La última vez que Denzil O’neill Johannes Motta fue visto por alguien es incierta, al igual que la ropa que llevaba o las circunstancias en las que se dio la desaparición del hombre de 65 años, y vecino del residencial Los Naranjales en Carolina.

Su hermana, Wanda Johannes Motta recordó que fue al residencial al 8 de julio del 2024 para llevar a su hermano a una cita médica, pero no lo encontró. Al preguntar por él, algunas personas le aseguraron que Denzil había sido sacado del complejo de vivienda pública en ambulancia tras sufrir un percance de salud.

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“Fui él día 8 (de julio), precisamente a buscarlo para una cita que tenía, pero ese día el no apareció. Supuestamente (le dijeron que), él se puso malo y lo sacaron en ambulancia. Yo fui por el hospital cercano al pueblo de Carolina y al que queda cerca de Plaza Carolina y allí no apareció registrado. Seguimos indagando y de ahí en fuera nadie sabe nada”, manifestó la mujer.

Añadió que le ofrecieron un nombre de una compañía de ambulancias y hasta le aseguraron que fue un vecino de su hermano el que hizo la llamada, sin embargo, la compañía que alegadamente hizo el traslado, nunca le ha ofrecido información al respecto. En otras ocasiones, otros vecinos del residencial y conocidos de su hermano le han ofrecido versiones diferentes sobre el paradero de Denzil.

Denzil O'neill Johannes Motta desapareció en algún momento antes del 8 de julio del 2024.
Denzil O'neill Johannes Motta desapareció en algún momento antes del 8 de julio del 2024. (Suministrada)

Una de esas versiones ubicaba a Denzil, quien, según relató, es alcohólico, en compañía de una fémina que era parte de las amistades que pululaban cerca de un garaje de gasolina que el hombre frecuentaba, en el residencial Nuestra Señora de Covadonga, pues esa mujer residía allí. Hasta allá fue Wanda para intentar dar con el paradero de su hermano, al igual que a otros residenciales públicos, pero la búsqueda fue infructuosa.

Otra versión que alguien le ofreció fue que vieron a su hermano subir a un vehículo en compañía de otras personas, después de que cobrara su pensión de Seguro Social, tras lo que no fue visto de nuevo. “A mi hermano, cercano a la fecha de recibir el seguro social, hay una persona que dice que lo veía cuando lo montaban en un carro y esa persona dice que la verdad como quiera va a salir. Y yo hago a mi hermano lamentablemente...”, comentó la mujer, quien no terminó la expresión. “(Recibía el seguro social) me imagino que los primeros días de cada mes. Y siempre se le acercaba gente a beber, a comer, a beber, a comer”, recordó.

Mientras que una comerciante que le ofrecía trabajos de manera incidental a su hermano, como hacerle mandados o hacer limpieza ocasionalmente en algunos de sus negocios y que también le llevaba comida en ocasiones, dijo haberlo visto en otro lugar.

Nuevamente, Wanda emprendió la marcha con la esperanza de encontrar a su hermano, pero no se trataba de él, sino de otro adulto mayor que guarda gran parecido a Denzil y que sus circunstancias de vida son similares a la de su hermano. Comentó que debido al gran parecido del hombre con su hermano y a que en más de una ocasión los han confundido, le pidió que le dejara tomarle una foto para tenerla de referencia cuando alguien viniera a ofrecerle información sobre el posible paradero de Denzil.

Johannes Motta radicó una querella de persona desaparecida que en algún momento le fue asignada al Cuerpo de Investigaciones Criminales de Carolina e incluso, se le tomaron muestras de ADN para comparar su perfil genético con el de cadáveres que no han podido ser identificados en el Instituto de Ciencias Forenses, pero a punto de cumplirse dos años de la desaparición de su hermano, no hay un resultado. Denzil O’neill no ha sido localizado vivo o muerto, y tampoco se sabe que pudo haberle ocurrido.

Denzil pertenecía a un grupo en condición de vulnerabilidad que para muchos parece invisible. Era una de estas personas que pululan casi todos los días en alrededores de establecimientos comerciales haciendo mandados o buscando la forma de ganarse algún dinero para comprar bebidas alcohólicas.

Wanda recordó que Denzil, quien tiene un hijo y una hija, residía con su mamá y cuando ésta murió, hace casi una década, los problemas de su hermano con el alcohol y otras sustancias comenzaron a empeorar. Intentó conseguir ayuda para Denzil y en varias ocasiones entró y salió de programas de rehabilitación, pero terminó en la misma situación, más que nada dependiendo del alcohol.

Ella piensa que posiblemente, debido a la situación de vida de su hermano, su desaparición no ha sido tratada como amerita, a pesar de que hay información que podría ayudar a dar con su paradero, tales como corroborar quien hizo la supuesta llamada al 9-1-1 para que lo llevaran a un hospital, si es que esa versión es cierta, o hasta los movimientos en su cuenta de beneficios de alimentos, en la que hubo actividad después de la fecha de su desaparición.

“Yo se que hay personas como mi hermano, desaparecidos. Hay muchos. Y simplemente con esta población se está negociando, pero yo he sabido de personas que no las atienden... Yo trabajé cerca de la plaza del mercado de Río Piedras. Vi guaguas de madrugada, como soltaban esta población en distintos sitios de Río Piedras como si fueran bolsas de basura. Y con mi hermano, yo estoy segura que pasó lo mismo. Lo vieron sucio, lo vieron desaliñado, no le dieron servicios. O saberme Dios a que otro lugar se lo llevaron, lo soltaron... o lo mataron, y hasta el sol de hoy”, manifestó Wanda, indignada.