Ser abuelo da esperanza y continuidad a la vida: la historia de don Fredy I. Reyes Sorto

Don Fredy I. Reyes Sorto junto a sus nietos Michelle, José y la pequeña Luna Sophia.
Don Fredy I. Reyes Sorto junto a sus nietos Michelle, José y la pequeña Luna Sophia.

“Jamás pensé estrenarme como abuelo en un momento histórico como este, en medio de una pandemia”, así lo expresó el agrimensor Fredy I. Reyes Sorto, sobre esta nueva experiencia en su vida.

El abuelo de tres considera esta etapa de su vida como una indescripti ble. “Es como un sentido de continuidad y de esperanza. Yo conocí solamente a una abuela, la materna. Una mujer que, puedo decir, tenía un gran corazón y voluntad. A mis abuelos varones nunca los conocí, así [que] no tengo un modelo a imitar, por lo que esta faceta es sumamente novedosa”, explicó Reyes Sorto.

Fiel creyente y estudioso del evangelio, considera que el rol del abuelo es parecido al de los padres. Para él, un abuelo es un padre, sin las energías esperadas; un ser lleno de experiencia que puede ofrecer una visión distinta que complementa la crianza de los nietos. Es una persona con una visión amplia de la vida, por las experiencias vividas. Los abuelos son figuras que sirven de ejemplo para los nietos.

“Yo lo veo como ser un padre un poco desubicado del contexto y de las circunstancias, tanto de los padres como de los nietos. Los nietos nos observan, perciben nuestras acciones y sensaciones, por lo que es vital representar un buen papel”, dijo.

El que fuera director del Área de Adquisiciones y Administración de Propiedades en la Autoridad de Carreteras de Puerto Rico añadió que reconoce que estos momentos tan atípicos de ser abuelo son una experiencia que conlleva una gran responsabilidad.

“Los niños son: José, de diez años; Michelle, de ocho años; y Luna Sophia, de dos meses de nacida. Los mayores son producto de la esposa de mi hijo, quien ha puesto en práctica los valores enseñados. Es un padre excepcional y sé que con la pequeña Luna continuará esa labor, formando una hermosa familia. Para mí, ha sido un privilegio compartir con ellos y conocer mucho más a mis nietos grandes”, expresó con orgullo.

Reyes Sorto entiende que ser abuelo le ha dado una nueva expectativa de vida y de ver cómo vidas nuevas se forjan, brindándole esa sensación de que estará acompañado de unos niños que le llenan de amor y cariño. Entiende que, a través de sus nietos, puede conocer cosas nuevas que, de otra manera, no sería posible.

Los chicos mayores provienen de otro país y es interesante ver el contraste cultural con el que se toparon al llegar a la isla. Como salvadoreño, entiende a cabalidad lo que significa llegar a un país que, aunque se hable el mismo idioma, sus costumbres y cultura son distintas.

“Aunque este rol es todavía desconocido, ha transformado mi vida. Ver lo rápido que los niños se pueden adaptar a las circunstancias de verdad es algo admirable. De la misma forma, ser parte de una familia en donde tantas culturas se integran ‒la salvadoreña, la colombiana y la puertorriqueña‒ demuestra cómo vivimos en un mundo en el cual cada vez estamos más conectados”, añadió.

Para Reyes Sorto una de las sorpresas más grandes que ha tenido fue cuando le dijeron el nombre que su hijo Gerson y su esposa Adriana le podrían a su nieta. “Cuando me dijeron que su nombre sería Luna Sophia, me emocionó. Mi hijo me explicó que el Sophia se lo pusieron por mi madre. Aunque decidieron escribirlo de forma distinta, era algo que no me esperaba. Nunca sugerí que el nombre escogido estuviera relacionado con mi madre o con algún miembro de la familia cercana. Para mí fue un detalle que me agradó mucho y me lleno de satisfacción”, concluyó, con una gran sonrisa.

