Primera Hora, la patóloga forense María Conte Miller.

La doctora María Conte Miller, directora del Instituto de Ciencias Forenses
La doctora María Conte Miller, directora del Instituto de Ciencias Forenses (Archivo)

Según la experta forense, el hallazgo de huellas dactilares en la cinta adhesiva con la que el sospechoso de la muerte de los ancianos inmovilizó a sus víctimas, fue determinante para que la Policía pudiera conocer casi de inmediato la identidad del hombre que vivía en el mismo pueblo que los occisos y que resultó ser un agente que laboraba en la Uniformada hace 20 años.

Conte Miller explicó que los cuerpos llegaron al ICF atados con cinta adhesiva a varias partes del cuerpo, tal como se encontraron en la escena criminal. Como es el protocolo en estos casos, fue el patólogo quien removió el “tape” de los cuerpos durante el proceso de autopsia. Posteriormente, el material fue entregado a la División de Investigadores Forenses que dirige Alex Cintrón para el análisis en el que se utilizaron unos reactivos conocidos como EZ FLO para desarrollar huellas latentes.

“Esta es una modalidad que puede ser hasta alternativa a los análisis de ADN para identificar a sospechosos y conectarlos o desvincularlos a una escena criminal en la que se utiliza, precisamente, cintas adhesivas. Pero es una modalidad científica que requiere mucho entrenamiento y práctica, porque hay que remover el material con mucho cuidado y con el manejo correcto en la sala de autopsias... luego los investigadores forenses tienen que tener la misma cautela, porque siempre existe la posibilidad de contaminación con otras huellas o que se borren, por ejemplo, si se mojan”, detalló la patóloga forense.

Puntualizó que este es el primer caso, utilizando esta modalidad investigativa, en la que se logra una conexión de una persona sospechosa al crimen. Subrayó que los investigadores lograron el hallazgo tras examinar 37 pedazos de cintas adhesivas con las que don Idelfonso y doña Angélica fueron amordazados y amarrados a diversas partes del cuerpo.

“Estuvimos entrenando a los peritos por espacio de dos años, suministrándoles las proficiencias necesarias. Sabíamos que ese entrenamiento y adiestramiento continuo era necesario para ampliar las investigaciones... solo había que esperar la oportunidad y ahí es cuando se presenta este caso”, agregó Conte Miller.

Por dos años, los peritos estuvieron en adiestramiento.
Por dos años, los peritos estuvieron en adiestramiento. (Suministrada)

Fue entonces que pusieron a prueba lo aprendido durante los pasados dos años y sacaron el producto EZ FLO, el cual combina el grafito con otros dos químicos para que el levantamiento de huellas en cintas adhesivas sea más efectivo y con resultados determinantes.

Se levantó esa única huella encontrada en uno de esos 37 pedazos de cinta adhesiva y con esa impresión dactilar que se documentó -y de la que tenemos fotografías- se llevó físicamente a la base de datos del Negociado de la Policía para que hicieran la comparación. Con la impresión tomada se logró identificar al sospechoso de la muerte de Angélica Adorno Cruzado e Idelfonso Janeiro Rodríguez”, abundó la directora del ICF sobre la primera pista investigativa que se obtuvo en este doble asesinato y que vinculó directamente a Centeno Sánchez a los crímenes.

En el Negociado de la Policía tenían las huellas dactilares del sospechoso en su banco de datos, pues esta es una muestra que se le toma a todo agente que ingresa a trabajar a la Uniformada.

“Yo conocía el resultado hace dos semanas. Pero eso no quiere decir que eso era suficiente para hacer la intervención que se hizo (el lunes) con esta persona. Yo desconozco los detalles investigativos y legales. Además, yo sabía que se había identificado a una persona, pero desconocía su identidad y que era policía. Eso lo supimos hoy cuando se lleva a cabo el operativo que también desconocíamos”, aclaró la experta forense.

