Arrullando con amor y protección como si fuera suyo, el agente Carlos González Vélez, adscrito a la División de Autopista de Arecibo, sobrepasó los límites de su uniforme al sentarse a cuidar a un bebé cuyo padre había resultado herido en un accidente de tránsito.

Las conmovedoras imágenes fueron diseminadas por el Negociado de Patrullas de Carreteras en Facebook con un mensaje en el que se le felicitaba y le reconocía con orgullo por su “extraordinario sentido de humanidad, empatía y compromiso con la ciudadanía”.

Seguido, hubo numerosos comentarios positivos resaltando su labor más allá del deber.

Entre ellos atesora el de la madre del niño, quien escribió: “Mi corazón está eternamente agradecido con el agente González por cuidar y proteger a mi hijo como si fuera suyo. Que Dios lo bendiga”.

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Los hechos ocurrieron el pasado viernes, 3 de julio en el kilómetro 74.5 de la autopista José De Diego (PR-22) en Arecibo, cuando un conductor -padre de la criatura- perdió el control del volante y se accidentó.

El agente González Vélez regresaba de echar gasolina en una estación aledaña y, al tomar la autopista, pudo avistar a lo lejos, a pesar de la copiosa lluvia que caía, que había humo saliendo de un automóvil. Estimó que no habían pasado ni 20 segundos del choque.

“Según me voy acercando, veo un vehículo que se había accidentado contra la barrera de metal que divide los carriles contrarios. Me bajé rápido de la patrulla y estoy escuchando el llanto de un bebé. (El auto) estaba botando humo porque los ‘air bags’ se activaron”, narró el agente en entrevista con Primera Hora.

Imagen del vehículo accidentado en el que viajaba un bebé de cinco meses de nacido y su padre.
Imagen del vehículo accidentado en el que viajaba un bebé de cinco meses de nacido y su padre. (Suministra por la Policía)

González Vélez, con alrededor de 35 años de servicio, se percató de la criatura, que se encontraba en el asiento protector. De inmediato, fue al rescate del bebé de cinco meses de nacido, dándole el consuelo que necesitaba.

“Procedo a sacarlo del vehículo, el papá está aturdido, empezó a preguntar por el nene y yo le dije: ‘él está bien’. Yo lo miré y no tenía sangre. Como no quería que se mojaran, los llevo hasta la patrulla. Ya estaba llegando la ambulancia y yo le digo: ‘atiéndete, que él está seguro’”, contó con los sentimientos a flor de piel.

El agente es padre de dos hijos de los cuales dijo con orgullo que participó en su crianza. También tiene cuatro nietos.

Como no paraba de llorar, González Vélez sacó al infante del asiento protector y comenzó a palparlo para detectar alguna lesión. Al no calmarse, buscó en el bulto y encontró un biberón. Comenzó a darle leche y en ese momento llegó el sargento Roberto Rodríguez, quien abrió la puerta de la patrulla y, al observar tal imagen, la quiso capturar para siempre tomando una foto en su celular.

Minutos después llegó la abuelita del nene, luego un abuelo y la progenitora, a los cuales recomendó que lo llevaran al hospital Pavía Metropolitano junto al padre para que los evaluaran.

“Yo, posteriormente, llegué al hospital. Ya el nene estaba calmado por completo y la doctora dijo que lo iba a mantener en observación un rato en lo que llegaban los resultados de las placas. Al llegar con los resultados, lo dieron de alta”, señaló con emoción.

En su carrera esta no es la primera ocasión que el agente tiene que interactuar con un bebé, ya que en sus inicios entre los cinco y seis años de servicio asistió un parto y nombraron a la niña Carla, en su honor.

Mencionó que no todo ha sido color de rosa, ya que en un par de ocasiones ha sido captado en vídeos publicados en redes sociales por conductores que se han negado a entregar su documentación o resistido la intervención realizada y el tribunal le ha dado la razón.

“Ese también soy yo. Le digo porque, al igual que se hace cumplir la ley, en este momento que hubo que dar la milla extra y bregar de una forma diferente, así se hizo”, sostuvo el experimentado policía.

Finalizó haciendo una advertencia a los conductores a que ejerzan la precaución en este período de verano cuando transitan más niños en los vehículos, ya que están de vacaciones.

Su deseo es “que pueda estar presente para brindar ayuda cuando haga falta. No quiero que haya accidentes y más nosotros como policías, pero si llegaran a surgir situaciones así, que Dios me dé la oportunidad de estar y brindar la ayuda que es necesaria”.