Adoptar una mascota implica un compromiso y una responsabilidad, y la persona o familia que tome esa decisión, de acuerdo con la opinión de dos veterinarios y la directora de un santuario, debe tomar en cuenta cuál es su capacidad para poder cumplir con las necesidades básicas del animal.

Todavía más, de acuerdo con estos profesionales, el proceso de escoger una mascota no debe hacerse a la ligera, o por capricho o por moda, sino tratando de asegurarse de que sea el animal que mejor se adapte a esa familia, de manera que no termine siendo devuelto, o peor aún, arrojado a la calle, algo que, insistieron, nunca debería suceder.

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Según Dellymar Bernal, directora del Santuario de Animales San Francisco de Asís, “lo primero que las personas deben considerar es que adoptar es añadir un nuevo miembro a la familia. Y ante eso, tenemos que hacer un análisis de cuál es nuestro estilo de vida, cuál es nuestra rutina, con qué espacio contamos, cuál es nuestro nivel de actividad física, porque, por ejemplo, si soy sedentaria y me gusta estar todo el tiempo viendo series de Netflix, no voy a adoptar un perrito que sea mezcal de belgian malinois o de german shepherd que requieren mucha actividad. Ahí, mejor un gato”.

“Y lo más importante de todo esto es que tengamos un compromiso real con el animalito. Ellos están en un nuevo espacio. Muchos de estos animales que se adoptan, si es de un santuario o un albergue, han sido maltratados, han sido abandonados, y hay que tenerles paciencia. Las transiciones y adaptarse a un nuevo espacio no ocurren de la noche a la mañana. Los estudios demuestran que puede tardar hasta tres meses un animalito en sentirse seguro”, explicó.

La adopción adecuada

Por su parte, el doctor Harold Lidin Mercado, vicepresidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Puerto Rico, tras resaltar que considera que “es bueno que una familia considere adoptar una mascota”, pues “enseña responsabilidad y trae felicidad y bienestar a la familia”, coincidió en que, “una persona que vaya a adoptar una mascota tiene que asegurarse de saber en qué se está metiendo, especialmente cuando uno habla de distintas especies”.

No es lo mismo adoptar un perro de 100 libras que uno de 5 libras. Siempre uno tiene que hacer la asignación y adoptar la mascota que mejor conlleva con el espacio que uno tiene. Si vive en un edificio, un apartamento, tal vez una mascota más pequeña sea más manejable que un perro grande. Si comoquiera quiere una mascota grande, tiene que recordar que estos animales requieren ejercicios varias veces al día”, sostuvo el veterinario, agregando que si no le das esa atención que requieren, se puede tornar destructivos y acabar destrozando “los zapatos, el sofá, la pared”.

Recordó además que no hay tal cosa como perros hipoalergénicos, como se promueve en el caso de algunas razas, y sostuvo que “las personas alérgica no debe adoptar mascotas que no pueda tener por sus alergias”.

No todas las mascotas se comportan de la misma forma o tienen las mismas necesidades.
No todas las mascotas se comportan de la misma forma o tienen las mismas necesidades. (The Associated Press)

El doctor José M. Trujillo Torres, veterinario colaborador con el Albergue de Animales de Bayamón comentó que “nosotros tenemos como principio básico identificar cuando las personas llegan qué es lo que están buscando. Por lo tanto, el dueño, o el tutor del animal, que es como se le está llamando, realmente debe hacer primeramente una retrospección de cuáles son sus necesidades y sus capacidades”.

Sostuvo que, además de evaluar el espacio que tiene disponible, luego ese eventual tutor debe analizar si cuenta con los recursos económicos para “poder alimentarlo adecuadamente, darle los cuidados básicos, lo que le llaman el grooming, que básicamente es baño, aseo, recortes, y los cuidados veterinarios, que es la parte donde mucha gente no piensa en el momento, y tarde o temprano tiende a ser muchas veces el factor determinante a no seguir el proceso y dejar los animales o entregarlos”.

Reconoció que los servicios veterinarios no son económicos, pero insistió en que la persona debe saber que tiene una responsabilidad mínima que incluye las vacunas, los preventivos y un entrenamiento “para que sea un animalito que sea cómodo y accesible bregar con él”.

