Desde la semana pasada, algunas escuelas y colegios han celebrado el día del estudiante y el día del maestro, lo que me lleva a reflexionar sobre el fin del año escolar. Aplauso de pie para todos los niños y jóvenes que han completado el mismo; lo lograron. Y por supuesto, aplauso con bombos y platillos a todos los maestros, personal administrativo y personal escolar que hacen de tripas corazones para que, año tras año, las metas sean cumplidas. Una mención también a los padres quienes acompañan a sus hijos en la ardua tarea de hacer que se enamoren del proceso de formación académica y, claro está, por apoyarles.

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El fin del año escolar es un momento significativo que marca el final de un ciclo académico y el comienzo de las vacaciones de verano. Es una etapa en la que los estudiantes y los maestros celebran los logros alcanzados durante el año. Para los estudiantes, significa el final de exámenes, proyectos y tareas. Es un momento de alivio y alegría, ya que se sienten libres de responsabilidades académicas y pueden disfrutar de su tiempo libre. También es un momento de reflexión, ya que los estudiantes pueden evaluar su desempeño durante el año y establecer metas para el próximo año.

Los maestros también experimentan un sentido de satisfacción al finalizar el año que muchas veces, por el país en el que vivimos, puede ser un tanto atropellado. Pero, también pueden reflexionar sobre el progreso y los logros de sus estudiantes a lo largo del año académico. Sobre todas las cosas, es el momento idóneo para que puedan descansar, porque si hay quienes definitivamente merecen un periodo de vacaciones son los maestros de nuestro país.

Para mí es importante que los estudiantes y sus padres pasen cada año por un proceso de reflexión profunda. Cada familia debe provocar un momento de encuentro para reflexionar sobre el desempeño académico de sus hijos y evaluar sus metas y logros. Es un espacio que pueden crear para pensar en lo que han aprendido, las habilidades que han desarrollado y cómo pueden mejorar en el futuro. Si algo aprendimos en la pandemia fue a que muchas familias estaban desentendidas del proceso de sus hijos en la escuela, así que no debemos caer en esto nuevamente.

Siguiendo esta misma línea de pensamiento, los padres también pueden provocar el encuentro con los maestros de sus hijos para así recibir retroalimentación por parte de ellos.

Los maestros pueden brindar una retroalimentación personalizada sobre el desempeño de los estudiantes durante el curso. Pueden destacar los puntos fuertes y áreas de mejora, lo que proporciona a los estudiantes y familias una visión clara de su progreso académico. Esta retroalimentación puede ayudar a los estudiantes a identificar las habilidades y conocimientos que deben fortalecer y les permite tener una perspectiva objetiva sobre su desempeño.

Igual es de suma importancia construir relaciones y conexiones con los maestros, quienes pasan la mayor parte del tiempo con nuestros estudiantes. Hablar con ellos al finalizar el año escolar ayuda a construir relaciones y conexiones significativas. Esto puede ser beneficioso tanto académica como personalmente. Los profesores pueden convertirse en mentores y guías para los estudiantes, brindándoles apoyo y orientación a lo largo de su trayectoria educativa. Además, estas conexiones pueden ser útiles para futuras referencias, recomendaciones o asesoramiento en la elección de su profesión o programas de estudio.

Ahora que un año escolar está por terminar es momento que agradezcamos a los maestros por todo el trabajo que han hecho por nuestros estudiantes. Es momento de reconocerles por dar la milla extra y por forjar el presente de nuestro país. En manos de nuestros estudiantes estará el Puerto Rico que estamos construyendo. A veces somos muy duros con los niños y jóvenes durante el periodo escolar. Ahora que el año académico está por terminar reconozcamos todo lo que han logrado, invitémosle a descansar para que en agosto regresen aún con más ganas de estudiar y aprender, porque como bien decía el abuelo de mi esposo: “el conocimiento no ocupa espacio”.