Salieron a pasear y nunca volvieron: el caso de los hermanos Colonna 52 años después
El incidente de John y Giannina Colonna sigue sin resolverse y permanece activo en bases de datos internacionales.

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Son muchos los casos de personas desaparecidas que, durante años, han resonado entre los puertorriqueños y que décadas después permanecen en los listados de las agencias del orden público, como NAMUS, en espera de que en algún momento surjan respuestas.
Uno de ellos, el más antiguo a nivel local, data de hace casi 52 años y dejó una marca en el país, no solo porque se considera uno de los primeros casos de secuestro de niños reportados en Puerto Rico, sino porque involucra a dos hermanos. Se trata de John y Giannina Colonna, secuestrados el 5 de mayo de 1974, de su hogar en la urbanización Costa Azul de Luquillo.
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Ese día, los hermanos -que en ese momento tenían 12 y 11 años-, salieron a pasear con un amigo de la familia.
Nunca se les volvió a ver y el presunto secuestrador, un comerciante de la zona identificado como Tomás Rodríguez, se privó de la vida ocho meses más tarde en el estado de la Florida.

Al momento de su muerte, Rodríguez dejó una nota en la que implicaba a otra persona en el crimen, a quien se refirió como “el monstruo de mi jefe”. Sin embargo, esa información no condujo a localizar a los niños o a esclarecer el caso.
Más de una vez, los Colonna recibieron llamadas de los supuestos secuestradores, solicitando el pago de dinero para liberar a los niños e incluso en una de esas ocasiones, se llegó a coordinar la entrega de un rescate de $72 mil. La familia debía dejar el dinero en el tronco de un árbol en un cementerio de Luquillo, algo que, alegadamente, John, el padre de los menores, decidió hacer sin la participación de las autoridades. Sin embargo, nadie acudió a recoger el dinero.

Tras esa experiencia, se recibieron otras llamadas de los supuestos secuestradores, pero la familia exigió prueba de vida como condición, lo que no se produjo.
En el hogar de John Colonna y Noemí Aponte, el tiempo se detuvo tras la desaparición de los niños. La familia continuó viviendo en el mismo lugar e incluso mantuvieron el mismo número telefónico por décadas, albergando la esperanza de que en algún momento se produjera una llamada de alguno de los hermanos, o que algún día estos regresaran a su hogar.
Noemí, incluso, mantuvo por años las habitaciones de los niños tal y como las dejaron ese 5 de mayo de 1974, y sus pertenencias intactas.
Los esfuerzos por esclarecer el caso tampoco cesaron. Décadas después de la desaparición, en el 2002, agentes de la Interpol visitaron a Noemí en su hogar y le pidieron muestras de ADN suyas y una autorización para exhumar el cuerpo de su esposo con el mismo fin.
En una entrevista con Primera Hora en el 2012, la mujer recordó que en aquel momento le aseguraron que tenían buenas pistas para resolver el caso. Le hablaron de una muchacha en Mayagüez que alegaba estar buscando a su mamá.

“Parece que un familiar, cuando estaba muriendo, le reveló que su verdadera madre era puertorriqueña. Entonces, ellos supuestamente pensaron que era Giannina”, explicó doña Noemí al mencionar que fue a través de esa alegación que los agentes “se escudaron” para solicitarle artículos que pudieran ser utilizados para pruebas genéticas de ADN. La mujer entregó a los agentes unos dientitos de leche de los nenes que tenía guardados en un cofre, y hasta accedió a realizarse pruebas de sangre.
Pero esas pruebas, alegadamente, habrían revelado que John Colonna, 36 años mayor que su esposa, no era el padre biológico de los niños, algo que Noemí rechazó vehementemente hasta su último día.
John falleció ocho años después de la desaparición de sus hijos en el 1982, víctima de cáncer. Noemí murió en abril del 2023, a los 84 años.
Nunca vieron cumplido el anhelo de ver a sus hijos una vez más.
Un edificio de apartamentos propiedad de John, ubicado frente a la que fue la residencia de la familia, lleva el nombre de su hija, Giannina.
A pesar de que nadie los espera en el hogar que era de los hermanos, en una entrevista reciente, la agente del Negociado de Investigaciones Especiales, María Strubbe Sotomayor, directora de la Interpol en Puerto Rico, confirmó que la pesquisa sobre el secuestro de los menores sigue activa.
Eso no necesariamente significa que haya información nueva sobre la desaparición de los hermanos Colonna, o que de alguna manera el caso esté próximo a esclarecerse, sino que “está activo en nuestro sistema de Interpol y estamos en acción con ellos”.
Al preguntársele si al día de hoy ha surgido nueva información sobre ese caos, o si el Interpol realiza alguna gestión en la actualidad relacionada al mismo, la agente indicó que no podía ofrecer ningún otro dato.


