Con el calor intenso que afecta a Puerto Rico durante el verano, muchas personas optan por ajustar el aire acondicionado a la temperatura más baja posible con la esperanza de enfriar la casa más rápido.

Sin embargo, especialistas en climatización advierten que esta práctica no solo aumenta el consumo de energía, sino que también puede reducir la eficiencia del equipo.

Los expertos recomiendan aplicar la llamada “regla de los 22 grados Fahrenheit”, que consiste en evitar que la diferencia entre la temperatura exterior y la del interior del hogar supere los 22 °F.

Por ejemplo, si la temperatura afuera alcanza los 100 °F, lo ideal es mantener el aire acondicionado alrededor de los 78 °F. Ese rango también coincide con las recomendaciones de eficiencia energética y de salud para mantener un ambiente cómodo sin exigir de más al sistema de enfriamiento.

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La explicación es sencilla. Mientras mayor sea la diferencia entre la temperatura del exterior y la programada en el aire acondicionado, más tiempo tendrá que trabajar el compresor para mantener el ambiente fresco. Esto se traduce en un mayor consumo de electricidad, un desgaste acelerado del equipo y facturas de luz más elevadas.

Además, pasar constantemente de un ambiente extremadamente frío a uno con calor intenso puede provocar molestias físicas en algunas personas, como cambios bruscos de temperatura que afectan la respiración o generan incomodidad.

Especialistas de la empresa Daikin explican que los acondicionadores de aire pierden eficiencia cuando las temperaturas exteriores son muy altas. A medida que el calor aumenta, al equipo le resulta más difícil liberar el calor acumulado dentro de la vivienda, por lo que el compresor debe operar durante más tiempo para alcanzar la temperatura programada.

En episodios de calor extremo, algunos equipos incluso pueden activar sistemas de protección para evitar un sobrecalentamiento. Los fabricantes aclaran que esto no necesariamente significa que el aparato esté averiado, sino que está respondiendo a condiciones ambientales severas.

Los expertos también desmienten la creencia de que bajar el termostato al mínimo enfría la casa más rápido. Explican que el aire acondicionado trabaja a la misma capacidad independientemente de la temperatura seleccionada; la diferencia es que, al programarlo demasiado bajo, simplemente permanecerá encendido durante más tiempo.

Como regla general, recomiendan mantener el aire acondicionado entre 75 °F y 78 °F, un rango que ofrece un balance entre comodidad, ahorro de energía y buen funcionamiento del equipo.

Asimismo, advierten que por cada grado que se ajuste el termostato por debajo de los 75 °F, el consumo de electricidad puede aumentar hasta un 8 %. En momentos en que Puerto Rico experimenta índices de calor superiores a los 105 °F, mantener el aire acondicionado dentro del rango recomendado puede representar un ahorro significativo en la factura de energía.