Desde hace tres años, William Pérez Casiano vive con una preocupación.

El hombre, natural de Dorado, no sabe si su hermana, Marianne Pérez Rosado está bien o mal, si comió, si está enferma o si necesita ayuda. La mujer, entonces de 41 años, vecina del barrio Puertos de ese municipio, desapareció sin dejar rastro en julio del 2023.

La última vez que Pérez Casiano conversó con su hermana fue por teléfono. Pérez Casiano se encontraba con su padre en Salinas cuando la mujer, madre de dos, llamó a su papá para pedirle dinero. Las llamadas de Marianne a sus familiares eran habituales, casi todos los días hablaba con su papá o sus hermanos, en muchas ocasiones para pedirles dinero para mantener su vicio a las sustancias controladas, pero en muchas otras, solo para saber de ellos.

Relacionadas

Ella me llamaba todos los días. O si no me llamaba todos los días, me llamaba de cada dos días o cada tres días para saludarme, o para molestarme, o para hablarme malo. O para decirme que los boricuas tenemos la lengua suelta”, recordó jocosamente. Esa última vez que conversaron, las cosas no fluyeron de la mejor manera. Ambos hombres se encontraban ocupados y no pudieron enviarle el dinero en ese momento. Una vez salieron del lugar, explicó Casiano, le enviaron el dinero e intentaron comunicarse con ella, pero no la consiguieron.

Pasaron aproximadamente tres semanas luego de eso, antes que volviera a tener noticias de Marianne, pero en esa ocasión las noticias no fueron para nada agradables. “Mi hermano me llama y me dice ‘Junior, ¿Marianne no te ha llama’o?’ Y yo le dije ‘No. Desde el día 13 ella a mi no me llama’. Y el me dijo ‘Pues yo no la he visto desde hace tres semanas’. Y yo le dije ‘pues vete y hazte la querella’”, relató.

Pérez Casiano aseguró que a pesar de sus problemas con las sustancias controladas, Marianne era una mujer trabajadora y siempre se mantenía en contacto con su familia.
Pérez Casiano aseguró que a pesar de sus problemas con las sustancias controladas, Marianne era una mujer trabajadora y siempre se mantenía en contacto con su familia. (Suministrada)

De ese momento en adelante, la vida para Pérez Casiano, su padre y sus otros hermanos, se volvió un vía crucis. Comenzaron a buscar a Marianne en todas partes y al día de hoy, no han parado de preguntarse que ocurrió con ella. En más de una ocasión incluso, han salido de emergencia a pueblos remotos como Rincón o Arecibo tras recibir llamadas sobre supuestos avistamientos de su hermana, que han resultado infructuosos. “Fuimos a Rincón en una ocasión y cuando llegamos, era una persona que se llamaba igual que ella, pero no era mi hermana”, añadió Pérez Casiano, quien reveló que como muchos otras personas desesperadas por localizar a un familiar desaparecido, ha puesto su propia vida en riesgo en varias ocasiones, buscándola.

Yo inclusive fui a La Perla, San Juan, yo fui a Manuel A. Pérez, yo fui a Llorens Torres, yo fui a (Torres) Sicardó. Yo me metí en Los Alamos en Guaynabo, yo me metí en todos los caseríos. En Virgilio Dávila (Bayamón), yo me metí en el Ojo de Agua (Vega Baja). Yo fui hasta Arecibo al Coto. Yo me metí en casi todos los caseríos que ella podía llegar, porqué está cerca. Y con fotos, y nadie. ‘Ella estuvo por ahí hace poco’, eso era lo que decían. ‘Ella vino por ahí hace poco, pero no la hemos visto más’”, explicó Pérez Casiano. Añadió que su único deseo es poder cerrar este capítulo de su vida, y no continuar con la agonía de que su hermana pueda estar en algún lugar pasando vicisitudes, y que su familia no lo sepa.

Aún cuando Marianne confrontaba problemas con las sustancias controladas, Pérez Casiano recordó que su hermana menor era “mi hermanita preferida”, y “la nena de papi”. “Yo soy el mayor y ella es la más pequeña de casa. Y ella y yo eramos uña y carne”. Recordó que donde quiera que su hermana llegaba, irradiaba felicidad y alegría. Además, Marianne no siempre fue así. En un momento la joven cursó estudios en enfermería y también fue repostera.

Añadió que un descuido le costó la custodia de sus dos hijos que hoy son adultos, y fue a partir de ese momento que la joven comenzó a descarrilarse, a compartir con personas que a juicio de su hermano, no eran las mejores amistades, y a abusar de las sustancias controladas. Pero aseguró que a pesar de sus vicios, la joven trabajaba limpiando casas y cuando necesitaba dinero recurría a su familia.

¿Que le pasó a Marianne?

Esa es la gran pregunta que Pérez Casiano, sus otros tres hermanos y su padre se hacen, y para la que no hay respuestas. El hombre comentó que tras reportarla desaparecida el 7 de agosto del 2023, la Policía los entrevistó y la buscaron, algunas dos semanas. Después de eso, “yo hablo a cada rato con la Policía y no se sabe nada”, dijo el hombre, quien piensa que su hermana fue asesinada, y tal vez desmembrada y sepultada clandestinamente.

En el barrio Puertos y otros sectores de Dorado corre el rumor de que tal vez Marianne y su expareja al momento de su desaparición, estuvieron vinculados a un robo de una fuerte suma de dinero en efectivo y prendas, en una de las casas donde la mujer limpiaba, y que eso habría conducido a su eventual desaparición. Sin embargo, Pérez Casiano puso en duda que su hermana hubiese obtenido una fuerte cantidad de dinero, cuando hasta el último momento que supo de ella, Marianne pedía dinero constantemente para mantener su vicio.

La mujer, de 44 años, fue descrita como de tez trigueña, cinco pies con siete pulgadas de estatura, aproximadamente 100 libras de peso, ojos color marrón y cabello corto color negro. Además, como seña particular, tiene un tatuaje con la letra “O” y la letra “I” en el muslo derecho y un águila en la espalda baja.