Mochila “ready”: la lista de la Cruz Roja Americana

1. Prepara una mochila de emergencia con suministros para tres días. Se recomienda un bulto liviano que puedas cargar, en caso de que tengas que salir de tu hogar de manera rápida.

¿Qué debe incluir?

  • Alimentos no perecederos para tres días
  • Un galón de agua por persona y por día, para un periodo de tres días (mínimo)
  • Artículos de higiene personal
  • Kit de primeros auxilios
  • Fórmula, biberones, toallitas y crema para la dermatitis del pañal
  • Alimento y agua para las mascotas
  • Dinero en efectivo en una bolsa plástica sellada

Otros artículos que no deben faltar:

  • Linterna y baterías adicionales
  • N95 o mascarillas quirúrgicas
  • Radio de batería o manivela
  • Herramientas multiuso
  • Cambio de ropa
  • Silbato
  • Teléfono celular con cargadores
  • Información de contacto familiar y de emergencia
  • Protector solar y repelente de mosquitos
  • Manta de emergencia
  • Mapa del área
  • Abrelatas manual
  • Juegos y actividades para niños

2. Guarda los registros personales, financieros y médicos en un lugar seguro, a prueba de agua y de fácil acceso, ya sean copias impresas o de manera electrónica

3. Evalúa tus necesidades.

  • Comprende cómo tus necesidades médicas, físicas y cognitivas pueden afectar tu capacidad de responder a un desastre o una emergencia.
  • Planifica tus necesidades ante posibles interrupciones del servicio eléctrico. Igualmente, si tienes que permanecer en tu hogar durante dos semanas o más, o si necesitas desalojar tu hogar o comunidad.
  • Habla sobre las ayudas que necesitarías y quién podría asistirte.

4. Construye tu red de apoyo

  • Identifica quiénes pueden asistirte, entre estos, familiares, amigos, vecinos, cuidadores y proveedores de atención médica para ayudar a construir tu red de personas que puedan responder en caso de emergencia o a quienes puedas ayudar.
  • Reúnete con ellos para evaluar sus necesidades y planificar juntos.
  • Planifica cómo te comunicarás con estas personas.

Prioriza los medicamentos

La doctora Camille Maldonado, profesora de la Escuela de Farmacia del Recinto de Ciencias Médicas, aconseja lo siguiente:

1. Mantén un suministro adecuado de tus medicamentos

  • No esperes a que se anuncie una tormenta para surtir tus recetas.
  • Procura tener, al menos, un suministro de medicamentos para varias semanas y lleva una lista actualizada de tus medicamentos, dosis, alergias y enfermedades.

2. Almacena los medicamentos correctamente

  • Guarda los medicamentos en sus envases originales, en un lugar fresco, seco y protegido de la humedad.
  • Colócalos en una bolsa o recipiente impermeable para evitar daños por inundaciones o filtraciones de agua.

3. Prepara un kit de emergencia para tu salud

  • Incluye medicamentos recetados, medicamentos de venta libre, baterías para equipos médicos, copias de recetas, información de contacto de tus proveedores de salud y artículos esenciales como glucómetros, inhaladores o equipos para el manejo de enfermedades crónicas.

La electricidad no es un juego

Frances Berríos Meléndez, presidenta del Colegio de Peritos Electricistas de Puerto Rico, ofrece sus consejos:

1. Revisa el sistema eléctrico del hogar, antes de que ocurra una emergencia

  • Atiende posibles problemas ocultos como cables deteriorados, paneles en mal estado, conexiones inseguras o sobrecarga eléctrica que pueden representar un peligro durante un evento atmosférico.
  • No esperes a que llegue la tormenta para descubrir que tienes una situación eléctrica en tu hogar. La prevención salva vidas y protege tu propiedad.
  • Recuerda contratar siempre a un perito electricista licenciado y colegiado para realizar cualquier inspección, reparación o trabajo eléctrico en tu residencia.

2. Seguridad con generadores de electricidad

  • Si tienes un generador de electricidad en tu hogar o negocio, este es el momento de verificar que esté en buenas condiciones.
  • No esperes a que ocurra una emergencia para encenderlo por primera vez.
  • Realiza el mantenimiento requerido: revisa el combustible, las conexiones y el funcionamiento general del equipo.
  • La instalación eléctrica incorrecta de un generador puede provocar incendios, descargas eléctricas y daños severos a los equipos y a la propiedad.
  • Asegúrate de contar con un transfer switch instalado correctamente, ya que este dispositivo es requerido por ley en Puerto Rico y evita que la energía del generador regrese a las líneas eléctricas, protegiendo tanto a las familias como al personal que trabaja en la red eléctrica.
  • Nunca improvises con conexiones eléctricas y jamás conectes un generador sin la orientación adecuada.

