BSN asegura que Bayamón, Santurce y Guaynabo no violaron el tope salarial: “Ningún equipo se pasó”
El director de torneo explicó que los casos de los Vaqueros y los Mets corresponden a otro tipo de violaciones.

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Los Vaqueros de Bayamón, los Cangrejeros de Santurce y los Mets de Guaynabo comprobaron que no violaron el tope salarial fijo de $1.4 millones durante la temporada 2025 del Baloncesto Superior Nacional (BSN), luego de que una auditoría externa señalara que habían excedido el límite permitido.
Estos tres equipos eran los únicos que enfrentaban posibles sanciones relacionadas con el tope salarial, pero las evitaron al ganar sus respectivos reclamos, informó este jueves el director de torneo Ricardo Carrillo.
“Les dimos la oportunidad a todos los equipos de que expresaran, por escrito primero, cuáles eran sus planteamientos y después en una vista. Ellos vinieron y presentaron evidencia de que tenían unos créditos. Esos créditos se les dieron porque eran créditos que procedían. Por lo tanto, ningún equipo se pasó del hard cap”, explicó Carrillo a GFR Media durante una actividad de la liga organizada en el hotel Hilton Garden Inn de San Juan.
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Bayamón y Guaynabo, en cambio, podrían ser penalizados por otras violaciones al reglamento del BSN. Ambos llevaron sus casos ante el comité de apelaciones de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico (FBPUR).
De no tener éxito en sus apelaciones, tanto los Vaqueros como los Mets se exponen a sanciones que incluyen una multa de $50,000, la pérdida de sus refuerzos por tres partidos y la pérdida de selecciones en el sorteo.
El coapoderado de Bayamón, Carlos Arroyo, dijo el miércoles en una conferencia que su franquicia corría el riesgo de ser sancionada por exceder del tope salarial fijo, pero más tarde aclaró a Primera Hora mediante un mensaje de texto que se refería a un asunto relacionado con el impuesto de lujo.
El director de torneo detalló que estos créditos presentados por Bayamón, Guaynabo y Santurce eran bonificaciones a los refuerzos, lesiones de importados, entre otros factores.
“Hubo situaciones donde se contabilizó las bonificaciones de los refuerzos y eso no va al tope salarial. Otros fueron unos créditos que reclamaron por lesiones de jugadores importados. Mientras el jugador está lesionado, tiene un contrato garantizado como refuerzo y le tienes que seguir pagando. Puedes buscar otro refuerzo si quieres, pero lo que tú le estás pagando a ese refuerzo con una lesión certificada no va al tope salarial”, precisó el licenciado.
Carrillo compartió que la auditoría señaló que el único equipo que no superó el soft cap de $900 mil fueron los Santeros de Aguada. Sin embargo, después se unieron los Piratas de Quebradillas y los Atléticos de San Germán para así evitar pagar el impuesto de lujo.
El presidente de la llamada “liga más dura”, Ricardo Dalmau, calificó como positivo el hallazgo de que ninguna franquicia superó el tope salarial colectivo, especialmente después de que este tema fuera el foco de atención en el torneo anterior.
Y es que ante la preocupación de que algunos equipos estaban violentando esta regla, la junta de directores del BSN realizó una reunión extraordinaria durante la pasada temporada para recordar la importancia de su cumplimiento.
“Se trabajaron una serie de auditorías. La primera vez que se hace en los 96 años del BSN. Las auditorías reflejaron áreas que tenemos que trabajar como institución. Las estamos trabajando. Reflejó también áreas que los equipos tienen que mejorar para seguir haciendo que la liga sea más transparente y fortalecerla desde un punto de vista administrativo”, comentó Dalmau.
“Se dieron transacciones que no estaban dentro del reglamento y se están trabajando, según corresponde en los foros pertinentes. Ya el proceso y las penalidades relacionadas a las fallas están establecidas”, agregó.
La realidad es que los efectos de la auditoría se han visto reflejados en la confección de múltiples equipos este año. Por ejemplo, los Cangrejeros comenzarán la campaña con solo dos importados, Malik Beasley y Jacob Wiley. Todas las franquicias tienen derecho a tres.
Los Vaqueros, por su parte, no presentaron a un temible trío como el del año anterior cuando firmaron a Danilo Gallinari, JaVale McGee y Chris Duarte, y optaron por refuerzos más modestos.
A partir de esta temporada, el soft cap es de $1 millón y el hard cap de $1.5 millones. Esto representa un aumento de $100,000, ya que en la temporada pasada el tope salarial colectivo flexible era de $900,000 y el fijo ascendía a $1.4 millones.
Si un equipo viola este nuevo tope, recibirá una multa de $250,000 y 15 juegos sin refuerzos. Faltas repetidas conllevarán la expulsión del apoderado.


