Aguada. John Holland tuvo que esperar siete largos años para volver a jugar una final del Baloncesto Superior Nacional (BSN) con los Santeros de Aguada.

El delantero de sangre puertorriqueña es uno de los dos jugadores de aquel plantel campeón de 2019 que todavía viste el uniforme de Aguada. El otro es el refuerzo Rigoberto Mendoza.

Durante ese tiempo, Holland militó en ligas de Israel y Turquía, y hasta vistió el uniforme de los Cariduros de Fajardo tras la mudanza de los Santeros a ese municipio en 2021, pero ahora está ante la oportunidad de ganar su segundo título en la llamada “liga más dura”.

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“Ha pasado mucho tiempo desde esa final en 2019. Es divertido estar de vuelta. Esto es bueno para la ciudad y estoy emocionado por lo que nos espera”, dijo el canastero a Primera Hora previo a un juego de la final 2026 del BSN.

“Aguada es como una segunda casa para mí, así que volver a la final con este equipo es especial. Me siento cómodo aquí. Es una ciudad pequeña, pero es como una familia porque todo el mundo se conoce y se apoya. Uno como jugador aprecia eso”, abundó.

John Holland durante la temporada 2019 del BSN con los Santeros de Aguada.
John Holland durante la temporada 2019 del BSN con los Santeros de Aguada. (Jorge A Ramirez Portela)

Hace siete años, los Santeros enfrentaron a los Leones de Ponce en su primera final del BSN. Ponce tenía en sus filas a jugadores como su actual dirigente, Carlos Rivera, y Víctor Liz. Aun así, Aguada se impuso en seis juegos y Mendoza fue nombrado el Jugador Más Valioso, pero la aportación de Holland también fue clave al promediar 16.5 puntos.

“Solo recuerdo que ganamos”, comentó Holland entre risas al intentar rememorar aquella serie contra los Leones. “Fue una serie complicada. Ponce no es un lugar fácil para jugar de visitante y tenía muy buenos jugadores como Víctor Liz y Carlos Rivera”.

Pese a la dificultad de jugar en Ponce como visitante, los Santeros levantaron su primer cetro de la “liga más dura” bajo las luces del “Pachín” Vicens. Siete años después, Aguada se mide a otra franquicia de tradición con una cultura ganadora sin comparación: los Vaqueros de Bayamón.

Además de ser los campeones defensores, los Vaqueros son el reflejo de cómo ha evolucionado el torneo en los últimos años. Su abrumadora defensa, sumada a una rápida ofensiva y una de las nóminas más altas del BSN esta temporada, ha sido la fórmula que les ha permitido dominar el torneo hasta ahora bajo la dirección de Christian Dalmau.

Aguada, por su parte, es un caso totalmente distinto. Los Santeros tienen la nómina más baja esta campaña y apostaron por unos refuerzos que quizá estaban fuera del radar de otros equipos, con las firmas de Mendoza, Joel Soriano y Jacob Wiley. No obstante, Holland siempre supo que este grupo era especial y tenía la capacidad para sorprender al resto, tal como ha hecho hasta ahora.

“Creo que todos pensábamos que esto era posible, al menos yo sí lo pensaba. Vi el talento que teníamos y casi me lo esperaba. Nunca das estas cosas por sentadas porque no va a ser fácil, pero pienso que todos esperábamos el éxito que hemos tenido este año”, afirmó el jugador oriundo del Bronx, Nueva York.

Holland salió del banco en 10 de los 12 partidos que disputó en la temporada regular con los Santeros y acumuló una media de 8.3 puntos, 2.1 rebotes y 1.4 asistencias. Su producción elevó en la postemporada con un promedio de 11.6 puntos, 2.3 rebotes y 2.4 asistencias, pero se ha visto reducida en la final contra los Vaqueros.

El veterano registra 2.6 puntos en los primeros tres juegos de la serie, que domina Bayamón 2-1. Tal vez esto se debe a que viene de recuperarse de una lesión en el tendón de la corva que sufrió en los últimos encuentros de la final de la Conferencia B ante Ponce.

Sin embargo, su aportación es vital para unos Santeros que dependen bastante de su segunda unidad si quieren igualar el baile de coronación este domingo, cuando reciban la visita de los campeones defensores en el Coliseo Ismael “Chavalillo” Delgado.

Vista desde el tabloncillo del Coliseo Ismael "Chavalillo" Delgado durante el segundo juego de la final del BSN.
Vista desde el tabloncillo del Coliseo Ismael "Chavalillo" Delgado durante el segundo juego de la final del BSN. (BSN)

“No siento una presión que no me ponga ya a mí mismo. Así es como juego en todos lados y como me siento cada vez que piso la cancha. Tenemos un gran equipo, pero esto no se trata solo de una o dos personas. Todos tenemos que mantenernos unidos, y creo que nos apoyamos unos a otros. Es bueno ser parte de algo así”, sentenció el canastero.