3. Líneas eléctricas caídas

  • Luego del paso de un huracán o tormenta, uno de los mayores peligros son las líneas eléctricas caídas.
  • Toda línea en el suelo debe presumirse que está energizada, aunque parezca inactiva. En ninguna circunstancia, una persona debe tocarla, moverla o acercarse.
  • Muchas tragedias ocurren, precisamente, por confiarse o pensar que la línea no está energizada.
  • Si observas cables caídos, mantén la distancia, protege el área y notifícalo inmediatamente a las autoridades correspondientes y a la compañía eléctrica.

4. Peligro de conexiones eléctricas improvisadas

  • Durante una emergencia, muchas personas recurren a conexiones improvisadas para energizar sus hogares o negocios y eso representa un grave peligro.
  • Los llamados inventos eléctricos, comúnmente realizados por chiveros, pueden provocar incendios, explosiones, daños a equipos y hasta pérdidas de vida.
  • Las extensiones sobrecargadas, empalmes ilegales o conexiones incorrectas aumentan significativamente el riesgo eléctrico durante y después de un huracán.
  • La electricidad no es un juego y no debe trabajarse sin conocimiento técnico y profesional.

Tu casa segura

La arquitecta Astrid Díaz recomienda:

1. Inspeccionar tu casa

  • Año tras año, las propiedades, las casas y las comunidades, cambian. Por eso, la inspección es fundamental. Las familias estarán más tranquilas si han inspeccionado su hogar y conocen los riesgos y vulnerabilidades actuales.

2. Tener un plan de acción

  • Inspecciona la casa con una lista. Incluye todo aquello que observes y que, aunque no seas un arquitecto o ingeniero, puedas identificar como un posible problema.
  • Con esa lista en mano, pregúntate si puedes corregir esas situaciones, quién podría ayudarte o si necesitas apoyo profesional o de alguna agencia gubernamental. Luego, define el tiempo necesario y el costo estimado.

3. Contar con la comunidad

  • Es importante organizarse por calles o sectores de la comunidad, con un plan similar, aunque sea un poco más complejo debido a su carácter urbano.
  • Este plan debe incluir áreas comunitarias y sitios de oasis resilientes, es decir, estructuras que puedan servir de apoyo durante una emergencia, especialmente en el acceso al agua, a la energía u otros recursos básicos.
  • Identifica zonas de riesgo, como áreas propensas a deslizamientos de tierra o cercanas a cuerpos de agua.
  • Realizar un censo de las personas que podrían requerir mayor asistencia en una emergencia, en particular, los adultos mayores.

4. Considerar los condominios como comunidades

  • En un condominio, por ley, debe existir un plan de emergencia, no solo para huracanes, sino también para incendios, actos de terrorismo y otras eventualidades. Este plan debe estar documentado y ser funcional. No puede quedarse en papel, porque está en juego la vida de los residentes.
  • Verificar la estructura del edificio, piso por piso.
  • Establecer a los líderes en una emergencia: personas con cierto adiestramiento y capacidad para trabajar en situaciones críticas y que sepan hacia dónde moverse.
  • Conocer el censo de residentes, o sea, cuáles son las personas que viven en el condominio.
  • Saber qué hacer con los sistemas mecánicos, eléctricos y elevadores de un condominio, incluyendo la basura.
  • En este contexto, no se trata de apartamentos individuales, sino de una comunidad vertical que requiere un plan de emergencia, tipo comunitario, integral y coordinado.

Guía práctica del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico

1. Inspección estructural y mitigación previa (antes de la temporada)

Edificaciones de zinc y madera

  • Amarrar firmemente los techos de zinc al terreno desde el inicio de la temporada.
  • No esperar al aviso de huracán, ya que los materiales se agotan.
  • Asegurar las ventanas con madera.

Evaluación de bases y terrenos

  • Examinar minuciosamente la ubicación del exterior de la casa, incluyendo la base, los postes y las columnas.
  • Inspeccionar los alrededores para detectar grietas nuevas o deslizamientos recientes de tierra.
  • Si se identifica algún problema, se debe contactar de inmediato a un ingeniero.

Drenajes y alcantarillas

  • Subir al techo para verificar que los desagües estén limpios
  • A nivel de calle, limpiar las alcantarillas de la comunidad para evitar inundaciones predecibles.

2. Preparación del hogar y creación de una habitación segura

Mantenimiento de tormenteras

  • Revisar el estado actual de las tormenteras y tenerlas listas para su instalación ante un aviso inminente.
  • Alternativa económica habitación segura

Si no se cuenta con tormenteras en toda la casa, designar un cuarto seguro que tenga conexión interna directa a un baño.

