El futuro no es como era antes”: Esta frase es una de las sentencias filosóficas atribuidas al receptor de los Yankees de Nueva York, Yogi Berra, quien aseguró que “The future ain’t what it used to be” y “The game is not over, until it is over”.

Ciertamente, se necesita un poco de humor para enfrentar situaciones difíciles y poco predecibles. Los cambios económicos y sociales que hemos experimentado hasta el presente parecen anticipar un futuro con cambios más acelerados. Sin embargo, el futuro siempre ha sido incierto, por lo que lo importante es anticipar algunos cambios y prepararse. Se anticipa que en el futuro las máquinas robóticas y la llamada “inteligencia artificial” realizarán la mayor parte de las labores físicas. La sociedad se moverá más hacia la economía del conocimiento y de servicios, por lo que las personas necesitarán haber desarrollado las llamadas “destrezas suaves”. Aunque no hay consenso sobre cuáles son, habitualmente, se incluyen habilidad para comunicar, trabajar en equipo, tolerancia, creatividad y la habilidad para solucionar problemas.

El primer paso en esta preparación es conocerse a sí mismo. En el campo vocacional, esto implica tomar conciencia de nuestras características personales. Estas incluyen, entre otras, las habilidades, destrezas, intereses, rasgos de personalidad, conocimientos, valores y actitudes. Estas características comienzan su desarrollo en la niñez, aún antes de aprender a hablar y caminar, por lo que, generalmente, no tenemos plena conciencia de estas. Es importante, entonces, tomar conciencia del grado en que hemos desarrollado cada una de ellas y trabajar en el desarrollo de las que estén rezagadas. Antes se pensaba que las habilidades, la inteligencia y las destrezas eran bastante permanentes y no se podían mejorar. Ahora sabemos que necesitamos cambios en actitudes, determinación y capacidad de trabajo para mejorarlas. Pero, es importante estar conscientes de dónde estamos y a dónde queremos y podemos llegar.

Hay varios métodos que nos ayudan a tomar conciencia de nuestras características, entre ellos, las entrevistas que nos hacen, las autoevaluaciones, los inventarios desarrollados científicamente, las evaluaciones de pares y las pruebas escritas. Estos métodos se basan en auscultar nuestra conducta pasada. Las autoevaluaciones nos llevan a recordar nuestro comportamiento a través de los años, lo que trae a la conciencia resultados olvidados. Para darle sentido a las autoevaluaciones, nos comparamos con personas conocidas. Los inventarios nos llevan a considerar actividades y conductas específicas que son representativas de rasgos y comparan los resultados con los de muestras de personas similares a nosotros. Las pruebas escritas obtienen muestras de nuestra capacidad presente y la compara también con la de personas similares. En Puerto Rico hay disponibles instrumentos desarrollados científicamente por nuestros psicólogos, que son la mejor opción para evaluar nuestras características personales. Algunos están disponibles al público en el internet.

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El autor es presidente de Test Innovations.