Lo que comenzó con un niño vendiendo vasos de leche a un centavo, hoy cumple 75 años.

La historia se remonta a la década de 1930, cuando Antonio Santiago Resto y sus tres hermanos halaban una vaca y su becerrito por las calles de Ponce para entregar leche a domicilio.

En 1950 se fundó un almacén de dos mil pies cuadrados en la calle Comercio. Así nació el primer proyecto comercial de los hermanos Santiago.

Más adelante, en 1963, los hermanos Santiago Resto construyeron un almacén de 20 mil pies cuadrados en el barrio Pámpanos. Con el tiempo, ese espacio se adaptó para incursionar en el negocio de carnes importadas al por mayor y en el suministro de víveres a colmados grandes y pequeños de la región. Allí también ofrecían compras a crédito a microempresarios de toda la zona.

En 1980, el hijo de aquel repartidor de leche, José Antonio “Coco” Santiago Irizarry, asumió la presidencia. Con nuevos bríos y sangre joven, la empresa se transformó en Hermanos Santiago Cash & Carry, adoptando cambios trascendentales, como la evolución del negocio lácteo hacia el de carnes. Además, se invirtió en ganado para fincas ubicadas en Ponce, Juana Díaz, Coamo y Santa Isabel, y se establecieron un matadero y plantas de procesamiento para producir y empacar carne de marca propia, en Yauco.

La sede en el barrio Pámpanos se expandió posteriormente a 60 mil pies cuadrados y hoy alcanza los 70 mil pies cuadrados. Además, se incorporaron 70 neveras con productos en formato Family Pack, logrando competir con las ofertas de grandes megatiendas.

José Antonio “Coco” Santiago Irizarry está casado con Nixie Rivera. Hoy, la tercera generación de la familia Santiago —Jessica, Nicole y José “Coquito” Santiago— forman parte activa del equipo de trabajo.

Con el paso del tiempo, Hermanos Santiago se ha convertido en un pilar de la actividad económica en la región, empleando a casi dos centenares de trabajadores sureños.

“Agradezco a MIDA y a su Junta de Directores por este reconocimiento. Me siento profundamente honrado y agradecido con todas las personas que han colaborado en esta gesta, especialmente con nuestros empleados, cuyo esfuerzo y compromiso han sido fundamentales para el crecimiento de esta empresa. También agradezco a mi esposa, Nixie Rivera, y a mis hijos, Jessica Marie, Nicole Marie y José Antonio “Coquito” Santiago Rivera, por su apoyo constante. El éxito de esta empresa se lo debo a nuestros empleados, a mi familia y a nuestra fiel clientela. Con orgullo, seguimos sirviendo a Puerto Rico por 75 años… y por muchos más”, expresó Santiago Irizarry.