Las vacunas nos ayudan a evitar que nos enfermemos y que transmitamos enfermedades a otras personas.

A través de la historia, hemos visto cómo las vacunas han resultado eficaces para prevenir enfermedades graves, que, lamentablemente, en algún momento, fueron frecuentes y letales como: polio, sarampión, papera, tos ferina, hepatitis A y B, varicela, gripe y VPH, entre otras. Ahora que comienza el curso escolar presencial 2021-2022, es de suma importancia que tus hijos estén al día en su esquema de vacunación.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Nuestro organismo tiene un sistema inmunológico. Este está formado por muchas células y órganos que nos ayuda a combatir las infecciones.

Por ejemplo, un germen que causa enfermedades entra a nuestro organismo. Nuestro sistema inmunológico ayuda a combatirlo, pero el germen tiene una ventaja: crece rápido. A veces, nuestro sistema inmunológico no puede actuar lo suficientemente rápido como para detener al germen; cuando esto ocurre, nos enfermamos.

Las vacunas ayudan a nuestro organismo a prepararse para una enfermedad, fabricando anticuerpos para combatir gérmenes específicos. Así, si un germen entra en nuestro organismo, podrá combatirlo.

Vacunas para los niños y los adolescentes

Te preguntarás por qué razón tus niños necesitan tantas inyecciones. Los niños reciben vacunas contra enfermedades de las que, aparentemente, ya nadie se contagia. Muchas enfermedades ahora son raras; esto se debe a que las vacunas funcionan.

Pero, la mayoría de esas enfermedades no han desaparecido todavía. Sin las vacunas, estas enfermedades podrían volver a ser comunes y provocar enfermedades e incluso hasta la muerte, como ocurría antes que aparecieran las vacunas.

Aun así, hay enfermedades que no se han erradicado por completo y que pueden desencadenar en complicaciones mayores como el virus del papiloma humano, conocido por sus siglas VPH. Gracias a la ciencia, existe una vacuna que ayuda en la protección de diferentes tipos de cáncer asociados al VPH como: cáncer cervical, vaginal y de vulva, en el caso de las féminas; así como anal, garganta, cabeza y cuello, en ambos sexos. La vacuna contra las variantes asociadas a estos cánceres puede ser administrada desde los 9 años hasta los 45. Es preferible que se completen las dosis antes de que se comience cualquier tipo actividad sexual. Entre los 9 y los 14 años son dos dosis con seis meses de separación. A partir de los 15 años hasta los 45 años, se recomiendan tres dosis con un itinerario de segunda dosis a los dos meses y una tercera dosis a los seis meses de la primera.

Es por eso, que nuestros niños reciben estas vacunas hoy en día, según se estipula en el esquema de vacunación. Las vacunas ayudan a que nuestros niños se mantengan sanos.

¿Por qué los niños necesitan vacunas?

Los recién nacidos son inmunes a algunas enfermedades, pero estas defensas se acaban, por eso, se comienzan a administrar vacunas en el nacimiento o a los dos meses de edad. Muchas vacunas se administran en serie, a lo largo de los años. Los niños reciben vacunas para muchas enfermedades que pueden ser graves y ayudan a protegerlos.

¿Qué hay de los riesgos?

Quizás escuches que las vacunas pueden causar efectos secundarios. Esto es cierto, pero, la mayoría de estos, son leves. Algunos son: fiebre, dolor de garganta o inflamación en el sitio de la inyección. Los efectos secundarios graves son muy raros.

Las vacunas son uno de los medicamentos más seguros. Si comparamos los riesgos de una vacuna con los de la enfermedad que ayudan a evitar, la enfermedad es mucho más peligrosa.

Vacunas de rutina para los lactantes, los infantes y los niños hasta los cuatro años:

  • Hepatitis B- tres (3) dosis (0-2 meses/4 meses/6 meses)
  • Hepatitis A- dos (2) dosis (12 meses/18 meses)
  • Haemophilus influenza tipo B (Hib)- cuatro (4) dosis (2-4-6 y 15 meses)
  • Polio- cuatro (4) dosis (2-4-6 meses/4 años)
  • Difteria, tos ferina, tétanos (DTaP)- cuatro (4) dosis (2-4-6 y 15 meses)
  • Sarampión, paperas y rubéola (MMR)- dos (2) dosis (12 meses/4 años)
  • Varicela- dos (2) dosis (12 meses/ 4 años)
  • Rotavirus- dos (2) a tres (3) dosis, dependiendo de vacuna (2 hasta 6 meses)
  • Neumococo- cuatro (4) dosis (2-4-6 y 15 meses)
  • Gripe- anual

Vacunas de rutina para los adolescentes de 9 a 11 años en adelante:

La mayoría de las mencionadas anteriormente y además:

  • Tétanos, difteria, tos ferina (TDaP)- una (1) dosis (11 años)
  • Meningitis (MCV)- una (1) dosis (11 años) y la segunda cinco (5) años después de la primera (usualmente a los 16 años)
  • Meningitis B- dos dosis (a los 16 años)
  • Virus del papiloma humano (VPH)- dos (2) dosis si es menor de 15 años y tres (3) dosis si es mayor de 15 años, hasta los 45 años. (Desde los 11 años)
  • Hepatitis A- dos (2) dosis: a seis (6) meses de diferencia
  • COVID- 19- 2 dosis (vacuna aprobada FDA para este cohorte)

Es importante mantener un registro de las vacunas administradas (ten varias copias del registro). Consulta al pediatra para saber qué vacunas les corresponden a tus hijos y así estar al día para el regreso a las escuelas.

El autor es “board certified” en pediatría en el área de San Juan y presidente electo de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría (2022-2024). Tiene oficina en el Centro Pediátrico Paseos. Para información, llama al 787-999-0889. El artículo se hizo en colaboración con WebMD, CDC y la Academia Americana de Pediatría.