Las lesiones no intencionales son la primera causa de morbilidad y mortalidad en la edad pediátrica.

Las caídas, choques y laceraciones son algunas de estas lesiones, y cada una de ellas podría producir un sangrado masivo.

¿Tú sabrías qué hacer?

Antes de gritar o decir “no puedo ver sangre”, vamos a actuar.

El programa STOP THE BLEED es un esfuerzo dirigido a salvar vidas. Muchas personas y organizaciones se han unido para promover y educar a la comunidad sobre qué hacer cuando una persona —en nuestro caso, un niño— presenta una hemorragia que debemos detener lo antes posible.

La pérdida de sangre por trauma puede ser mortal, y tú puedes ayudar a detenerla siguiendo estos pasos sencillos:

  • Llama al 9-1-1.
  • Aplica suficiente presión directa sobre la herida.
  • Si la herida es profunda, rellénala con paños, gasas o cualquier material limpio disponible y continúa aplicando presión firme.
  • No retires los paños con sangre; continúa aplicando presión.
  • Si el sangrado persiste, aplica un torniquete una o dos pulgadas por encima de la herida.

Todo esto ocurre en menos de 5 minutos, y probablemente, la ayuda tardará más en llegar.

De acuerdo con el doctor Fernando Joglar, cirujano vascular del Centro de Trauma e instructor de STOP THE BLEED, muchos pacientes se han salvado porque llegan con torniquetes colocados, evitando la pérdida masiva de sangre.

Únete a este esfuerzo de aprender y educar sobre cómo detener un sangrado. Detener una hemorragia salva vidas: una persona puede desangrarse en solo minutos.

Recuerda:

  • Identifica la herida.
  • Aplica presión.
  • Considera rellenarla si es profunda.
  • Aplica un torniquete una o dos pulgadas por encima de la herida.

Para más información, llama al Dr. Fernando Joglar al 787-777-3760 o visita web stopthebleed.org.

La autora es catedrática en el Departamento de Pediatría de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.