El sismo del lunes en Colombia, a pocas semanas del doble terremoto ocurrido en Venezuela, no debe ser motivo de temor para la ciudadanía, sino que esa preocupación debe transformarse en la voluntad para estar preparados en caso de que ocurra una situación similar en Puerto Rico.

Aunque esos movimientos de tierra, según confirmó el experto Víctor Huérfano, director de la Red Sísmica de Puerto Rico y profesor de geología de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez, no están relacionados ni eran predecibles, sí nos hace pensar sobre la posibilidad de que nuestro suelo se pueda mover fuertemente.

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A poco más de 24 horas del potente sismo se puede ver la destrucción mientras siguen buscando personas bajo los escombros.

“Y eso lo que quiere decir es que el planeta sigue su dinámica. Los temblores no son nuevos. Lamentablemente, esa es una realidad que tenemos que enfrentar. Los científicos sí tenemos un conocimiento de dónde es que están estas fallas principales, de cuál es el nivel de exposición que tienen las diferentes regiones. Eso se sabe. En el caso de Puerto Rico, también eso ya es conocido”, afirmó.

Sostuvo que, con las experiencias recientes en Venezuela y Colombia y conociendo que los eventos sísmicos van a seguir su curso, “está de nosotros tomar una acción remedial, que ya se conoce hoy día, a diferencia, tal vez, de hace dos generaciones, cuando era muy difícil uno poder planificar y enfrentar este tipo de eventualidades”.

Hoy día, con la ciencia, con la tecnología y con la ingeniería, ya se conoce dónde tenemos un material competente, como dicen los ingenieros, dónde tenemos materiales, y me refiero al suelo, donde el suelo no es propicio para hacer algún tipo de construcción, o dónde tenemos que hacer algunas acciones remediales, como, por ejemplo, refuerzos adicionales, aplicar ingeniería sismorresistente, que ya eso son materiales de ciencia e ingeniería que son conocidos. Vuelvo y repito, está de nosotros el tomar acción al respecto”, insistió.

Mapa de amenaza sísmica

Huérfano comentó que hay una realidad cíclica de los temblores, o lo que se llama “el tiempo de recurrencia; va a volver a ocurrir”, pero sigue siendo desconocido poder pronosticarlo.

“Por ejemplo, sé que en el año 1918 ocurrió un terremoto de 7.4 en el noroeste de Puerto Rico. Y que ese temblor va a repetirse, porque la placa sigue ahí, el movimiento sigue, las fallas siguen ahí. Ahora, lo que nosotros todavía tenemos dificultad, y bastante, porque no hay un método que me permita a mí saber cuándo es que ese temblor va a volver a repetirse”, indicó.

“Ahora, sí puedo hacer unas proyecciones, como el nivel de exposición del área oeste de Puerto Rico es tal cosa. Y eso ya se publicó. Precisamente eso es la información que entregamos el 1 de mayo: el mapa de amenazas sísmicas. Lo que estamos diciendo es: ‘mira, la Isla está expuesta a esto. Tenemos fallas aquí, tenemos fallas allá, y tenemos fallas más allá’. Cada falla tiene un potencial de generación de temblor”, explicó.

La guía ayudaría a evitar levantar estructuras “por allá en zancos, en los barrancos, a orillas de las carreteras que son… es que no hace falta ser científico para saber que una casa en zancos es una casa frágil”.

Sostuvo que, en lugar de culpar a la naturaleza, sabiendo que el temblor va a ocurrir de todas formas como parte de los ciclos naturales, pues habría que preguntarse si el problema no está “cuando construimos los edificios en un valle aluvial, vamos y construimos nuestra infraestructura crítica al lado de la playa, vamos y construimos nuestras estaciones eléctricas en un sitio inundable”.

“Ya nosotros entregamos el mapa de amenazas sísmicas. La Universidad ya cumplió con su función de entregar este mapa al Servicio Geológico. Se hizo un trabajo muy, muy extenso, cinco años de trabajo para lograr ese resultado. Ahora le toca a las autoridades coger esa información y aplicar la norma, asegurarnos que nuestra infraestructura, los puentes, los hospitales, los edificios, si no cumplen, pues hacer que cumplan, reforzarlos”.

