Pensó que su hermana estaba viva hasta que una plataforma digital reveló la verdad más dura
Tras reportaje de Primera Hora se enteró del deceso de su familiar, con quien perdió contacto desde el 2022.

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Desde el 2022, “Gloria” (nombre ficticio), desconocía el paradero de su hermana. No era la primera vez que perdía el rastro de la joven de 30 años y residente de San Juan.
Fue por esta razón que pese a la prolongada ausencia, no la reportó como desaparecida. Pero todo eso cambió la semana pasada, luego que una amiga de la familia que reside en Estados Unidos le dejara saber a otra de sus hermanas que la joven había fallecido y que sus restos nunca fueron reclamados en el Instituto de Ciencias Forenses (ICF).
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“Siempre tuve la esperanza de que ella estuviera en Estados Unidos, porque no era la primera vez que pasaba tiempo que no supiéramos de ella. Por tanto, yo asumía que en algún momento iba a aparecer por ahí, o que se había ido para Estados Unidos. O que tenía una nueva relación y no quería que supiéramos. Nunca me cruzó por la mente que algo como esto pudiera pasar”, manifestó Gloria, quien recordó que en una ocasión su hermana se fue y estuvo viviendo dos años en Estados Unidos, sin haberle dicho nada.
Tras la publicación de un reportaje en Primera Hora sobre el National Missing and Unidentified System (NAMUS), una plataforma en la que se recopila información de personas desaparecidas, cadáveres sin identificar y cadáveres no reclamados en todo Estados Unidos, su amiga se enteró de la existencia de esta herramienta, “y como su amiga también llevaba tiempo que no sabía de ella, le dio curiosidad y decidió entrar”. De esa manera se enteraron que la joven, a quien no veían desde el 2022, había fallecido, poniendo fin al suspenso.
“Realmente, ella (la amiga) fue la persona que identificó porque a Dios gracias, ella estaba identificada por su nombre, y ella vio su nombre y la identificó. Se comunicó con otro familiar mío que vive en Estados Unidos, y mi otra hermana me llamó y yo inmediatamente arranqué para acá (el ICF))”, donde el jueves recibió las cenizas de su hermana.
La mujer resaltó la importancia de la plataforma que contribuye en el proceso de localizar personas perdidas, identificar los casos de “John Doe”, y ubicar familiares de personas cuyos restos nunca fueron reclamados, para darle cierre a un proceso que aunque duro, consideró pudo ser peor.
“Yo pienso que a quien se le ocurrió esto, fue una grandiosa idea. Es un proceso duro. Nadie quiere pensar que tú vas a encontrar un ser querido ahí”, resaltó visiblemente emocionada. “Pero es importante primero, enterarte, tener este proceso. Saber que pasó y que tú puedes tener un cierre de lo que esto significó. Encontrar una persona que ya no está con vida y que puedas tener este proceso que evidentemente es sumamente duro pero es necesario, porque yo pienso que peor hubiese sido que nunca me hubiese enterado que pasó con ella. Que se hubiese quedado en el ICF sin que jamás la hubiésemos reclamado”, añadió la mujer quien prefirió mantener su identidad y la de su hermana en el anonimato, así como las circunstancias que rodearon el deceso de ésta última.
Sin embargo, casos de familiares que logran la identificación de “John Does” o de reclamo de los restos de personas cuyos familiares nunca fueron localizados, (como el de “Gloria” y su hermana), a través de NAMUS, no son tan frecuentes en la Isla, según explicó la antropóloga Damara Guevara Morales, de la Unidad de Identificación Humana del ICF, quien trabaja directamente con la plataforma desde el 2024.
“De Estados Unidos, como es una plataforma que se utiliza mucho más a menudo a nivel nacional, hemos tenido varios casitos que se comunican, referente a los “John Doe”, que son los no identificados y a los que son ya identificados pero nunca fueron reclamados. De esos hemos tenido casos tan lejos como de Londres. Personas que fallecieron en Puerto Rico pero que sus familiares no residen aquí en Puerto Rico", abundó.
Por su parte, la antropóloga Meisshialette Ortiz Quiñones, quien dirige la unidad detalló que sigue siendo más común la visita al ICF de personas que tienen algún familiar desaparecido o que sospechan, pudo haber fallecido. Ortiz Quiñones explicó que cuando esto ocurre, se recibe la persona, se realiza una entrevista con un entrevistador forense para recopilar la mayor información posible sobre el caso y se hace la búsqueda correspondiente, tanto en NAMUS como en los expedientes del ICF.

De no lograrse una identificación, la información recopilada se sube a la plataforma con la esperanza de que en algún momento se produzca un pareo. También se les orienta a los familiares sobre la existencia de la plataforma para que puedan utilizarla.
Es importante enfatizar que aunque en Puerto Rico, unos 329 cadáveres no han sido reclamados desde el 2009 y 325 difuntos no han sido identificados, esos cadáveres no están acumulados ni almacenados en el ICF.
Y es que desde el 2020, el ICF tiene la potestad en ley para disponer de los cadáveres no reclamados 10 días después de haberse completado el proceso de autopsia e investigación del deceso, si el cadáver no ha sido reclamado. En muchas ocasiones, se espera más de ese tiempo, dando oportunidad a que aparezcan los familiares o a que puedan resolver situaciones económicas u otras para el pago de servicios funerarios o el traslado de cuerpos fuera de la Isla, o la llegada de familiares que no viven en Puerto Rico para completar el proceso de reclamación.