Una historia que continuará: la historia de don Rafael Bracero Torres y doña Aida

Don Rafael Bracero Torres y su esposa Aida, acompañan a Camila Sofía.
Don Rafael Bracero Torres y su esposa Aida, acompañan a Camila Sofía.

“¡El escenario estaba preparado!”... Así comenzaban la gran mayoría de los reportajes del reconocido periodista y ancla de los deportes en WAPA-TV, Rafael Bracero Torres. Ahora, la crónica se desarrolla de otra forma, ya el papel de analista y reportero de deportes quedaron a un lado para continuar con uno de los roles más importantes de su carrera: ser abuelo.

“Cuando supe que iba a ser abuelo, mi vida se llenó de una gran felicidad. Ahora, poder ver a Camila Sofía, que ya tiene siete años, crecer ha sido una de las experiencias más maravillosas que he tenido en la vida. Luego del retiro, he podido disfrutármela y conocerla más. Cada día me sorprende más con sus ocurrencias y esa energía que nunca acaba”, mencionó Bracero.

El apasionado del deporte confesó que su nieta es una niña bien extrovertida, aplicada y que disfruta del amor de toda la familia. “Para mí, la función de un abuelo recae en darle continuidad a los valores que sus padres le enseñan. El poder velar por su salud, guiarla con buenos consejos y complementar su educación son aspectos que cobran importancia. Estar presente en sus logros y ayudarla a cumplir sus metas es la mejor recompensa”, añadió con gran emoción.

Igualmente, Bracero considera que conversar sobre el futuro con Camila, exponiéndole un panorama real, le permitirá enfocarse en las cosas que valen la pena. De la misma forma, piensa que la crianza de los nietos es como el deporte: “hay que tener pasión, fomentar la disciplina y mucha dedicación. Todo lo que vaya a hacer en su vida lo debe hacer con entrega, alejándose de cosas o situaciones que no contribuyan para que viva una vida normal y productiva”, dijo.

El también ingeniero civil admitió que esta etapa de su vida le permite enseñarle a su nieta las destrezas que necesita para desenvolverse en el mundo. “Darle las herramientas para que sea una buena ciudadana, que tenga logros profesionales, mantener una posición firme, de acuerdo con lo que desea cumplir en la vida, y, además, sea una persona sincera son las guías para que continúe escribiendo en el libro de su vida”, aseveró enfático.

Tanto él como su esposa Aida son parte integral de la crianza de la niña. Explicó cómo es una relación basada en el amor y el desprendimiento, sin intromisión alguna en el sistema de enseñanza que mantienen los padres de su nieta, de quienes comenta que han sido unos padres entregados y con un método de crianza de alto nivel.

“Para mí, ser abuelo, definitivamente, ha sido una transformación total, en donde el factor felicidad aumenta cada día. Tenemos una nieta con cualidades que le permitirán enfrentar la vida actual; es una chica empática, sumamente sensible y enfocada en la familia. Tenemos gran fe en ella y sabemos que, con su carácter, junto al trabajo que están haciendo sus padres, logrará brindarle al país la esperanza de un futuro mejor”, reconoció Bracero.

Con una sonrisa en su rostro, el reportero recuerda una ocasión que visitó el colegio de su nieta para la celebración del Día del Abuelo. “Ese día, los abuelos debían ir al salón y leer un cuento. Cuando llegué, Camila estaba visiblemente emocionada. Quise hablarles a los niños sobre la figura cimera cuyo nombre es reconocido y honra para Puerto Rico, el pelotero Roberto Clemente. Durante mi narración, mi nieta Camila me interrumpió varias veces para que leyera un cuento, que era lo que procedía. ¡Lección aprendida! Las reglas son las reglas. Ya de eso han pasado casi tres años y todavía ella no olvida que no seguí las instrucciones”, concluyó con una carcajada.

Para Rafael Bracero Torres esta historia, sin lugar a duda, ¡continuará!