Sellar las ventanas de esa habitación con madera.

Para las ventanas tipo Miami (persianas), colocar un plástico, como manteles o bolsas de basura, entre las rendijas, antes de cerrarlas para reducir el paso del agua.

Suministros esenciales en el cuarto

  • Equipar el espacio con un kit de primeros auxilios que incluya agua, alimentos no perecederos, aptos para niños.
  • Toallas para bloquear el agua que filtre por los pasillos.
  • Un radio de baterías para mantenerse informado.

3. Protocolos de seguridad y evacuación

Evacuación estricta

  • Las personas que residan en zonas inundables o en viviendas vulnerables que no hayan sido reparadas tras el huracán María deben hacer caso inmediato a la Defensa Civil y trasladarse a refugios o casas de familiares ante el anuncio de un sistema.
  • No se debe salir de la habitación segura mientras el huracán esté pasando.

ASSMCA: protege tu salud emocional

Recomendaciones generales para la población

  • Conserva la calma y recuerda que la preparación y la prevención son las mejores herramientas para afrontar cualquier emergencia.
  • Organiza con anticipación el plan familiar y ten a la mano los artículos esenciales para reducir el estrés y la incertidumbre.
  • Practica técnicas sencillas de relajación, como la respiración profunda, los ejercicios de estiramiento o momentos breves de meditación.
  • Mantén comunicación constante con familiares, amistades y vecinos. Sentirte acompañado fortalece la sensación de seguridad y apoyo.
  • Limita la sobreexposición a las noticias y redes sociales.
  • Infórmate únicamente a través de fuentes oficiales y confiables.
  • Procura mantener una rutina, dentro de lo posible, incluyendo horarios para descansar, alimentarte y realizar actividades recreativas.
  • Dedica tiempo a actividades que promuevan la tranquilidad, como leer, escuchar música, conversar en familia, realizar manualidades o practicar algún pasatiempo.
  • Evita el consumo de alcohol u otras sustancias como mecanismo para manejar el estrés o la ansiedad.
  • Si sientes que las emociones se vuelven difíciles de manejar, busca apoyo emocional y orientación profesional.

Consejos para proteger la salud emocional de los niños y adolescentes

  • Explica la situación de forma clara y sencilla, utilizando un lenguaje apropiado para su edad.
  • Transmite seguridad y confianza, recordándoles que los adultos están trabajando para mantenerlos protegidos.
  • Evita exponerlos constantemente a imágenes, videos o noticias alarmantes.
  • Mantén, en la medida de lo posible, sus rutinas de alimentación, descanso, estudio y recreación.
  • Fomenta actividades creativas y recreativas, entre ellas, dibujar, colorear, leer cuentos, jugar o compartir en familia.
  • Escucha sus preocupaciones y valida sus emociones, permitiéndoles expresar cómo se sienten.
  • Observa cambios en su comportamiento, estado de ánimo o patrones de sueño para identificar posibles señales de ansiedad o estrés.

Recomendaciones para el cuidador de un adulto mayor

  • Asegúrate de que tengan acceso a sus medicamentos, documentos importantes y artículos de primera necesidad.
  • Mantén una comunicación frecuente y bríndeles información clara, sencilla y tranquilizadora sobre la situación.
  • Promueve espacios de conversación y compañía para reducir sentimientos de aislamiento o preocupación.
  • Evita saturarlos con información repetitiva o alarmante proveniente de medios de comunicación.
  • Incentiva actividades que les resulten agradables y relajantes, como escuchar música, leer, conversar, rezar o realizar pasatiempos.
  • Verifica regularmente cómo se sienten emocionalmente y si necesitan apoyo adicional.
  • Facilita el contacto con familiares y seres queridos, ya sea de manera presencial o mediante llamadas telefónicas o videollamadas.

Cuándo es importante buscar ayuda

  • Si tú o algún familiar presenta ansiedad intensa, miedo persistente, dificultad para dormir, desesperanza o siente que las emociones interfieren con su funcionamiento diario, es importante buscar apoyo profesional.
  • La Línea PAS es un recurso de apoyo gratuito, confidencial y accesible, disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Llama al 1-800-981-0023, 9-8-8 y, mediante el Sistema de Videollamadas en Lenguaje de Señas para Personas Sordas (VRS) al 787-615-4112.
  • De igual forma, está disponible el chat en línea en lineapas.assmca.pr.gov para quienes prefieren comunicarse por escrito.

La autora es periodista colaboradora de Suplementos.