Pero la preparación, indicó, va más allá de cemento y varilla, está en que las comunidades se organicen y tomen acción antes de que ocurra un desastre natural como un terremoto.

“Eso ya lo vimos en (el huracán) María, cuando logramos entender y nos dimos cuenta que tenemos vecinos. Como vecinos salimos adelante, nos ayudábamos, nos cuidábamos, nos prestábamos algún tipo de asistencia”, agregó.

“En caso de una emergencia de este tipo, son los vecinos los primeros respondedores. Cuando ya llegan los expertos de Cruz Roja, de defensa civil, de gestión de riesgo, manejo de emergencias, ya la comunidad ha estado ahí ayudando y dando cara”, insistió.

“Por eso mi sugerencia es que como comunidad, nos organicemos, que cada comunidad tenga esta capacidad CERT, que eso es un servicio de capacitación que el estado da gratis, cuerpos de manejo de emergencias te brindan la oportunidad que te prepares para atender una emergencia leve. No estamos hablando de un colapso de un edificio que ya se necesita maquinaria pesada, pero algo leve, que si un vecino se fracturó tú puedes atenderlo, ayudarle con un torniquete, que si tiene un problema con un sangrado que le puedas aplicar algún tipo de curación, un tipo de rescate ligero, atender un incendio que pueda ser atendible”, exhortó.

De igual forma, sugirió “también revisar nuestros hogares, que no sea que esté fallando, que hay alguna grieta, que hay un desnivel, que de momento todo estaba bien y cuando llego en la tarde el patio está torcido. Eso no es normal. Eso es que algo pasó, el suelo se afectó. Pueden ser tantas cosas que solo un experto puede dar una explicación de qué está pasando. Y si es algo que está fallando y no ha temblado, imagínese cuando tiemble”.

“Y eso hay que hacerlo desde ya”, insistió.

“Así que tenemos trabajo que hacer. Tenemos muchas lecciones que aprender de estos hermanos países. Y tenemos que proceder. No estoy diciendo, no quiero ser ave de mal agüero, no quiero decir que Puerto Rico va a temblar mañana, porque eso nadie los sabe. Eso Papá Dios lo sabe, y Él lo organiza con la naturaleza. Eso es un asunto de ellos. El asunto nuestro es prepararnos”, reiteró.

“Y ayudemos en lo que podemos, ayudémonos nosotros mismos. Usted es jefe de familia, tenemos nuestros seres queridos, ellos nos esperan, queremos que todos estén bien, pero eso implica que tengamos un plan familiar y que tengamos comunicación”, exhortó.

Nuestra historia

El científico recordó que los terremotos son parte de la dinámica de las placas tectónicas del planeta Tierra, la misma que también es responsable de las montañas, valles y demás elementos similares que vemos en el paisaje.

“Todo ha sido formado por la dinámica de nuestro planeta. Desde que el planeta es planeta han ocurrido los temblores. A ustedes, tal vez en su clase de geología por allá básica les contaban que hace 250 millones de años África estaba unida a Sudamérica, que si Europa estaba unida a Norteamérica, que si había solamente un gran continente que se llamaba Pangea, que empezó a quebrarse, que empezó a separarse, y pues tenemos ya hoy día la estructura de los continentes como la conocemos. Pero eso lleva un proceso geológico que dura miles y millones de años”, explicó.

Huérfano recordó que los temblores ocurren como resultado de la interacción de las placas tectónicas que “se han movido, se están moviendo y se van a seguir moviendo”, y cuando ese movimiento se altera por algún motivo, como alguna roca gigantesca que se interpone, pues eventualmente, cuando esa roca no aguanta más el empuje de la placa, se libera toda la energía que se estuvo acumulando “a lo largo de cientos, y cuidado si miles de años”, y ahí se produce el terremoto.

“Y no hay razón, no hay manera, no hay un punto que me diga que un temblor aquí va a causar un temblor allá. Eso no se induce así. Los temblores ocurren porque hay acumulación de energía y eso ocurre a lo largo de cientos o miles de años”, indicó.