Comienza como un lunar diminuto. Muchas veces, pasa inadvertido o se piensa que es inofensivo. Pero, con el tiempo, cambia de color, de forma. Detrás de esas pequeñas señales se esconde uno de los cánceres de piel más agresivos: el melanoma.

Aunque representa apenas el 1 % de los cánceres de piel, tiene la capacidad de propagarse rápidamente a otros órganos, lo que lo hace peligroso y letal.

“El problema es que, a veces, es tan pequeñito que no se identifica a tiempo y, cuando adquiere una profundidad suficiente, accede a los nódulos linfáticos y llega a otros órganos fácilmente”, explicó Alexandra Deyá Quinquilla, hematóloga oncóloga.

La exposición solar es uno de los principales factores de riesgo de este cáncer que surge en las células encargadas de producir el pigmento de la piel. Sin embargo, también existen componentes genéticos y ambientales, especialmente en personas de piel clara. La detección temprana es fundamental. Para eso, la doctora recomendó prestar atención a la regla ABCDE: asimetría, bordes irregulares, cambios de color, diámetro y evolución del lunar a través del tiempo.

“Lo más importante es conocer nuestra piel”, indicó. “Si ves un lunar nuevo o uno viejo que ha cambiado de forma, es importante evaluarlo”.

Y es que, cuando se detecta temprano, se puede curar. La cirugía, en ocasiones, es suficiente para eliminarlo. Las circunstancias cambian cuando el cáncer alcanza una etapa avanzada o metastásica.

“Lamentablemente, avanzado es cuando ya no se puede operar”, apuntó.

Aunque durante muchos años un diagnóstico de melanoma avanzado significaba una expectativa de meses de vida, hoy, gracias a los avances científicos, eso ha cambiado.

Actualmente, las alternativas incluyen inmunoterapia, terapia dirigida y radioterapia, según el perfil molecular del tumor.

Entre las alternativas más innovadoras se encuentra la terapia dual. Esta estrategia de inmunoterapia combina medicamentos –como nivolumab, ipilimumab y relatlimab– que activan el sistema inmunológico para que ataque las células cancerosas de manera más efectiva.

“Los beneficios son que el paciente lo va a tolerar mucho mejor y hay mejores resultados a largo plazo para aumentar la sobrevida libre de progresión de la enfermedad”, señaló la especialista.

A diferencia de la quimioterapia, este tratamiento no suele provocar náuseas, vómitos, caída del cabello o cansancio extremo.

“Yo he tenido pacientes, jóvenes y mayores, que se les va el tumor por completo, aun en etapa metastásica”, aseguró.

Aunque la terapia dual también puede causar efectos secundarios, como una sobreactivación del sistema inmunológico, la médica enfatizó que este tratamiento ha transformado el manejo del melanoma avanzado y ofrece una mayor expectativa de vida a muchos pacientes.

“Recibir un diagnóstico de cáncer es muy difícil. Lo importante es tener confianza en su oncólogo, hablar de sus preocupaciones y no permitir que el miedo le abacore e impida recibir el medicamento porque los resultados pueden ser muy positivos”, dijo.

Recuerda que siempre es importante consultar con tu oncólogo si la terapia dual es adecuada para ti. Para más información, comunícate al 787-751-0373.

El autor es periodista colaborador de Puerto Rico Saludable.