Cuando Sonia Maldonado Galarza se enteró que sus tres hijos perecieron en el accidente de tránsito ocurrido el sábado por la noche en Aguadilla, gritó sin consuelo y comenzó a llamarlos para que vinieran a comer.

Fue el pastor Heriberto Luciano de la Iglesia Andando en Fe Casa de Restauración, quien llegó al hospital a visitar la mujer y allí, por instrucciones del médico tuvo la difícil tarea de notificarle un desenlace que jamás imaginó y que también dejó en condición delicada a su esposo Edgard Morales Belmonti.

“Fue algo fuerte, algo desgarrador, uno oír y ver a esa madre sin consuelo, gritando, llamando a sus hijos, que donde estaban, que tenían que comer, que los buscara, que no la engañara. Tuvimos que decirle que están en un mejor lugar, que ya no van a estar con ella, pero donde están, están bien, están con el señor. Fue algo que no tiene explicación, fue algo fuerte”, confesó el religioso que lidera la iglesia donde asistía esta familia desde hace varios años.

“En ese momento, le pido a las enfermeras que estén conmigo presentes porque no sabemos su reacción porque tiene que desahogarse, tiene que enfrentar la realidad que no le podemos ocultar. Cuando comienza a gritar, ella se va como en un descanso, yo asumo que se quedó sin fuerzas, como que se durmió, todavía estaba un poco sedada. pero se calmó, se quedó dormida, pero no quería aceptar esta realidad”, lamentó sobre el accidente en el que fallecieron Edgard, Amileidis y Abigaíl Morales Maldonado de 14, 17 y 20 años.

Según el pastor, Montalvo Galarza se encuentra estable en la casa de una hermana en Aguadilla, pero su esposo, “está entre la vida y la muerte en (Centro Médico) Rio Piedras, tiene heridas graves, rotura en sus huesos, tiene hemorragias internas”.

De otra parte, describió las cualidades y talentos de Amileydis y Edgard, los cuales pertenecían al Ministerio de Jóvenes Generación de Conquista.

“Eran jóvenes bien talentosos, la muchachita más joven Amileidis, ella era danzora en la iglesia, servidora, siempre estaba dispuesta para toda buena obra, educada, llevaba dos años en la Universidad Interamericana de Aguadilla, entiendo que estaba estudiando para enfermera, unas metas extraordinarias, bien obediente”, manifestó.

“En cuanto a Edgar, estaba todavía en la escuela superior Juan Suárez Pelegrina y era atleta, un tremendo pelotero, era servidor en la casa, hacía de todo, estaba siempre pendiente y asumía una tremenda responsabilidad con los jóvenes”, dijo en cuanto al joven integrante del equipo Vampiros de Moca del Torneo Roberto Alomar de la Liga de Béisbol Doble A Juvenil.

De igual forma, Luciano resaltó a la madre Sonia Maldonado como una mujer dadivosa, “bien entregada al servicio, cualquier favor, cualquier necesidad ella no repara y sus hijos seguían su ejemplo, eran bien fervientes en el Señor, siempre estaban presente para todo”.

Precisamente el viernes fue la última vez que compartió con estos muchachos durante un show de talentos en el que Amileidis “se mostró en una danza y Edgard en una predicación en forma de drama de corto metraje”.

“Al terminar, fueron donde mí para preguntarme, pastor ¿cómo nos quedó? Yo les contesté ‘de excelencia, de calidad, muy fabuloso, muy bueno’ que tenían mi apoyo, que siguieran adelante, ellos me abrazaron, nos besamos y me dijeron ‘hasta el domingo en la celebración en la mañana. Pero a las 12:30 de la noche del sábado todo cambió con la trágica noticia de que habían fallecido”, dijo con voz entrecortada.

“Incluso, una de las metas para ayer (domingo) luego del servicio era que nos íbamos a ir para la playa a compartir y celebrar todos lo que hicimos el viernes en el talent show. Pero eso quedó en nada por todo lo que sucedió”, agregó.

Ayer, la misma iglesia que atestiguó el fervor de la familia Morales Maldonado fue escenario de un profundo dolor, pues nadie podía entender la tragedia.

“No dimos servicio tradicional, sino que convocamos a la iglesia, al cuerpo de Cristo a que fueran a reunirnos allí, a la casa, en donde tuvimos un momento de reflexión, momentos de apoyo. Llegaron pastores, amigos, colegas, vecinos, parte de la comunidad que siempre asiste, llegamos a llorar, a abrazarnos, a darnos la mano, palabras de aliento y a restaurar, a recordar la vida de ellos y de su función en la iglesia”, expuso.

“Estamos bien devastados con lo que ha sucedido, pero yo le aconsejo a la juventud que maneje bien, que anden con el cinturón de seguridad porque eso salva vidas, que tomen las medidas, que respetemos la ley porque la vida es una, hoy estamos aquí y mañana no sabemos en donde estemos”, afirmó.

El accidente ocurrió el sábado por la noche mientras Maldonado Galarza quien es ama de casa, transitaba en un automóvil Nissan Versa, del 2012, por el carril del Solo donde realizó un viraje hacia la izquierda sin tomar las debidas precauciones impactando por el lado derecho el vehículo Volkswagen Jetta del 2000, el cual era manejado en aparente exceso de velocidad.