Hasta hace unos años, Minerva Rivera Monroig no sabía que tenía otra hermana.

La mujer de 60 años radicada en Nueva York recordó que en muchas ocasiones su abuela le preguntaba si sabía algo de su hermana. “Y yo le contestaba que ‘Rosa (Monroig, su hermana mayor) está en Florida (Puerto Rico)’”.

No fue hasta hace unos años, cuando su abuela murió, que Minerva se enteró de la existencia de otra hermana, Luz Selenia, quien desapareció hace más de 60 años, cuando apenas tenía dos años de edad, de una residencia en la calle Padial en Manatí.

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“Cuando ella murió, Rosa me pregunta si mi abuela me dijo de la hermana de nosotros”. Fue entonces cuando lo que hasta ese día fue un secreto familiar, quedó al descubierto.

La desaparición de Luz Celenia López, (Lucy), como le apodaban, ocurrió varios años antes de Minerva nacer. Rosa, de 68 años y la mayor de las tres, recordó haberla conocido cuando apenas era una bebé. Pero son pocos los recuerdos que tiene de Lucy, ya que en esa época vivía con su abuela paterna en el barrio Cortés de Manatí mientras que su madre, Felícita Monroig, de 88 años y quien presenta síntomas de alzhéimer, vivía en el casco urbano de Manatí con Lucy.

La desaparición de Lucy es algo de lo que su familia no habla. A pesar que Rosa sabía de ese evento, el asunto siempre se mantuvo entre los mayores de Minverva. Incluso Felícita nunca le contó a Minerva, hasta que ella le preguntó.

Pero, la información sobre la desaparición de la niña es poca e imprecisa. No hubo querella policíaca ni reporte de persona desaparecida. Su madre le contó que en aquella época, ella hacía diversos trabajos informales, cuidaba enfermos, limpiaba casas, y usualmente, cargaba con Lucy a sus trabajos y si pernoctaba en uno de esos hogares, Lucy pernoctaba con ella.

Tras enterarse de la existencia de una hermana que fue secuestrada antes de ella nacer, hace algunos años Minverva escribió esta carta, en un intento para lograr dar con el paradero de Luz Selenia.
Tras enterarse de la existencia de una hermana que fue secuestrada antes de ella nacer, hace algunos años Minverva escribió esta carta, en un intento para lograr dar con el paradero de Luz Selenia. (Suministrada)

En una de esas casas de la calle Padial, rodeada de edificios históricos frente a la plaza de recreo Luis Muñoz Rivera de Manatí, vivía una mujer a la que su madre se refería como la “Doña Rosa”, quien en ocasiones le daba trabajo a Felícita.

Según le contó Felícita a su hija, en más de una ocasión, “Doña Rosa” le hizo acercamientos, pidiéndole que le cediera a la niña, bajo el pretexto de que ella le podía ofrecer estabilidad y un hogar seguro, algo que por supuesto, Felícita rechazó.

“Y un día que ella estaba en casa de ‘Doña Rosa, ‘Doña Rosa’ le dijo que fuera a la tienda a buscarle algo a la tienda, y ella fue y cuando vino, no estaba Lucy ni estaba ‘Doña Rosa’”.

Fugaz encuentro en el Bronx

Con el pasar de los años, la vida llevó a Felícita a la ciudad de los rascacielos, donde su camino volvió a cruzarse con el de su hija desaparecida, pero nunca se produjo un reencuentro entre estas.

Recordó que según le relató su madre, “una vez ella fue a fue a Vega Baja a trabajar con una señora que tenía una granja de muchas gallinas y de allí le ofrecieron irse a cuidar a una persona en Estados Unidos y ella se fue. Ella fue para el Bronx, algo así. Y que ella fue a un sitio con alguien, y cuando llega al sitio, vio a la nena. La señora le dijo algo, como media asustada, ella le dijo ‘ven un día que yo te voy a atender. Y cuando ella volvió, la señora (Doña Rosa) se había ido”.

“Nuestra hermana nos conoce”

Ambas hermanas creen que sea posible que ‘Lucy’ este cerca de ellas o que incluso las conozca. De hecho, durante la entrevista, Rosa recordó que en una ocasión Minerva le comentó que cree que su hermana las ha visto.

“Yo estaba descansando, yo estaba durmiendo. Y de momento, eso es una cosa que me para los pelos, me da frío. Ahora mismo siento frío en el cuerpo, yo no sé porque. Yo estaba acostada durmiendo y de momento te levantas rapidito y algo te dice ‘ella sabe quiénes ustedes son’. Y me levanté como asustada y llamé a mi hermana y se lo dije rapidito’. Y yo habló con mi hermana y le digo ‘¿Rosita, será que ella sabe?, ¿quién sabe que le dijeron de nuestra madre?’“, relató por su parte Minerva.

Al igual que en otros casos de personas que tienen familiares desaparecidos, Minerva recurrió a un servicio en línea de pruebas de ADN, para ella y su madre. Ese servicio produjo algunas coincidencias con personas que ellas no conocen y con las que están emparentadas en algún grado. Pero al día de hoy, esas personas no han respondido a la coincidencia, e incluso una de ellas removió su perfil de la página, sin que se haya producido algún contacto.

Tanto Rosa como Minerva albergan la ilusión de algún día poder armar el gran rompecabezas que les ha heredado la vida, y lograr reunirse con su hermana desaparecida antes que sea demasiado tarde para su madre, o al menos conseguir las respuestas a las preguntas que rodean el misterio sobre el paradero de Lucy Selenia.