La Fiscalía de Arecibo radicó cargos criminales por asesinato en primer grado en la modalidad de feminicidio y violación al artículo 6.14 (apuntar y disparar un arma de fuego) hoy contra Joel Enrique Sánchez Martínez, de 47 años, por el feminicidio de Ana Delia Ocaña Rodríguez, de 50 años, por hechos ocurrieron entre el 10 y 11 de marzo en su residencia localizada en el sector Palma Gorda del barrio Carrizales, en Hatillo.

La jueza Lorna Sostre Torres, del Tribunal de Primera Instancia de Arecibo, luego de evaluar la evidencia determinó causa probable para arresto contra el imputado y le señaló una fianza de $3 millones, informó la secretaria de Justicia, Lourdes L. Gómez Torres, en un comunicado de prensa.

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Sánchez Martínez será encarcelado.

De acuerdo con la investigación de la División de Homicidios y el Ministerio Público, Sánchez Martínez, quien laboraba como guardia de seguridad y posee licencia de armas, a propósito, y con conocimiento le causó la muerte a Ocaña Rodríguez, con quien mantenía una relación sentimental, utilizando un arma de fuego.

La prueba fue presentada por las fiscales Natalie Martínez y Yolanda Pitino.

La vista preliminar para el 25 de marzo.

El imputado fue arrestado la noche del miércoles en la calle Norzagaray del Viejo San Juan y se le ocupó su automóvil marca Mitsubishi Lancer, color gris y del año 2008, el cual fue registrado anoche mediante una orden expedida por el juez Francisco Santiago, en el que se ocuparon dos pistolas marca Glock de calibre .40 y 9 milímetros, y colchas y sábanas dentro del baúl.

El arma de fuego que faltaba se ocupó en el interior de la vivienda.

De acuerdo con la investigación preliminar, el detenido tenía una relación sentimental con la mujer desde hacía un mes.

Fue a eso de las 5:00 p.m. del miércoles, que el inquilino de Sánchez Martínez, quien vive en la segunda planta de su casa, observó el cadáver semidesnudo de la víctima entre la marquesina y el patio posterior de la residencia, por lo que llamó al Sistema de Emergencias 9-1-1.

El cadáver presentaba una herida abierta en la frente, hematomas en la cara que le desfiguraron el rostro y laceraciones como si la hubiesen arrastrado por una superficie de cemento.

Anoche, investigadores del Instituto de Ciencias Forenses (ICF) allanaron la residencia y trabajaron la escena del asesinato en una de las habitaciones, y levantaron evidencia para fortalecer el caso.

“Al final nos quedamos sin nuestra mamá, él sigue todavía con vida. Eso no nos da muchos alivio, porque ese dolor de hijo, esa pérdida nunca se recupera... que fuera de esta forma tan atroz es la que nos tiene el corazón partido porque pensábamos que en estos días esa ola de violencia y más contra la mujer iba a haber menos cantidad, pero no es así y yo espero que no quede impune como muchos otros casos”, expresó a periodistas su hija Daisy Cruz Ocaña a su salida de identificarla en el ICF junto a su hermano.

El agente Alexy Camacho, adscrito a la División de Homicidios del CIC de Arecibo, estuvo a cargo de la pesquisa.