"Esto es el producto de años de estudio, esfuerzo y de adquirir conocimientos necesarios para utilizarlos cuando sea meritoria y que resultan en desenlaces como este", dijo Conte Miller.
"Esto es el producto de años de estudio, esfuerzo y de adquirir conocimientos necesarios para utilizarlos cuando sea meritoria y que resultan en desenlaces como este", dijo Conte Miller. (Suministrada)

¿Es común el uso de cintas adhesivas en los crímenes?, se le preguntó.

“No es común, pero sabíamos, o nos habíamos dado cuenta a medida que hacíamos las proficiencias durante los adiestramientos, que había que hacer la compra de estos reactivos y hacer ajustes para mejorar la sensitividad de las técnicas utilizadas en los casos de cintas adhesivas. Así que esto no es por casualidad. Esto no ha ocurrido por azar o buena suerte. Esto es el producto de años de estudio, esfuerzo y de adquirir conocimientos necesarios para utilizarlos cuando sea meritoria y que resultan en desenlaces como este”, respondió.

¿Qué hubiera ocurrido a nivel forense si no hubieran tenido la capacidad investigativa con esta modalidad de levantamiento de huellas dactilares?, indagó este diario.

“Se pudo haber ido desapercibido. Si no se activaba este tipo de investigación con el manejo de evidencia y de control y custodia que hubo en todo el proceso, incluyendo al quitar la cinta de los cadáveres, no hubiéramos tenido todas las piezas de este rompecabezas. No se hubiera detectado”, aseveró de manera contundente.

Centeno Sánchez se suicidó en su hogar cuando las autoridades se disponían a realizar un allanamiento en su residencia a fin de encontrar otras evidencias que lo conectaran con el crimen.

Desde ocurrido el doble asesinato, la Policía dejó entrever que el asesino era una persona cercana a las víctimas, pues no hallaron algún acceso forzado a la residencia de la pareja. Además, el perpetrador o perpetradores supieron dónde buscar el sistema de cámaras de seguridad para desactivarlo aunque, aparentemente, la Policía ha insinuado que no lograron hacerlo por completo.

A pesar de que no lo ha garantizado, el móvil de los crímenes podría ser el robo, ya que se sospechaba que las víctimas guardaban decenas de miles de dólares en su hogar producto de la venta de una vivienda.

Para el análisis que realizó el ICF, se utilizaron unos reactivos conocidos como EZ FLO para desarrollar huellas latentes. Suministrada
Para el análisis que realizó el ICF, se utilizaron unos reactivos conocidos como EZ FLO para desarrollar huellas latentes. (Suministrada)

Con la pista corroborada a través de las huellas dactilares identificadas en el ICF, los policías realizaron otras tareas investigativas, que incluyeron entrevistas a vecinos y personas que habían realizado algún tipo de trabajo en la casa. Fue así que supieron que el sospechoso conocía a las víctimas hace una década y que realizaba labores de reparación en el hogar de la pareja que fue asesinada con un arma de fuego.

Fuimos descartando personas que tenían algún vínculo con estas personas hasta que dimos con este policía, cuya evidencia nos demostraba que estaba vinculado a este asesinato”, apuntó el comisionado de la Policía, Antonio López, quien no mencionó en ningún momento en conferencia de prensa el determinante hallazgo del ICF, crucial para esclarecer el caso.

Por su parte, la jefa de fiscales del Departamento de Justicia, Jessika Correa, no detalló la prueba obtenida hasta el momento, pero aseguró que la pesquisa “se estaba centrando en este caballero (el sospechoso)”.

Reveló también que la intervención de este lunes no era la primera orden de allanamiento que ejecutaban como parte de la pesquisa del caso.

“Esta orden de allanamiento se une a otras que el Ministerio Público estaba recopilando, y entrevista de testigos”, expuso Correa.

“El fin era buscar evidencia que nos pudiera conectar a esa persona para evaluarla y radicar los cargos criminales”, añadió la jefa de fiscales referente al hombre que había enfrentado tres querellas administrativas por violencia de género en los últimos cinco años, pero en ninguna se encontró prueba suficiente para formular cargos.