En efecto, el aumento en la presión y temperatura reportado en las aguas termales de Coamo es una consecuencia de la actividad sísmica que experimenta la zona sur. Así lo confirmó a Primera Hora Evelyn Roeloffs, geofísica del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, en inglés), quien ha estudiado los cambios en manantiales y aguas subterráneas en relación con los terremotos.

“Ciertamente, el área alrededor de Coamo ha experimentado sacudidas muy fuertes, mucho más de lo necesario para causar este tipo de cambios en los manantiales. Por lo tanto, no es inesperado que el comportamiento de estos resortes cambie”, expresó Roeloffs acerca del reporte hecho por el alcalde de Coamo, Juan Carlos García Padilla, quien alertó sobre un aumento en la temperatura y presión de las aguas termales de su municipio.

Sin embargo, la experta quiso primero explicar el funcionamiento normal de un manantial termal para entender cuál es su proceso y cómo este se pudo haber alterado tras el inicio de los movimientos telúricos el la zona sur del País.

“El manantial termal es un lugar donde el agua subterránea de las profundidades del suelo fluye hacia la superficie de la tierra y, para que fluya, la presión del agua profunda debajo del suelo tiene que ser más alta que en la superficie. El agua de esos manantiales llega a la superficie a través de fisuras y fallas, que son las vías por las cuales el agua fluye hacia la superficie. La velocidad a la que fluye el agua depende de la presión en el agua y de la permeabilidad de las fisuras y fallas”, explicó Roeloffs, quien detalló que el agua es caliente “porque ha pasado un tiempo profundo debajo de la superficie (unos pocos kilómetros, posiblemente) donde las rocas de la corteza terrestre son más calientes”.

La geofísica sostuvo que en escenarios normales, a medida que el agua fluye hacia la superficie, generalmente se mezcla con aguas menos profundas y más frías, por lo que su temperatura se reduce. 

“La temperatura del agua que fluye del manantial depende a cuánto caliente se haya expuesto el agua cuando estaba muy por debajo de la superficie, cuánto se haya enfriado a medida que viajaba hacia arriba, y cuánto se haya mezclado con agua más fría cerca de la superficie”, sostuvo la científica.

Sin embargo, Roeloffs entiende que en estos casos, debido a la actividad sísmica que se está presentando en el sur, es común que se hayan registrado aumentos en la temperatura y presión de las aguas termales de Coamo.

A su vez, la geofísica detalló que existen dos formas principales en las que los terremotos alteran las aguas subterráneas y las aguas termales.

“Una es que en la región cercana a una falla sísmica, el movimiento de la falla en un terremoto hace que las rocas subterráneas se expandan en algunos lugares y se compriman en otros. Donde hay expansión, la presión del agua subterránea caerá y, de manera similar, donde hay compresión, la presión del agua subterránea aumentará”.

“Los manantiales de Coamo están a unos 50 kilómetros del área de actividad sísmica, está lo suficientemente cerca como para verse afectada por este tipo de expansión subterránea y compresión. Entonces, un factor en el aumento de la presión podría ser que los movimientos de falla han comprimido las rocas en esa área”, señaló la científica.

Roeloffs señaló que la otra forma en la que se alteran las aguas es cuando las ondas sísmicas de los terremotos sacuden las rocas en el subsuelo, pues esto “aumenta la permeabilidad de las fisuras o fallas, y hay menos caída de presión entre la fuente profunda del agua y la superficie”.

“La presión medida en la superficie es mayor, y el agua puede fluir más rápido a la superficie. Entonces, cuando llega a la superficie puede estar más caliente porque no ha tenido tanto tiempo para enfriarse mientras fluye hacia arriba. Otra razón por la que podría estar más caliente es porque tiene menos agua más fría cerca de la superficie mezclada con ella”, detalló. 

Según la científica, estos cambios en las aguas subterráneas son normales en esos escenarios sísmicos, y aseguró que se han presentado en otras partes del mundo como en el Parque Nacional de Yellowstone (Estados Unidos), “el cual es un área volcánica, por lo que los manantiales pueden ser mucho más calientes que Coamo, que no está en un área volcánica”.

También comentó que se registraron cambios similares “durante el terremoto de San Simeón en 2003 en California, que no es un área volcánica” y en un área de aguas termales en Nueva Zelanda donde “la temperatura ha cambiado en respuesta a los terremotos”.

La experta también explicó porqué estas aguas subterráneas pueden emanar cierto olor a azufre.

“Un mayor olor a azufre probablemente significa que hay menos agua fría cerca de la superficie mezclada con el agua termal más profunda, que tiene más minerales disueltos en ella”, comentó Roeloffs.

A su vez, la científica del USGS entiende que estas fluctuaciones en la temperatura y presión de las aguas termales no pudieran servir para anticipar un movimiento sísmico, aunque mencionó que sí se ha dado el caso de que se presenten los cambios previos a un terremoto.

“La respuesta simple es no. Los cambios en el agua termal son en casi todos los casos una consecuencia del terremoto y sus ondas sísmicas. Muchos investigadores, especialmente en China y en Japón, han examinado registros muy largos de cambios de presión y temperatura en las fuentes termales para comprender su relación con los terremotos. La gran mayoría de estos cambios ocurren después de los terremotos, no antes”.

“Es cierto que hay muy pocos ejemplos en los que ocurrieron cambios en el agua subterránea antes de un terremoto importante, y no está claro si se trata de coincidencias o no. Es importante que los funcionarios públicos reconozcan que estos cambios de aguas termales no son útiles para pronosticar cómo evolucionará la secuencia actual de terremotos”, finalizó la geofísica, no sin antes afirmar que es posible que las aguas de Coamo continúen aumentando su temperatura y presión, pero que es “temporal y volverá a la normalidad en meses o años después de que termine la secuencia del terremoto”.