La Autoridad de Energía Electrica (AEE) ya tiene al otro lado la pesquisa contra un empleado del área oeste que alegadamente hostigó a una abonada durante varios meses luego de inspeccionar su contador de energía.

Sin embargo, una fuente allegada a la pesquisa dijo ayer a Primera Hora que la determinación de botar al individuo ya era una realidad y que solo faltaba que se le notificara oficialmente.

“La investigación administrativa de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) contra el empleado que alegadamente hostigó a una clienta de la corporación pública está bastante adelantada. Tan pronto la misma concluya estaremos en mejor posición de informar las acciones disciplinarias que podrían aplicarse según las Reglas de Conducta Aplicables a los Empleados de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico”, reza la comunicación escrita.

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“De igual forma, se procederá según establece el convenio colectivo de la  UTIER vigente”, agregó la corporación pública.

“Él va a ser despedido... porque se entiende que sí violó el reglamento”, destacó la fuente.

Aunque no se precisaron las faltas a las reglas que se le imputarían oficialmente al empleado, se entiende que entre ellas figuran lo relativo a favores sexuales, contacto indebido verbal y visual, así como  abandono de sus deberes durante horas laborables.

La pesquisa sobre el alegado hurto de luz por parte de la mujer perjudicada sigue en pie y no ha concluido aún, indicó la persona que habló bajo condición de anonimato.

Por su parte, Lucille Borges, abogada de  la perjudicada, dijo que en el foro judicial un fiscal especializado en integridad pública y otro  en delitos sexuales deberían hacerse cargo del caso.

Borges cuestionó la voluntad que hay en el Departamento de Justicia (DJ) para trabajar con los problemas del País como el acoso y hostigamiento sexual, cuando de la primera entrevista el fiscal a cargo, Juan Ramos, dejó entrever que no radicaría cargos por que los hechos prescribieron.

La abogada recordó que desde el  mismo día de la inspección -en mayo de 2014- el empleado de la AEE le envió mensajes de texto a su clienta a quien identificamos como Raquel, para proteger su identidad.

Sin embargo,  más adelante la   invitó a salir, pasó por su casa varias veces en y fuera de horas laborables, le envió múltiples mensajes y en agosto fue que le envió fotos de él en calzoncillos y desnudo.

Además, siempre le decía que no fuera a las oficinas de la AEE a resolver el asunto de su contador supuestamente alterado porque era él quien la iba a ayudar, comentó Borges.

“Los eventos comenzaron en mayo de 2014, pero se prolongaron hasta noviembre de 2014. La fotografía al desnudo fue en agosto de 2014. El patrón de acoso sexual se extendió más allá de mayo y junio de 2014. Decir que prescribieron es un disparate. El cálculo de tiempo es sencillo. No necesitamos una calculadora para concluir que en los eventos posteriores a mayo y junio, no ha pasado un año”, declaró la abogada.

Asimismo, Raquel indicó que a pesar de que entiende que el trabajo del fiscal es asegurarse de tener todos los hechos para proceder con el caso, no se sintió cómoda con la forma en que Ramos le insistía en preguntar si había tenido alguna relación con el empleado de la AEE. 

Raquel incluso se comunicó nuevamente con la Oficina de la Procuradora de las Mujeres para dejar saber su incomodidad en el manejo del caso.

El Departamento de Justicia no ha dicho cuándo decidirá si radica o no cargos criminales en contra del individuo porque se trata de una pesquisa compleja y hay que entrevistar a múltiples testigos, incluidos  otros empleados de la AEE que escucharon las quejas de la mujer y alegadamente no hicieron nada.

La perjudicada mencionó a por lo menos siete empleados que sabían de los hechos y aseguró que ninguno la orientó del procedimiento que debía iniciar para resolver el problema, mientras que cuando fue a a la Policía tampoco levantaron una querella, solo un informe de novedades.