Amor en una fiambrera: entidad sin fines de lucro alimenta a más de 50 adultos mayores en Las Marías
El programa “Amo mis abus” de Plenitud PR necesita ayuda ciudadana para su continuidad.
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Las Marías. Natalia Jiménez está “completa”. Desde que tenía 17 años, hace “lo correcto”, lo que “tenía que hacer”.
Y es que la joven, quien ahora tiene 22 años, ha dedicado su vida adulta a servir a los envejecientes de Las Marías, a través de la confección y entrega de almuerzos.
“Yo amo ayudar a las personas mayores y a las personas que necesitan. Es algo que tenía que hacer en mi vida y me siento completa. Estoy haciendo lo correcto, lo que tenía que hacer”, expresó Jiménez en la cocina comunitaria del barrio Altosano, con el delantal colgando de su cuello y una redecilla cubriendo su melena castaña.
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Mediante el programa “Amo mis abus” de la organización sin fines de lucro Plenitud PR, Jiménez llega todos los martes y jueves a la cocina comunitaria que ubica en la Cancha Sana de Altosano.
El aire fresco que caracteriza este municipio se perfuma de lo que se cocina en los calderos de la cocina comunitaria. Desde las afueras se escucha la charla amena entre las voluntarias, quienes hacen su labor con sonrisas pintadas de manera perenne. Hablaban del tembleque que prepararían en algunos días y de truquitos que heredaron de otras voluntarias, como no dejar residuos en las ollas.
Es en esa cocina, que hace décadas sirvió como una escuela preescolar antes de que el municipio se lo cediera a la entidad, Jiménez prepara alimentos para 54 envejecientes en el municipio desde las 7:00 a.m., acompañada de otras voluntarias, como Sharlene Velázquez y Yarixa Valles, chef y supervisora de cocina.
“Les encanta la comida de aquí. Ellos saben que es bueno para ellos. Ellos mismos nos llamaban para decirnos que necesitaban esa comida, porque ellos a veces no pueden hacer el esfuerzo de cocinarse. Los ayuda bastante para tener ese descansito. Algunos son diabéticos, otros tienen otros problemitas de salud (y) esta comida los ayuda”, aseguró Jiménez.
Una vez culminan la preparación del manjar, que es médicamente personalizado con el fin de brindar larga vida y salud a quienes lo consuman, lo sirven en fiambreras, lo empacan en el automóvil de la entidad y emprenden la ruta, que demora casi dos horas y llega hasta 41 hogares.
En ese trayecto, Jiménez se encuentra con sus abuelitas y abuelitos, como Porfiria Rivera, cuya casa se engalana con grandes arbustos de flores, y Jusino Mercado, quien como agradecimiento le regala un jugo, un chiste y un abrazo.
“Básicamente me criaron. Llevo desde muy jovencita aquí sirviéndole a los abus. Ellos son parte de mi familia, ellos son mis abuelitos y ellos también me dicen que yo soy su nieta, porque le repartimos mucho amor”, dijo justo antes de servir en fiambreras el almuerzo de “arroz verde”, sazonado con perejil, ajo y cebollas, que estuvo acompañado de habichuelas blancas guisadas, ensalada mixta y un puré de manzana.
Gina Malley Campos, directora asociada de Plenitud PR, coincidió con Jiménez, resaltando que los alimentos preparados son frescos, pues muchos de los ingredientes provienen de la finca de la entidad o de donaciones, como el Banco de Alimentos.
“La idea es que no estemos abriendo latas y echando todo. Estamos cocinando (fresco). Esa lechuga se cosechó ayer a las 8 de la mañana, los vegetales acaban de salir de la tierra, que está lo más fresco posible y sabemos que hay una riqueza de nutrientes y sabor que a los ‘abus’ les encanta”, explicó Malley Campos al mencionar que, además, se les entrega una compra mensualmente.
La necesidad
En Las Marías, alrededor del 54% de la población, que suma aproximadamente 8,790 personas en total, vive bajo el nivel federal de pobreza, según estimados del Censo de Estados Unidos mediante la American Community Survey, disponibles a través de Census Reporter.
De ese 54%, cerca del 50% son mayores de 65 años. Es decir, en Las Marías, la tasa de pobreza entre esta población es 25% más alta que la de Puerto Rico y el doble de la de Estados Unidos.
Malley Campos, así como la veintena de voluntarios de Plenitud PR, están conscientes de esta realidad y, con sus programas, trabajan diariamente para mitigarla.
