Juez admite como evidencia presunta admisión de Anthonieska: “Gaba Gaba la apuñalé”
Durante este miércoles continúa el testimonio de Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo, por hechos ocurridos el 11 de agosto de 2025.

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El juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera en la sala del Juez Luis S. Barreto Altieri, del Tribunal de Aibonito, se reanudó este miércoles con la continuación del interrogatorio a Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo, quien fue amiga de la infancia de Gabriela Nicole “Lela” Pratts Rosario, asesinada a puñaladas en la madrugada del 11 de agosto en el desvío Roberto Colón.
El juez admitió como evidencia la declaración ofrecida por la testigo en la que alegó que la hija de Cabrera Rivera, Antonieska Avilés Cabrera, quien enfrenta los mismos cargos en un proceso separado, presuntamente le confesó unos 15 minutos después, asustada y preocupada: “‘¡Gaba, Gaba la apuñalé!’... Ella me enseñó las manos y tenía cortaduras y estaba llena de sangre.”
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También aceptó la conversación por la aplicación de TikTok que tuvieron pasadas las 3:00 de la madrugada del 11 de agosto, al enterarse de la muerte de Lela en la que Antho le hace la advertencia: “tú vas a hacer lo que mami te diga” y ella le preguntó “¿Y tú?“. La respuesta fue: “tú, simplemente, vas a hacer lo que mami te diga shhh (lo que interpretó que guardara silencio)”. Inicialmente la información se hizo pública durante la vista preliminar contra Avilés Cabrera para el mes de febrero.
“Basta que se trate una declaración hecha por una persona que actuaba en común acuerdo en la realización de un acto con la parte contra quien se ofrece. El tribunal concluye que el Ministerio Público probó con preponderancia de la prueba que hubo un designio común, que las manifestación y admisión se hicieron durante el curso de la conspiración”, argumentó el juez.
Antho le mostró las manos con las palmas hacia arriba y “tenía sangre y tenía cortaduras” se reafirmó.

Figueroa Arroyo, estuvo presente durante los hechos, pero indicó que no vio quién la apuñaló.
El miércoles de la semana pasada, Figueroa Arroyo, respondió durante el interrogatorio de la fiscal Silda Rubio Barreto que para la fecha de los hechos ya no tenía comunicación con la víctima. Según la madre de la víctima, Lisandra Rosario, la jovencita “era la que llevaba y traía problemas y bochinches”.
A su vez, confirmó que Gabriela Nicole no le hablaba a ella y en un momento dado tampoco a Anthonieska debido a que tuvieron roces con relación a la ropa que se prestaban y no las devolvían.
Narró detalles sobre las peleas ocurridas en el desvío la primera cuando Antiany (hermana de Antho) agredió a Lismary (hermana de Gabriela Nicole), otra entre Anthonieska con Lela y Cabrera Rivera y la progenitora de la víctima, Lisandra Rosario.
A estas últimas decidió separarlas y alegó que la mamá de Lela le haló el cabello y llegaron forcejeando hasta el carril izquierdo.
En ese instante, observó a Gabriela Nicole sobre el suelo en el lado del carril derecho, bocarriba, con las manos hacia arriba y sangre en el muslo derecho.
Acto seguido, se fueron del desvío Anthonieska, Antiany, Elvia y Figueroa Arroyo en dirección hacia el negocio El Maestro Liquor Store, allí se limpió supuestamente la sangre que tenía en el cuello y las manos con un paño. La fiscalía presentó un vídeo para intentar corroborar el testimonio y se presentó la imagen en la que aparece a Antho abrazando la testigo frente a Elvia Cabrera su hermana Antiany y otras personas no identificadas.
“Tenía raspasos y cortaduras en la mano derecha, tenía sangre en las cortaduras”, especificó la joven.
También la fiscal Rubio Barreto, mostró en sala otro vídeo donde se ve a Antho con unas sandalias plateadas, una falda de tabletas de mahón color oscuro y una blusa negra.
Se comparó con las fotos de la ropa ocupada en el allanamiento en la residencia de madre e hija, en la comunidad El Coquí, por el agente Gerardo Berríos Padilla e indicó que solo la blusa era la misma y que la falda de mahón y las sandalias blancas que le mostraron en fotos no eran las que vestía la fatídica noche.
Sobre la cartera de la acusada de la cual la testigo Bethsaida Caratini Ortiz, tía política de la víctima, alegó que sacó algo y se lo entregó a su hija (Antho), la describió como color crema de dos tonos, marca Coach y de unas 11 pulgadas de ancho.
Le reclamó a Gaba
Rosario, reveló que mientras se encontraba conversando con amistades en las inmediaciones de La Placita Martínez, donde laboraban Elvia y su hija Antiany, sus hijas le dijeron que iban para el desvío.
“Gabriela me llama y me dice que baje al desvío que había un revolú y que Elvia (Cabrera) estaba con Anthiany...me fui caminando rápido a las millas”, narró Rosario, quien agregó que estaba tranquila.
A su llegada pudo observar lo que llamó “un revolú” y a la primera persona que vio fue a su hija mayor Lismary y luego a Antiany quien la agredió. En ese momento a preguntas de la fiscal Miriam Vélez Vera, identificó a la acusada en sala.
También pudo ver discutiendo en tono alto a Miriatny y Fabiola, quienes son hermanas paternas de Anthonieska, imputada por los mismos hechos que su progenitora.
No obstante, respondió que no vio a Anthonieska mientras estuvo en el desvío.
“Ahí fue cuando yo dije qué ¿carajos pasa? y ahí es cuando Elvia me agrede...me jaló por el pelo, me dio puños, me llevaron hasta donde está la calle y ahí siguieron dándome entre todas", narró Rosario, quien no pudo precisar quienes más la golpearon en la calle.
Mientras recibía una golpiza, escuchó a Caratini Ortiz, que le gritó: “la nena, la nena” y logró llegar hasta ella y fue donde la pudo verla tirada cerca de la acera fría y con los labios bien pálidos. “Me volví loca”.
Narró que se dirigió hacia Gaba y la jamaqueó mientras le decía: “por tu culpa por tu culpa y me dieron otra vez”.
Tras esto, testificó que fue sacada del grupo donde la agredían y la montaron en el vehículo de un amigo en el que estaban transportando a Lela al hospital Menonita de Aibonito.
Sacó sola a su hija del vehículo frente a la sala de emergencias y como “estaba tan monga se me cayó”, luego la montaron en una camilla y ella se quedó fuera esperanzada de que su hija iba a sobrevivir.
Sufrió un colapso nervioso cuando le notificaron que la habían asesinado de ocho puñaladas.


