En Puerto Rico existe un centro donde pacientes con enfermedad coronaria avanzada —muchos de ellos previamente operados o intervenidos— encuentran algo que con frecuencia se les ha negado: opciones reales.

En el Bayamón Heart and Lung Institute, un equipo multidisciplinario con experiencia ofrece evaluación y tratamiento de nivel mundial a pacientes que buscan alternativas o una segunda opinión tras escuchar la frase: “no hay nada más que hacer”. En muchos casos, esa conclusión no refleja una imposibilidad médica, sino limitaciones técnicas, de infraestructura, de entrenamiento o de enfoque del lugar donde fueron evaluados previamente.

Haber sido sometido a cirugía de corazón abierto o a la colocación de un stent (mallita) no significa que la enfermedad esté curada ni que el problema esté definitivamente resuelto.

“La enfermedad coronaria es un padecimiento progresivo”, explicó el doctor Ricardo Santiago Trinidad, cardiólogo intervencional especializado en intervenciones coronarias complejas y de alto riesgo, miembro de PCI Cardiology Group. “El diagnóstico e intervención temprana son importantes, pero la enfermedad puede continuar avanzando a lo largo de la vida del paciente”.

Cuando los síntomas regresan

La enfermedad coronaria —caracterizada por la acumulación de colesterol, calcio y otros materiales en las arterias que suplen sangre al corazón— continúa siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en Estados Unidos.

Existe una población creciente de pacientes previamente tratados con cirugía de corazón abierto o con stents en quienes los síntomas reaparecen años después. Esto no implica necesariamente que el tratamiento inicial haya fallado, sino que la enfermedad coronaria es progresiva y puede continuar avanzando con el tiempo.

“En pacientes con bypass o stents, las arterias nativas que no fueron operadas o intervenidas pueden seguir desarrollando enfermedad”, explicó el doctor Santiago Trinidad. Los stents y los bypasses no son infalibles, y factores como la diabetes, el colesterol elevado, la hipertensión, el uso de tabaco y la falta de adherencia a los medicamentos influyen directamente en la durabilidad del tratamiento.

Los síntomas de recurrencia no siempre se presentan como dolor típico en el pecho. Falta de aire al esfuerzo, presión torácica o adormecimiento de los brazos pueden ser equivalentes de angina.

Una frase que no debe ignorarse al evaluar a estos pacientes es: “Esto se siente igual que antes de que me operaran”.

Cuando “no hay más opciones”, hay esperanza

Muchos de los pacientes que llegan al Bayamón Heart and Lung Institute han pasado por múltiples evaluaciones y procedimientos, y finalmente reciben el mensaje de que no son candidatos a más tratamiento.

“En muchos casos, eso no es correcto”, explicó el doctor Santiago Trinidad, quien es presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Cardiología Intervencional. “Lo que ocurre es que estos pacientes requieren intervenciones de un nivel de complejidad mucho mayor, para las que no todos los centros están preparados ni todos los operadores están dispuestos o entrenados para realizarlas”.

Las intervenciones coronarias complejas y de alto riesgo incluyen lesiones como oclusiones totales crónicas (CTO), enfermedad del tronco principal y de las bifurcaciones en arterias severamente calcificadas. Con frecuencia, estos casos se presentan en pacientes con múltiples comorbilidades —corazón débil, edad avanzada u otras enfermedades— que los convierten en pobres candidatos para cirugía convencional.

Estos procedimientos son técnicamente exigentes y requieren experiencia avanzada, tecnología especializada y un equipo altamente capacitado. Por esta razón, solo un número limitado de centros los ofrece de forma sistemática.

En Puerto Rico, el Bayamón Heart and Lung Institute se ha convertido en un centro de referencia para este tipo de casos, integrando cardiólogos intervencionistas, cirujanos cardiotorácicos como el doctor Gonzalo González y cirujanos vasculares como los doctores Jorge Weber y Gabriel Pereira, en un enfoque coordinado e integral centrado en el paciente.

Tecnología, experiencia y lo que hoy es posible

El desarrollo de nuevas técnicas, microcatéteres, alambres especializados, dispositivos complementarios y sistemas de soporte hemodinámico ha transformado radicalmente el manejo de la enfermedad coronaria avanzada.

“Procedimientos que hoy realizamos de forma rutinaria eran impensables hace apenas una década”, señaló el doctor Santiago Trinidad, director del Programa de Intervenciones Coronarias Complejas y de Alto Riesgo.

Entre estos avances se encuentra la litotricia coronaria (Shockwave), una tecnología que utiliza ondas de sonido para modificar placas de calcio severas en las arterias coronarias. El Bayamón Heart and Lung Institute fue pionero en introducir esta tecnología en Puerto Rico.

Asimismo, el acceso a dispositivos de soporte circulatorio, como Impella, permite realizar intervenciones complejas en pacientes con función cardiaca severamente comprometida, incluidos aquellos que presentan infarto agudo con shock cardiogénico, ampliando de forma segura las opciones terapéuticas en escenarios de alto riesgo.