“Servimos a las personas envejecientes, visitamos los hogares y lo demás. Pero, en el 2020 con la pandemia (de COVID-19) vemos esa creciente necesidad en el tema de la soledad, el tema del acceso a los alimentos, aparte de lo que ya existe de las enfermedades crónicas y demás. Ahí (durante la pandemia), pues se vio esa necesidad agudizada de servir a las personas mayores y se formalizó el programa de ‘Amo mis abus’ y en el 2021 conseguimos, a través del municipio, este espacio para construir esta cocina comunitaria que también es un centro resiliente”, explicó Malley Campos.
El propósito de “Amo mis abus”, además de la satisfacción inmediata de un plato caliente de comida, es brindar calidad de vida a esta población necesitada y, también, contagiar a la comunidad, creando un efecto “dominó” que inspiraría a otros a ayudar a su vecino necesitado, simultáneamente construyendo una comunidad resiliente.
Afortunadamente, ya ha inspirado a otros. Voluntarios y estudiantes del extranjero han prestado su tiempo y, también, se han asegurado que estos envejecientes vivan en condiciones óptimas, por lo que han limpiado y pintado sus hogares.
“Al Plenitud entrar a esos espacios y llevarles comida, hacer esas brigadas de limpieza, apoyo, simplemente dar la mano y hacer un acto de presencia tiene un efecto dominó en la comunidad y otros líderes comunitarios y otras personas que tal vez están en otra comunidad de la iglesia o los vecinos mismos, se les pierde el miedo de ayudar a tu vecino. Uno siembra esa semilla y hace ese esfuerzo y otras personas van también, viendo que también pueden poner ese granito. Así hemos visto a través de los años que muchos abus, su condición de vida ha ido mejorando”, dijo la directora asociada.
“A través de los años, ha ido cambiando. Decimos que los abus se nos gradúan, son personas mayores que pasan a otro plano, pero hay varios abus a través de los años que han tenido unas circunstancias de pobreza bastante graves, tal vez no tienen ni agua ni luz, personas que sufren de distintos trastornos mentales que no les posibilita vivir de manera digna. Como sabes aquí en Las Marías, también son espacios bien remotos, hay personas que viven bien aisladas y con ese contexto agrava la situación”, recalcó.
Puedes ayudar
Con “Amo mis abus”, se han entregado 26,000 platos desde el 2020.
Pese al gran impacto del programa “Amo mis abus”, urge de la cooperación ciudadana para su continuidad.
“El programa ‘full’ depende de donaciones, del apoyo, de la unión de muchas personas”, comentó Malley Campos al apuntar que el dinero donado se invertirá en la gasolina del carro que se utiliza para repartir los alimentos y la compra de ingredientes, entre otros elementos que mantienen el programa a flote.
Para aportar monetariamente, puede acceder a la página web es.plenitudpr.org/dona o enviar dinero a través de ATH Móvil a Plenitud PR, que se consigue en “negocios”.
Si desea enviar un cheque, puede destinarlo a P.O. Box 394, Las Marías 00670.
Además, puede comunicarse con la organización vía correo electrónico info@plenitudpr.org o al teléfono 787-221-2646.
La labor
Plenitud PR, que formalmente se estableció en Las Marías en 2012, no se limita a “Amo mis abus”, sino que impacta a la comunidad entera, desde jóvenes a envejecientes, mediante la educación, sostenibilidad y sentido de comunidad, sus tres pilares.
En el programa niñez y juventud, voluntarios visitan escuelas públicas para impartir clases de agricultura y alimentación y prácticas sanas de bienestar. También, se ofrecen recorridos, talleres “intergeneracionales” que incorporan a jóvenes y adultos mayores y actividades sostenibles, como la construcción de “adobes” o edificaciones con bambús.
“Esa misión que fue el origen de la organización, de esos pilares de buscar las maneras de vivir en armonía con la naturaleza, vivir armoniosamente en comunidad, pero también proveer un servicio y apoyar, extender esa mano ayuda, esa fortaleza a las personas y los seres que nos rodean, pues eso siempre ha sido la visión. Es una semillita que empezó con tres personas que fueron las que idearon este proyecto y poco a poco el grupo ha crecido. Ahora mismo, en Plenitud somos más de 25 personas en el equipo. Hay gente aquí cocinando, hay gente en las escuelitas, hay gente sembrando en la finca. Es un equipo bien dinámico y todos esos programas han surgido también a partir de las necesidades que han ido surgiendo y vamos observando aquí donde estamos en Las Marías”, describió Malley Campos.
“Todos esos programas están entrelazados por el enfoque en comunidad y la importancia de la solidaridad y de mantenernos unidos como familia y comunidad y todos estos procesos de apoyo y de cultivar la resiliencia”, añadió.


