Hemos escuchado hablar de los famosos sofocos y cambios de humor, pero ¿qué ocurre realmente en el cuerpo durante la perimenopausia y menopausia?

Hablar de este tema es hablar de una etapa natural extremadamente importante en la vida de la mujer. La menopausia representa un cambio hormonal significativo que impacta múltiples órganos e influye en su salud a largo plazo. Usualmente es fácil de identificar por la ausencia del ciclo menstrual o periodo. Sin embargo, ocurren cambios hormonales mucho antes de que esto suceda.

La perimenopausia puede comenzar varios años antes de la última menstruación. Durante esta etapa, los niveles de estrógeno fluctúan de manera irregular, provocando cambios físicos y emocionales.

Muchas mujeres sienten cansancio, alteraciones del sueño, dificultad para concentrarse, ansiedad o aumento de peso sin entender que estos síntomas pueden estar relacionados con cambios hormonales.

Uno de los temas más importantes es el impacto en el sistema cardiovascular, ya que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en mujeres.

Durante esta transición existen cambios que alteran los niveles de colesterol, la grasa abdominal y la resistencia a la insulina, factores que elevan el riesgo de alta presión sanguínea, diabetes, infartos y eventos cerebrovasculares.

La salud ósea (del hueso) también se afecta significativamente. El estrógeno ayuda a proteger los huesos, y cuando disminuye, la pérdida de masa ósea se acelera. Esto aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas, muchas veces de manera silenciosa.

En algunas mujeres, esta pérdida comienza antes de que la menopausia ocurra oficialmente, por lo que identificar los factores de riesgo temprano es esencial.

Muchas mujeres presentan insomnio durante esta etapa, lo que puede afectar la memoria, la concentración y la función cognitiva.

Actualmente existe gran interés científico en entender la relación entre la menopausia y las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Las mujeres tienen un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer y se cree que la disminución de estrógenos podría influir en este proceso. Aunque todavía hay mucho por estudiar, hoy sabemos que la salud hormonal y la salud cerebral están estrechamente conectadas.

Otro aspecto poco discutido es el impacto genitourinario. La disminución de estrógenos afecta los tejidos vaginales y urinarios, causando sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales y aumento de las infecciones urinarias. Muchas pacientes normalizan estos síntomas y no buscan ayuda. Desconocen que existen tratamientos seguros y efectivos que pueden mejorar significativamente su calidad de vida.

En los últimos años, más mujeres están buscando orientación médica y preguntando sobre terapia hormonal en la menopausia. Parte de este interés surge porque la evidencia científica ha evolucionado. Estudios recientes han demostrado que, en mujeres seleccionadas y cuando se inicia en el momento adecuado, la terapia hormonal puede tener beneficios que superan los riesgos. Hoy entendemos que no todas las pacientes son iguales y que las decisiones deben individualizarse según la edad, el historial médico y los síntomas de cada mujer.

Hoy día contamos con opciones nuevas y seguras, incluyendo terapias transdérmicas y tratamientos locales para síntomas genitourinarios. Aún así, la terapia hormonal no es para todas las pacientes y debe discutirse de forma informada con un profesional de la salud.

En Puerto Rico, este tema merece aún más atención. Nuestra población femenina está envejeciendo y muchas mujeres atraviesan esta etapa sin información clara o normalizando síntomas que afectan su bienestar diario. Culturalmente, todavía existe un tabú alrededor de la menopausia, lo que provoca que muchas pacientes sufran en silencio.

La menopausia es una etapa clave donde podemos intervenir para proteger la salud cardiovascular, prevenir la osteoporosis, mejorar la calidad de vida y promover un envejecimiento saludable. El mensaje es simple: la menopausia va mucho más allá de los sofocos. Es un cambio endocrino que afecta todo el cuerpo.

Conversar sobre el tema, educarnos y buscar ayuda médica, cuando sea necesario, puede hacer una gran diferencia en la salud y el bienestar de las mujeres.

La autora es “fellow” de endocrinología.