Héctor Delgado transforma el baloncesto escolar con Jireh Kingdom Christian Academy
El exreguetonero convertido en pastor evangélico habla sobre el éxito de su academia tras ganar el Buzzer Beater.

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A Héctor Delgado le tomó casi una década consolidarse como una de las figuras más prominentes en la historia del género urbano durante su tiempo como “El Father”, pero solo necesitó dos años para convertir a Jireh Kingdom Christian Academy de Río Grande en el mejor programa escolar de baloncesto.
Delgado, ahora evangelista tras su retiro de la música, fundó la institución en 2024 con la misión de cambiar vidas a través del deporte. En apenas dos años, la academia tiene una matrícula de casi 400 estudiantes de kinder a duodécimo grado, y la semana pasada su equipo senior masculino cerró una temporada de ensueño al conquistar el Top Ranked Buzzer Beater.
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Jireh sufrió solo una derrota a lo largo de la campaña y dominó el campeonato nacional, incluyendo la final ante Guamaní Private School, que ganó 55-46 en el Coliseo Fernando “Rube” Hernández, de Gurabo. A pesar de su éxito, Delgado no ha estado libre de críticas, pues muchos cuestionan la forma en que ha desarrollado su programa al reclutar a estudiantes de otras escuelas, como Aramis Santos, Kenneth Santos, Alan Ayala y Carlos Rodríguez.
Los jugadores antes mencionados renovaron el cuadro regular de Jireh y, bajo la dirección de Juan Cardona, no hubo institución a nivel nacional que los pudiera detener. Por su parte, Delgado aseguró que nunca le ha ofrecido un contrato a un alumno y que ha armado este grupo gracias al ambiente y la atención que sus estudiantes reciben en la academia.

“Yo le doy becas a los jugadores, pero no tengo ningún contrato con ellos. Mi carta de presentación es el trato. Este año los jugadores se pueden ir para donde ellos quieran irse, pero yo les aseguro que el trato que nosotros les damos en Jireh es clase A”, expresó el evangelista a Primera Hora.
“Si alguien quiere llevarse a un jugador de Jireh Kingdom Christian Academy, pues va a tener que darle un trato igual que el de nosotros. Los tratamos como jugadores profesionales y también estamos bien pendientes a los estudios. Es una bendición”, abundó.
En la pasada edición del Buzzer Beater, Jireh finalizó en la cuarta posición de la rama masculina pese a ser la primera ocasión en la que competía en el torneo. Además, la institución incorporó un programa de voleibol a su currículo que rápidamente se ha consolidado en uno de los más competitivos en la isla.
Sin embargo, exreguetonero convertido en pastor evangélico reiteró que el objetivo principal de su academia no es solo ganar campeonatos en torneos escolares, sino también rescatar a jóvenes de residenciales públicos alrededor de Puerto Rico, cuyas oportunidades son limitadas.
“Nosotros tenemos una guagua que va todas las mañanas a buscar estudiantes a más de 10 caseríos en Puerto Rico. Muchos de los jugadores del equipo senior masculino son de residenciales. Los que están en 12 se hospedan, pero al resto los buscamos en residenciales. Tenemos jugadores de Monte Hatillo, Vista Hermosa y otros residenciales, pero tenemos a uno bien especial, que es Nick Molina”, compartió el evangelista.

A diferencia de algunos de sus compañeros, Molina no vive en un caserío, sino en el barrio La Perla en San Juan. Delgado recordó que, cuando lo becó, le mencionó la importancia de esforzarse porque sería un ejemplo para otros jóvenes de la Perla y sus decisiones podrían influir el futuro de los demás. Lo describió como “el niño mimado de La Perla” y confesó que, más allá de ganar el Buzzer Beater, lo más satisfactorio de este año escolar fue que alguien le dijo: “Que mucho ha cambiado Nick”.
“Para mí, eso es lo más grande. Estos muchachos son como si fueran nuestros hijos. Son gente que se han ganado el corazón de nosotros y nuestro objetivo principal es acercarlos a Dios”, indicó el otrora exponente del género urbano.


