La onda tropical que se suponía afectara ayer a la región se quedó al sur de la Isla y no contribuyó a la mejoría del embalse de Carraízo, en Trujillo Alto, afectado por la sequía severa.

En su lugar, regresó una masa de aire seco con particulado de polvo del Sahara, que ha provocado que este sábado la calidad del aire esté moderada.

La portavoz de prensa de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), Karim del Valle, informó que, por el momento, la agencia no hablará sobre la posibilidad de que se tenga que establecer algún plan de interrupciones de servicios ante lo crítico que se encuentra Carraízo.

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Según reportó hoy la corporación pública, el embalse disminuyó siete centímetros. Solo le falta bajar 26 centímetros adicionales para llegar al nivel de control, el penúltimo en la escala establecida para identificar el nivel de alerta. El último nivel sería “fuera de servicio”.

La presidente de la AAA, Doriel Pagán, dijo el miércoles a Primera Hora que esperaba por el resultado de la lluvia que se suponía la onda dejara ayer y hoy sobre la Isla para determinar el curso de acción y la posibilidad de iniciar un racionamiento.

La presidenta de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, Doriel Pagán, habla sobre la condición de los embalses.

Posted by Primera Hora on Wednesday, June 24, 2020

Del Valle, al indicar que no harían comentarios, expuso que la agencia hará una consulta con el Servicio Nacional de Meteorología (SNM) para determinar qué respuesta tendría la corporación.

En entrevista con Primera Hora, el meteorólogo Ian Colón Pagán, del SNM, informó que no es hasta el próximo miércoles que se espera una vaguada y el viernes podría pasar una onda tropical.

El problema que expresó es que todos los sistemas que se acercan a Puerto Rico se mueven al sur de la Isla.

De hecho, comentó que se prevé que la vaguada esperada para el miércoles también se incline hacia el sur.

Gráfica del nivel de los embalses publicada por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.
Gráfica del nivel de los embalses publicada por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.

“El fuerte del sistema igual se moverá hacia el sur. Hay que esperar qué es lo que pasa”, señaló Colón Pagán.

Expuso que también se tendría que esperar a días más cercanos al viernes para precisar qué ocurriría con la onda que se anticipa para ese día.

“Habría que rogar que se mueva por encima de nosotros y no se quede al sur”, llegó a decir el experto sobre las esperanzas con este sistema.

Carraízo es uno de los principales embalses del país. Su agua se procesa en la planta de filtro Sergio Cuevas y suple a unos 180,000 abonados y sus familias en los pueblos de Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas y San Juan.

Por otro lado, ayer en la tarde, en vez de llover, comenzó a llegar otro pulso de polvo africano que mantiene la calidad del aire en “moderada”, según reportó esta mañana la Junta de Calidad Ambiental.

La agencia indicó que “personas de edad avanzada, niños y personas con problemas respiratorios y cardiacos contemplar el reducir las actividades que requieran esfuerzo prolongado o intenso al aire libre”.

El meteorólogo, por su parte, expuso que este particulado que se registra hoy ha provocado cielos brumosos, pero no a los mismos niveles que el episodio registrado esta semana.

Además, se espera un día caluroso. Las temperaturas podrían alcanzar los 91 grados Fahrenheit y el índice de calor podría superar los 100 grados, principalmente en las zonas costeras del norte, oeste y sur.

El pico de este pulso de polvo del Sahara sería hoy y mañana, domingo. Se espera que ya para el lunes en la mañana se haya disipado, dijo Colón Pagán.

Otro pulso de este particulado se espera para el próximo fin de semana.

Las condiciones marítimas, entretanto, están picadas. Se registran olas de hasta siete pies y vientos de hasta 20 nudos.

Una advertencia para los operadores de pequeñas embarcaciones está en efecto para las aguas locales y los pasajes de Mona y Anegada.

Los bañistas deberán ejercer precaución si acude a alguna playa de la Isla, exceptuando las del oeste, pues el riesgo de corrientes submarinas está moderado. Estas arrastran a los nadadores hacia mar afuera, lo que aumenta el riesgo de ahogamiento.