La mujer investigada con relación al asesinato de su expareja en la madrugada del domingo, en la calle Los Drones de la barriada Ensanche, en Morovis, quedó en libertad la noche del lunes y fue citada por la Fiscalía de Arecibo para el 13 de marzo, confirmó la oficina de prensa de la Policía de Puerto Rico.

Durante la tarde de ayer, un nuevo ángulo surgió en la investigación cuando se disponían a la radicación de cargos, ya que por recomendación del licenciado Juan Ojeda Arnau, decidió prestar declaración sobre los sucesos ante alegaciones de que era víctima de un patrón de violencia doméstica y amenazas.

Relacionadas

La directora de la División de Homicidios del CIC de Arecibo, teniente Francheska Barreto, reveló ayer durante una entrevista con Primera Hora, que anteriormente ella se había negado a prestar declaración sobre los hechos.

“Se le estuvo haciendo una entrevista a ella, (ayer) ella no había hablado y hoy el abogado se acercó entonces habló. Hay unos casos de violencia doméstica, donde él había sido la persona acusada. Estamos indagando sobre todos los aspectos, haciéndo las entrevistas a familiares a pesonas de la comunidad donde ocurrieron los hechos, verificando cámaras para que la fiscalía tenga la prueba para que tome la determinación correspondiente”, sostuvo ayer Barreto.

Se investiga si hace alrededor de un mes la mujer fue objeto de una golpiza. Una vez se corrobore la nueva información que ha surgido consultarán el caso, agregó.

El hombre herido de bala en diferentes partes del cuerpo falleció mientras era transportado al Centro Médico de Puerto Rico, en Río Piedras.

La fémina de 45 años, quien se alega que mantuvo una relación de casi 30 años con el fallecido procreó tres hijos con el occiso, identificado como Pedro Cruz Santiago, alias “Pito”, de 44 años. La pareja estaba separada, pero vivían cerca.

El hombre fue acusado en el año 2018 por violencia doméstica, pero el caso se desestimó por falta de interés de la víctima.

La mujer posee licencia de armas de fuego.

La investigación la realizó el agente Edwin Calderón Torres, adscrito a la División de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Arecibo, bajo la supervisión del sargento José Rodríguez Rosario, en unión a la fiscal Luciane Sánchez.