Cabe señalar que, aunque el acceso a dispositivos de soporte hemodinámico es la norma en muchos centros de Estados Unidos, en Puerto Rico aún persisten limitaciones importantes en su disponibilidad. Esta realidad puede traducirse en un manejo subóptimo de pacientes con infarto agudo del miocardio complicado por shock cardiogénico, una de las enfermedades de mayor mortalidad en cardiología. “Es una situación que me preocupa profundamente como médico”, afirmó Santiago Trinidad, “porque sabemos que el acceso oportuno a estas tecnologías puede cambiar significativamente el pronóstico de estos pacientes”.

De Puerto Rico para el mundo

Este nivel de experiencia ha marcado un hito histórico: por primera vez, un centro en Puerto Rico transmitirá en vivo procedimientos de cardiología intervencional durante el CTO Plus 2026, uno de los encuentros académicos más importantes de la cardiología intervencional a nivel mundial.

Este año, el evento incluirá 12 casos en vivo transmitidos desde centros de referencia internacional como Columbia University Medical Center en Nueva York, WellSpan York Hospital en Pensilvania, Emory University Hospital en Atlanta, el Belfast Health and Social Care Trust en el Reino Unido, y el Bayamón Heart and Lung Institute en Puerto Rico. Especialistas de múltiples países observan y discuten en tiempo real la toma de decisiones clínicas en casos de extrema complejidad.

“Este tipo de aprendizaje no se obtiene en libros ni en conferencias tradicionales”, explicó el cardiólogo intervencional. “Ver el razonamiento clínico, las estrategias y la ejecución en tiempo real tiene un valor educativo enorme”.

El Bayamón Heart and Lung Institute es actualmente el único centro en Puerto Rico y en el Caribe con la infraestructura, experiencia y volumen necesarios para realizar este tipo de transmisiones en vivo, una capacidad que ya ha sido integrada en congresos y programas académicos en Brasil, México, Suiza y otros escenarios internacionales.

Un boricua de clase mundial

Este año, el doctor Ricardo Santiago Trinidad participará como operador en vivo, convirtiéndose en el primer puertorriqueño y latinoamericano en ser invitado a desempeñar este rol en el CTO Plus.

“Representar a Puerto Rico en un escenario académico de alcance global es un privilegio y una gran responsabilidad”, expresó.

“En 2015 asistí por primera vez al CTO Plus como miembro del público. Recuerdo pensar: algún día quiero estar en ese escenario, algún día quiero hacer un caso en vivo. Llegar hasta aquí ha requerido sacrificios importantes: tiempo personal, familia, viajes, preparación académica, horas interminables de estudio y trabajo en el laboratorio”, expresó.

“Han sido más de doce años de formación para llegar a este punto”, resumió. “Para mí, esto representa la cúspide de la cardiología intervencional”.

Estas intervenciones —procedimientos que pueden extenderse durante horas, con un alto nivel de riesgo y una exigencia física y emocional considerable— no están impulsadas por incentivos económicos.

“Hacemos esto por vocación y por nuestros pacientes”, afirmó el médico. “Porque creemos que siempre debe existir una opción y no queremos decirles que no”.

Exportadores de conocimiento

El doctor Ricardo Santiago Trinidad enfatizó que este logro no es individual. Destacó el rol fundamental de un equipo altamente capacitado, integrado por tecnólogos, enfermería, anestesia y personal de apoyo, sin el cual estos procedimientos no podrían realizarse de forma segura.

“Sí, uno de los expertos internacionales a nivel global está en Puerto Rico, pero este experto no se hizo solo”, expresó. “Esto es el resultado de un equipo que trabaja conmigo todos los días, que entiende la complejidad y comparte el mismo compromiso con el paciente”.

Este esfuerzo colectivo posiciona a Puerto Rico como un exportador de conocimiento en el ámbito cardiovascular a nivel global. “Demuestra que aquí se practica medicina del más alto nivel, comparable con los mejores centros del mundo. En Puerto Rico podemos hacer lo mismo que hacen las grandes instituciones internacionales”, afirmó.

Y para los pacientes, el mensaje final es claro y esperanzador: aunque todo parezca cerrado, aunque otros caminos se hayan agotado, en una sala de procedimientos en Bayamón existe una ventana abierta —una ventana desde la cual el mundo observa y donde todavía hay opciones.

Dos casos complejos

Desde Puerto Rico, el próximo 13 de febrero se transmitirán en vivo dos casos de extrema complejidad desde el Bayamón Heart and Lung Institute.

En la sesión matutina, se presentará el caso de un hombre de 70 años previamente sometido a cirugía de corazón abierto, con un bypass fallido y una oclusión total crónica extensa. Por la tarde, se abordará el caso de una mujer de 64 años con historial de radiación torácica, enfermedad coronaria severa y sin opción quirúrgica.

Ambos pacientes representan a un grupo particularmente vulnerable: personas que con frecuencia reciben el mensaje de que ya no existen alternativas terapéuticas, y para quienes las intervenciones coronarias complejas pueden significar una última oportunidad.

El autor es periodista colaborador de Puerto Rico Saludable.