“La meta del adulto mayor es mantener un estilo de vida más independiente hasta sus últimos años”, así lo expresó el entrenador físico Andrés “Choko” Vázquez .

El experto en acondicionamiento físico es creyente —y ha sido testigo— de cómo el ejercicio, combinado con un entrenamiento físico con pesas puede ofrecer cambios determinantes en el cuerpo de los adultos mayores, manteniendo su seguridad, evitando caídas y logrando que sus rutinas, así como sus funciones normales, continúen sin muchos contratiempos.

“Cosas tan sencillas como abrir puertas, cargar paquetes, bajar del auto, bajar y subir escaleras hasta poder bañarse solos son determinantes para proteger la salud mental [y física] de los adultos mayores. Para dicho segmento, la rutina diaria se convierte en un factor esencial dentro de su calidad de vida. Al entrar en edad, esa rutina se va recogiendo y se convierte en una más pequeña con unos movimientos específicos. Esto le ofrece a ese adulto mayor una seguridad ante el mundo, le da un sentido de protección. Con el ejercicio de fuerza se logra que su estilo de vida se mantenga y que continúe siendo lo más independiente posible”, expresó Vázquez, quien ejerce hace unos 20 años como entrenador físico.

Vázquez detalló que todo este proceso debe ser paulatino. Según sus recomendaciones, lo primero que debe hacer el adulto mayor es ir a su médico de cabecera para que le haga una evaluación y le recomiende realizar ejercicios. Esto es importante, ya que los adultos mayores pueden tener condiciones de salud que se deben analizar para poder diseñar un programa de actividad física adecuado.

“Por ejemplo, si la persona padece de enfermedades del corazón, tiene diabetes, hipertensión, problemas de rodillas o articulares, se debe delinear un programa de acuerdo con sus necesidades, trabajando en equipo con su médico. Es muy importante destacar que es un trabajo en conjunto entre paciente, médico y entrenador”, explicó.

Uno de los aspectos sobresalientes al optar por el entrenamiento físico con pesas es dejar atrás los mitos. Hay que ir a la fuente, educarse y entender que, mucho más allá de verse en forma o definido, la meta principal es mejorar la salud. Algunos de los mitos que pueden tener las personas mayores es que los ejercicios los van a lastimar, que no van a poder hacer levantamiento de pesas, que se les pueden caer encima o que no lo van a poder realizar adecuadamente. “He trabajado con pacientes de 60 a 65 años, de 90 años y el mayor fue de 100 años. Actualmente, trabajo con una dama de 70 años con hipertensión pulmonar. Como todo, trabajo hay que educarse e investigar. Luego de haber estudiado su enfermedad, comenzamos el entrenamiento. En este este caso, trabajo de la mano con su grupo médico. Antes de cada entrenamiento se evalúan sus niveles de glucosa y ritmo cardíaco. Luego de terminar la rutina, se vuelve a evaluar, creando una bitácora que le será útil a sus médicos para determinar el progreso con los ejercicios. Toda esta información es vital para que el paciente logre una mejoría”, mencionó Vázquez.

Se debe tener en cuenta, que el tratamiento de un adulto mayor debe ir de la mano de cualquier ejercicio cardiovascular. La combinación con la que se logra el éxito es el ejercicio de fuerza con el ejercicio cardiovascular.

Entrenamiento físico para el manejo de condiciones neurodegenerativas o crónicas

Los pacientes que sufren de condiciones neurodegenerativas como puede ser el párkinson se pueden beneficiar del entrenamiento físico. “Ponte en esta situación, si te dijeran que tienes párkinson, ¿qué es lo primero que viene a tu mente? Por lo general, el pensamiento es que la vida —como la conocías—, se acabó. Antes, cuando una persona era diagnosticada con esta enfermedad, el médico le daba un folleto informativo sobre la patología, el tratamiento con medicamentos y lo mandaba para su casa. Pero, ahora, es distinto; hay una esperanza para que las personas con esta enfermedad puedan tener calidad de vida”, explicó.

Para el entrenador, los ejercicios, además de trabajar con el aspecto físico, ayudan a la motivación del paciente y logran rescatar su salud. Esta frase cobra sentido, ya que rescatas al paciente de lo que puede ser una enfermedad degenerativa para retomar el control de su vida. El párkinson provoca que se pierda la fuerza, el balance se afecta, igualmente el sistema de motor fino, junto a otra serie de factores. “Cuando la persona se ejercita, retoma su fuerza y equilibrio, y la persona se empieza a preocupar más por su nutrición. Recobra agilidad; con el ejercicio, abraza todas las capacidades que esta enfermedad le quiere quitar”, dijo.

Vázquez relató, con mucha emoción, la historia de uno de sus clientes: un paciente de párkinson de 47 años. En este caso, lo más que le sorprendió es cómo el paciente, con lágrimas en los ojos, le agradece al párkinson haberle salvado la vida. De primera intención, esto puede sonar totalmente contradictorio, sin embargo, para este paciente, haber adoptado estilos de vida saludables e incorporar la rutina de ejercicios, junto con su tratamiento médico, fue determinante para ayudarle a bajar 41 libras, controlar sus niveles de azúcar en la sangre, liberarse de la apnea del sueño y bajar su colesterol.

El ejercicio con pesas y resistencia ayuda a la masa muscular. Mientras más tensión o masa muscular en el cuerpo, el sistema nervioso envía señales al hueso para que este no se afecte.

Recomendaciones

Vázquez recomendó que el adulto mayor trabaje con un entrenador físico un mínimo de cuatro a cinco días, combinándolo con ejercicios cardiovasculares.

Aunque el ejercicio cardiovascular estimula el intercambio de oxígeno y el sistema cardiovascular, el ejercicio con pesas logra que el sistema músculoesqueletal logre vida. ¿Cómo que vida? El músculo tiene muchas propiedades. Es una banda con unos puntos de anclaje para ejercer fuerza. Esto es lo que lleva fuerza al hueso, provocando que esos puntos de anclaje no se rompan, siempre y cuando estén fortalecidos y trabajados.

De la misma forma, recomendó que se comience con dos días de entrenamiento físico y descansar. El descanso es muy importante para una buena recuperación del tejido muscular.

A modo de exhortación, instó a las personas mayores a no solo vivir de actividades sociales grupales, como el baile, compartir en fiestas o salir. “Para poder hacer todo esto, debemos incluir el ejercicio. Mientras se haga ejercicios, se va a mantener la juventud por mucho tiempo. Esto es imperativo para rescatar la salud.

La autora es periodista colaboradora de Suplementos.