“Y si la persona lo coge en la calle, o en un centro que no es un albergue como tal, tiene también que considera los gastos de cirugía para esterilización y castración”, agregó, recordando que la ventaja de buscar una mascota en un albergue o santuario es que entregan el animal ya tratado, esterilizado y vacunado.

Bernal sugirió “que la personas haga un presupuesto” para asegurar las vacunas anuales y y preventivos de su mascota, además de sus juguetes, correas, collares, chapita y microchip, y también recomendó “un fondo de emergencia” para cubrir cualquier situación inesperada.

La mejor compañía para los envejecientes

Los tres coincidieron en una tendencia que han observado recientemente de personas de avanzada edad buscando mascotas, y recomendaron a esas personas evitar cachorros y perros de razas grandes, cuyo nivel de actividad va a terminar resultando demasiado para una persona que ya no está en condiciones de igualar esa actividad física.

“Y si la persona es mayor, y quiere un perro grande, porque hay gente que eso le gusta, pues tal vez la mejor alternativa es conseguir un perro que ya sea, no un puppy, no que tenga un año, tal vez un perro de tres años en adelante, que ya están más tranquilos, que no requieren el nivel de ejercicio tan dramático que requiere un perro de un año”, recomendó el doctor Lindin.

El doctor Trujillo indicó que, “para ese tipo de personas que tienen una edad avanzada y quieren una compañía, recomendamos un perrito de igual manera de edad avanzada, porque los hay en los albergues. Estamos hablando de perritos de seis, siete años, que su largo de vida puede ser alrededor de 10 o 12, y le pueden dar esa compañía necesaria y mutuamente se pueden cuidar y ayudarse hasta que llegue el momento para cualquiera de los dos”.

Agregó que en el caso de personas de edad avanzada que adoptan cachorros, “también va a estar la preocupación de quién se va a encargar de mi mascota si yo fallezco, porque esa mascota, los perros, por ejemplo, tienen un largo de vida promedio de 12 a 14 años mínimo, y los gatos pueden llegar algunos de ellos hasta los 20”.

En ese sentido, también sugirió que, de igual que las personas hacen su testamento y dictan a quién le va a dejar la casa, el carro y otras cosas, pues deberían también hacer los arreglos previos para su mascota en caso de que fallezcan.

Por otro lado, Bernal enfatizó en que la familia que va a adoptar escuche la orientación que le dan en el albergue o santuario sobre cada animal, pues hay animales que no le gustan los niños, o que no le gustan otros perros, o que han sido maltratados y tienen mucho miedo, y todo eso se debe tomar en consideración.

Resaltó que el Santuario tiene varios programas para facilitar el proceso de adopción, como el programa de Foster, que te puedes llevar la mascota por un tiempo sin la presión de tener que adoptarla, o el programa Fospice, que “tú te llevas de foster a un animal senior y el santuario sigue cubriendo la comida y su cuidado veterinario por el resto de su vida, puede ser un año, puede ser seis meses, puede ser cinco o seis años, o más”.

En todo caso, insistió el doctor Lindin, “queremos el bienestar de la mascota y queremos que estén adoptados con familias que los quieran. No toda mascota es para todo el mundo. Tal vez hay que encontrar una mascota que quede mejor con cierta familia. Hay mascotas que no se llevan con otras mascotas; hay gatos que se comen el pájaro de la casa; el que se consigue una cotorra, que son chulísimas, a las 5:00 de la tarde gritan como loco, si vive en un sitio que el vecino se va a quejar, te va a traer problemas, y viven 60 años por lo menos, así que es un animal que hay que dejarlo en testamento. Así que todo eso hay que tomarlo en cuenta”.

Si desean conocer más sobre el programa de Adopción, Foster, Fospice o Foster to Adopt en el Santuario de Animales San Francisco de Asís, pueden enviar un mensaje de texto al 787-612-8587.

En cuanto a adopciones en el albergue de Bayamón, ese servicio está disponible a la población, por el momento de manera gratuita, de lunes a viernes, de 9:00 a.m. a 3:00 p.m. El doctor Trujillo recordó a la población que este albergue está aún en desarrollo y, aunque se ocupa de atender situaciones de maltrato o emergencias con animales, por ahora no está ofreciendo servicios de atención de mascotas a la población.

También pueden conseguir más información sobre adopción de mascotas llamando al Colegio de Médicos Veterinarios al 787-520-0237 o acceder a www.facebook.com/CMVPR.